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Posts Tagged ‘responsabilidad social’

Muchos días sin Jugar con Esferas ni estar muy presente en la Red… Podría parecer que uno de los más grandes tópicos del Sur se estuviera cumpliendo, pero no. En el Sur también actuamos considerando las prioridades. Sigo escribiendo artículos semanalmente y desarrollando contenidos. Nada podría impedirlo… me mueve la pasión.

Durante muchos años estuve dándole vueltas a la pasión como concepto. Había algo que no encajaba cuando en las reflexiones incluía las visiones budista y taoísta de la psique humana. ¿Pasión, cuando la tendencia debería ir hacia la ataraxia o imperturbabilidad? Eran otros tiempos, en los que todavía andaba a cuestas con el dilema de los extremos y la disyunción entre opuestos.

Imagen de Buda en Nha Trang

De repente descubres que pasión y ataraxia no sólo pueden ir unidas, sino que deben hacerlo. Una vez más aparece la alternancia como juego, habilidad o competencia: la capacidad de hacer lo uno y lo otro. Pasión y entrega en el dar, y pasión y entrega en el recibir; ataraxia e imperturbabilidad en el dar y en el recibir. Ser y no-Ser, esta sigue siendo la eterna cuestión, la que debería llamar más poderosamente nuestra atención. Siempre creyendo que debemos elegir entre lo uno y lo otro, como cuando leemos frases del tipo “Quien mira hacia afuera, sueña. Quien mira hacia adentro, despierta” (de Carl G. Jung), como si hubiera una opción mejor que otra: hay tiempo para soñar y lo hay también para estar despiertos; es bueno mirar hacia adentro y es bueno también mirar hacia afuera. El problema lo tenemos cuando nos apegamos a cualquiera de los polos sin considerar las infinitas gradaciones intermedias que existen entre los mismos.

Y, como este tipo de reflexiones parece que siempre encuentran nodos a los que poder enlazarse, ayer me encontré con un excelente post, de Diego Martos , en su blog La pasión de ser tú mismo en el que reflexionaba sobre la automotivación. Me estimuló y me lancé de nuevo a la reflexión, proponiéndome investigar para escribir este post y clarificar(me). Un nuevo buceo sobre la pasión y su raíz griega “pathos” hace que me vuelva a encontrar con el sufrimiento y el padecer como significados en otro post, esta vez de Javier Díaz Gil,  estoy casi por rendirme, pero no, reivindico la pasión como el motor que mueve mis pasos e impulsa mis actos. Pathos tiene más que ver con pasivo, en el sentido más amplio de la palabra, como el ‘paciente’ que se entrega confiado -sin juzgar ni cuestionar- a recibir las acciones de su médico.

Pasión por la vida, por las personas, por el entorno… sí, y también por construir una vida con significado, con sentido, implicándonos, responsabilizándonos, comprometiéndonos, esforzándonos, divirtiéndonos, jugando… Nada puede otorgarnos más fuerza ni más potencia que amar lo que hacemos, estar alineados y sabernos coherentes con nuestros valores y con aquello que decimos, saber hacia adónde vamos, tener una meta, una dirección que seguir (ni que sea con todas las incertidumbres!)… ¿No serán estos los antídotos del ‘saboteador’ que dice Diego? ¿No podríamos, desde el Sur, hacer valer nuestra capacidad de entusiasmo, para -junto con otras competencias- ser mejores emprendedores y más sociales?

Si este post te ha generado alguna reflexión y quieres compartirla… tu comentario será bienvenido. Un fuerte abrazo. Lourdes

 

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El tiempo es un recurso muy extraño, lo necesitamos para todo, no se puede recuperar ni reciclar, sólo aprovechar… y tiene un ritmo inefable hacia adelante, esférico, de bucle abierto: cada día empezamos todos con las mismas horas a nuestra disposición (24), a medianoche se nos agotan y al cabo de un segundo se nos vuelven a renovar automáticamente. Unos le sacan mayor partido y otros, en apariencia, menos. Esta es la reflexión, a grosso modo, a la que me invitó hace unos días mi querido amigo Miguel, hablando de la (auto)observación y del (auto)autoconocimiento. Tendríamos que averiguar cuál es nuestra relación con el tiempo, me dijo. Y ahí quedó la idea, dando vueltas por mi cabeza, entre chispazos neuronales.

Y como las cosas, para un mejor aprovechamiento, hay que estructurarlas un poco, ahí van los 2 temas que me gustaría compartir con vosotros, así sabréis si os merece el esfuerzo de seguir leyendo:

  1. Breve reflexión sobre la IV Jornada Técnica para el Avance de la Metodología en Intervención Social, dentro del marco de las Buenas Prácticas organizadas por Cruz Roja Española.
  2. Un paseo revelador por el parque del Retiro, la tarde del miércoles, al encuentro de Joaquín Araujo. La comunicación, la calma y el brío… o sobre cómo intento relacionarme con el tiempo.

1.

Me gusta llegar antes a los eventos y asistir a las charlas de otros. Creo que esta es una práctica muy habitual entre muchos de los facilitadores o formadores… nuestra curiosidad y ganas de aprender nos pueden. Fernando de la Riva  estuvo genial con su “Participación social 2.0 TICs y redes sociales para la inclusión”, invitando a las organizaciones a abrirse a los nuevos tiempos, a contribuir al cambio de paradigma social que estamos viviendo y a sumarse a las redes sociales y a las nuevas prácticas socio-tecnológicas. Le siguió David Díez Sánchez, de la Fundación Neuronilla, con sus “Estrategias para optimizar la creatividad en inclusión social”, que nos hizo pasar un rato muy interesante y divertido, desaprendiendo y aprendiendo entre dibujo y dibujo. Después del descanso les tocó el turno a Silvia R. Guarnieri, de la Escuela Europea de Coaching  y a Paula Farias, expresidenta de Médicos Sin Fronteras, con una reflexión muy interesante sobre “La Confianza como herramienta de desarrollo”. Destaco aquí la pregunta que una asistente realizó a Paula Farias (con relación a su experiencia en Chipindo, Angola): ¿Cómo haces para poder actuar en un lugar en el que mueren diariamente 30 niños de hambre, sin que eso te afecte? (En el preciso instante que vi la sorpresa en los ojos de Paula, otra pregunta se formó en mi mente ¿Y cómo nos lo montamos nosotros para poder actuar en un mundo en el que mueren de hambre alrededor de 25 mil niños al día, sin que eso nos afecte?)

Justo antes del descanso para la comida (íbamos con 30’ de retraso), llegó mi breve y briosa reflexión, invitando a observar los peligros de la (sobre)protección con “Amores k Matan”. Deseo agradecer, desde aquí, la excelente acogida y sintonía, alcanzada en tan sólo media hora, culminada en la gran emoción colectiva que desató el corto de Alejandro Correa Alzate, “La Soprano”.

En resumen: una mañana muy rica en descubrimientos, encuentros, intercambios e impresiones… y la total y absoluta confianza de que estas Jornadas sirven, y mucho, para mejorar continuamente las buenas prácticas y las intervenciones destinadas a facilitar la inclusión de los más desfavorecidos a una sociedad. Tenemos el vídeo de la ponencia en fase de producción. En cuanto esté listo, lo colgaremos en la web de noûs.

2.

Habíamos decidido liberarnos de compromisos y regalarnos una tarde paseando bajo las magníficas sombras del Parque del Retiro y para contemplar, de paso, Todos los Bosques del Mundo sin salir de él, a través de la exposición fotográfica, comisariada por nuestro -gracias a cómo se comparte- gran naturalista Joaquín Araujo.

Llegamos a sus puertas empapados de sudor, después del largo recorrido por La Castellana y Serrano. Justo en la entrada vimos unos guardas y preguntamos. Nada. Ninguna exposición fotográfica. Da igual, aprovecharemos las sombras y el frescor. Tiempo para vagar. Para no hacer nada. Para contemplar. El Retiro es un pulmón imponente que al principio respira como rugiendo, en ese constante pulsar de la ciudad que lo circunda… pero a medida que te adentras en sus entrañas, te alcanzan su calma y sosiego. Nos sentamos en una terraza en busca de algo fresco para tomar… y allí reflexionamos con más profundidad sobre el tiempo y de nuestra relación con él. Cuando pienso en estas cosas hay algo que casi siempre acude a mi mente: alternancia y ductilidad. Creo que nuestra relación con las cosas debe tender, siempre, hacia el máximo respeto y consideración, con lo que implica de atención al contexto, a la realidad que percibimos y a un montón de parámetros más. Así que, debe haber momentos para todo y hemos de ser suficientemente flexibles y dúctiles como para adaptarnos con facilidad y adecuarnos al entorno, con ternura y respeto. Momentos para el brío, la vehemencia, y para el exponer calmado, momentos para la meditación, para la reflexión, para ritmos desenfrenados y también para deambulares contemplativos. Somos nosotros los que debemos decidir cómo adaptarnos a cada situación, cómo relacionarnos con ella, con qué ritmo, con qué profundidad, con qué amplitud, con qué actitud, desde qué perspectiva…

Seguimos paseando, ahora ya mucho más reposados y, de repente, nos encontramos frente las inmensas fotografías de los Bosques del Mundo (¡así que estaban allí!). En una de las primeras imágenes, un imponente árbol, con sus raíces en el aire, y una reflexión de Joaquín Araujo sobre ese todo que forman ramas y raíces, me trasladan de nuevo a la alternancia, esta vez entre el Ethos (emisor, actor, que expresa o actúa) y el Pathos (paciente, receptor pasivo del otro o de lo otro)… Una bella forma metafórica para expresar, una vez más, la necesidad de alejarnos de nuestra tendencia a la disyunción y disgregación y encaminar nuestros pasos hacia una actitud más copulativa, integradora: somos tanto lo uno como lo otro y en cómo los (y nos) alternamos se halla uno de los quids de la cuestión. Y como hay que tener tiempo para todo, toca dar por terminada la reflexión de hoy y prepararme para un fantástico evento: el encuentro anual entre los italianos de la comarca de Osona… Un placer salpicado de risas y personas de excelente calidad. Un verdadero lujo: vamos p’allá!

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Llevo poco más de dos semanas en twitter. Sí, ya sé que me he incorporado un poco tarde. Pero somos nosotros y nuestras circunstancias… y lo hice, empujada por la fuerza de la juventud que me rodea. Lourdes, tienes que estar en twitter, alucinarás! Y ahí estoy. Alucinando pepinos, as usual. Los que me conocen y me quieren bien, saben de mi ingenuidad y de mi capacidad de disfrute hacia todas estas cosas. Imagino que el hecho de haber estado casi dos años dedicada a gestionar y dinamizar cursos on-line en plataformas moodle, influye mucho en ese sentirse como en casa por los entornos virtuales (¡hemos llegado al extremo de montar una cafetería virtual, decorarla y dotarla de personal altamente cualificado!). Me gusta en mundo de la red. Lo confieso: soy una entusiasta. Llevo trabajando con ordenadores desde 1984 y conectada desde ’95. El teclado es mi scotch-brite… no puedo estar sin él.

Foto de Kropelki

Foto de Kropelki

La red nos conecta y está haciendo posible, a pesar de tanta histéresis, una revolución lenta y silenciosa. Nada que ver con el Norte de África… aquí estamos demasiado acomodados como para salir a gritar y pedir un cambio. No. La revolución acontece sin casi darnos cuenta… y es interior. Sucede dentro de cada uno de nosotros. La fuerza de la red se expresa divinamente en este proverbio etíope que ayer descubrí en twitter “When spider join their webs, they can kill a lion.” (Cuando las arañas unen sus telas, pueden matar a un león) de @AATEthiopia. No estoy hablando de lucha: hablo de cambio, del cambio que está produciendo el acceso a la información. ¿Qué todo va muy lento y que tanta información puede incluso  provocar el efecto contrario? Of course! ¡Claro que sí! como diría mi amigo Miguel. Los datos están ahí. Llamadme ilusa, pero soy de las que todavía cree en las personas y en el inmenso potencial que tenemos todos por desplegar, en el abanico de oportunidades que espera ser descubierto… ¿y cómo se traduce eso? Pues en que las personas, esas que navegamos por océanos de incertidumbre buscando islas de oportunidades, no somos tan tontas y que vamos a ser capaces de gestionar este brutal acceso a la información y organizarnos entre tanto caos; que las personas sabemos dónde y qué buscar y que… a medida que vamos ejerciéndolo, vamos aumentando nuestro criterio.

Esto para empezar. Pero hay más. Puede que mi mirada influya en lo que encuentro, de hecho estoy segura de ello. Pero lo que veo es que hay mucha generosidad en la Red (¡nunca en toda la historia de la humanidad habíamos compartido tanto!), que circulan muchos artículos y muy buena información sobre nuevas maneras de entender y ver las empresas, organizaciones e instituciones, así como nuevas formas de gestión y exigencias para los perfiles de sus responsables  y gestores (actualizadas para los nuevos tiempos): se habla -y mucho- de liderazgo, de transversalidad, de colaborativismo, de motivación, de nuevos emprendedores, de innovación, creatividad, valores… Y esto, para una nómada como la que os habla, con  14 años sumando batallas para conseguir esos mismos objetivos en las empresas… ¡qué queréis que os diga! Pues que me llena de ilusión y de esperanza. La pérdida de talento sucede, y sucederá, precisamente por estos motivos: las personas, hoy, sabemos mucho más que ayer y no estamos dispuestas a ser cómplices de las viejas formas al uso entre algunos de los individuos alfa que todavía nos rodean.

Así que cuidadín con las viejas maneras de interactuar y de interrelacionarnos. Avanzamos, ni que sea poco a poco,  hacia la transparencia y la interconectividad y ello va a exigir grandes cambios y transformaciones a los más rezagados que, en muchos casos, tienen -además-  parte de responsabilidad en la tremenda crisis española. La solución está en manos de todos: en nuestra coherencia, en nuestra capacidad de empuje e ilusión por lo que hay por construir y en ese inmenso poderío que se desprende del compartir. Avanti! tweet!!

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Finalmente he acabado el trabajo final del diplomado. Estamos a 3 de marzo de 2011 y, para mí, hoy empieza el año. No digo que no haya vivido a lo largo de todo este tiempo, no. Estuvimos en Berlín un fin de semana y algún que otro día por Barcelona. Poco más. El resto, encerrada en el despacho de casa (muy hermosa), con un cartel de se vende colgando en dos de sus balcones. Mucho frío afuera (pueblo pequeño a 640 m. de altura, en el Pre-pirineo catalán) y muy a gustito dentro. Trabajando, estudiando, leyendo y… navegando para empezar a familiarizarme, de paso, con el Twitter. (Cuando quería desconectar de los estudios on-line, me conectaba!)

Descubrí esta palabra en el diplomado de transformación educativa. Histéresis. Enseguida me sedujeron su sonoridad y sus formas. Rápidamente consulta al drae on-line: Histéresis, del griego ὑστέρησις (retraso). f. Biol. y Fís.: Fenómeno por el que el estado de un material depende de su historia previa. Se manifiesta por el retraso del efecto sobre la causa que lo produce.

Y como vengo de nueves meses (un auténtico embarazo!) de profundas inmersiones en el campo de la complejidad, no pude evitar un encuentro con la ‘pauta que conecta’: pues, en tanto que materia orgánica, nosotros también estamos aquejados de una cierta histéresis. ¡Hay que ver la lentitud con la que suceden los cambios y lo que nos cuesta poner en acción las cosas que leemos y oímos, esas que tanto nos gustan sobres nuevas maneras de hacer, dirigir y liderar!

Nuestra sociedad padece una fuerte histéresis, que no tiene nada que ver con histeria… aunque, vistas como están las cosas en este país nuestro, puede que lo uno nos lleve a lo otro. El tejido empresarial y emprendedor de este país tiene que despertar y empezar a actuar para cambiar las formas de entender y plantear los negocios y las empresas. Más locura innovadora. Más apuestas atrevidas. Menos programas y más estrategias para abrir el arco de los posibles… No podemos esperar que los políticos comprendan y se pongan al día, no (ellos andan todavía peor que nosotros con eso de la histéresis).

Decían Humberto Maturana y Francisco Varela en “El Árbol del Conocimiento”: “Todo conocer es hacer y todo hacer es conocer” o, lo que es lo mismo, que de nada nos sirve saber algo si luego no lo aplicamos.

Bueno, basta por hoy, que ando con mucho trabajo acumulado y retraso (histéresis, Lourdes!), con muchas ganas de darle brío a ese blog y de ponerme también con ese trabajo colaborativo tan chulo que estamos realizando un grupo de amigos en el campus virtual…

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Quizás suene un poco heavy ese ‘a través de las dificultades hacia las estrellas’, pero es justo lo que siento en este instante y… qué queréis que os diga, me encanta como suena esta frase, que tantas veces oí en boca de mi suegro Carlo y que todavía me repite alguna que otra vez su hijo, cuando me ve peleando con textos, estudios y, sobretodo, con la tecnología… El esfuerzo y la dificultad, de las que tanto huimos, son justamente las responsables de nuestro empoderamiento y capacitación; el camino que hay que degustar para llegar a alguna parte. Esas estrellas o éxito que alcanzaré cuando consiga, entre otras cosas, manejarme con total frescura y casi automatismo por el Twitter…

He desconectado un rato del trabajo sobre la Complejidad y he entrado en la red para familiarizarme un poco con esa nueva, para mí, herramienta. Me parece fantástica (vaaale: soy una entusiasta de las nuevas tecnologías, lo confieso, aunque a veces me cueste manejarme con ellas), sobre todo cuando intuyo esa fuerza imparable que emerge de las Redes Sociales… Algo que parece que ya intuyó el fantástico Isaac Asimov en 1988 (el año en el que monté mi primera empresa… uff, cuánto ha llovido!).

Hoy me siento muy feliz y creo que buena parte de culpa la tiene esta red de redes y las magníficas personas que me rodean, repartidas por todo el territorio español. Hace un momento, he entrado en Linkedin (¡hacía tanto!) y me he reencontrado con Emilio Márquez, al que no conozco en persona pero que siento muy cercano, siempre dispuesto a echar una mano, y que también sabe de esas asperezas de la vida y de las estrellas que se alcanzan cuando las vamos superando…

¡Cuánta buena gente dispuesta a ayudar! Eso me recuerda los malentendidos que hay alrededor de la bondad y como no tengo otra forma de corresponder que no sea a través del teclado… ahí va algo que llevo años compartiendo por las empresas y con los pacientes y entusiastas asistentes a mis charlas y cursos… en forma de un artículo que escribí para Salud Vital en el año 2006 (he reducido un poco la longitud, lo podéis descargar entero en la web epoche: artículos)

¿Buenas Personas?

Llamamos buenas personas a aquellos que no tienen nunca un no, a los que aguantan lo que les echen, tratos indignos incluidos, a los que nunca reclaman o a los que callan y otorgan, a los que consienten, a los que ‘se sacrifican’… Pero ¿son, en verdad, buenas personas?

Excelente, bueno, mediocre, malo, pésimo… son los adjetivos que acostumbramos a usar cuando queremos aludir a la calidad de algo. O sea, que cuando decimos que algo es bueno, lejos de lo que nos pudiera parecer, no estamos diciendo que ese algo sea ‘santo’, sino que tiene un buen grado de calidad. Y tanto la bondad como la maldad pertenecen a esa misma categoría: a la de la calidad.

La calidad de las personas y de las cosas, tienen los mismos medidores, veamos pues algunas de las cualidades que podríamos exigirle a una buena máquina (producto, servicio…) que deseemos adquirir…  un coche, por ejemplo:

  • potencia: impulso, fuerza, resistencia…
  • seguridad: fiabilidad, flexibilidad, firmeza, capacidad de adaptación y de respuesta…
  • comodidad: confort, espacio, adecuación…
  • elegancia: discreción, armonía, cumplimiento holgado…
  • ecología: consumo moderado, optimización de recursos y materiales…
  • garantía: confianza, soporte, mantenimiento, atención, presentes y futuras…
  • inteligencia: capacidad para relacionar y conjugar conocimientos con el objetivo de ofrecer las mejores soluciones… (la inteligencia en este caso no se la pedimos a la máquina en sí  sino a los que la han diseñado)

Las personas buenas de verdad saben decir no cuando toca, no son débiles, puesto que conocen sus puntos más frágiles y se los trabajan: afrontan con valor las situaciones más difíciles y las superan. Se respetan y extienden ese respeto hacia el otro, no consienten tratos indignos ni para ellas ni para los demás, reclaman cuando tienen que hacerlo y no se callan ante las injusticias. Saben hacia adónde se dirigen (han elegido su camino), cultivan valores humanos, son maduras, enteras y ello es, precisamente, lo que las convierte en personas de valor, en buenas personas, en personas íntegras.

La integridad o enteridad (por personas ‘enteras’) se expresa cuando coinciden, entre otros, los valores: rectitud (sentido, dirección, coherencia…), ecuanimidad (equidad, equilibrio, justicia, serenidad…), honradez (dignidad, consideración, miramiento, atención…), firmeza (fuerza, consistencia, estabilidad, solidez, seguridad…), elegancia (austeridad, desenvoltura, gracia, discreción, delicadeza, estilo, respetabilidad…), fiabilidad (confianza, capacidad de respuesta, responsabilidad…), humildad (flexibilidad, adaptabilidad, interés hacia el aprendizaje constante, sentido del humor…)

Las 12 “C” (de Calidad) de la buenas personas

  1. Capacidad: se enriquecen y amplían su capacidad a través de la formación y el aprendizaje continuados
  2. Carácter Elegido: deciden cómo quieren ser, eligen su comportamiento y sus propios valores
  3. Claridad: son claros y transparentes porque conocen el peligro de los malentendidos (que ocurren en el 95% de los procesos comunicativos)
  4. Comprensión: abrazan, rodean por todas partes la cosa hasta alcanzar su entendimiento, que aprehenden y aplican en sus relaciones
  5. Compromiso: se responsabilizan, se obligan al cumplimiento de aquello que han decidido
  6. Comunicación: comparten, atienden, se interesan, escuchan y se expresan sin juicios previos ni condicionantes
  7. Confianza: confían, de manera razonable, en sí mismos y en los demás; no defraudan, cumplen las expectativas o aquello que se espera de ellos
  8. Conocimiento: entienden, saben, consideran… y hacen, impregnando sus acciones de ese conocer
  9. Consideración: examinan atentamente, tienen por costumbre obrar con meditación y reflexión, reciben y ofrecen atención y respeto
  10. Constancia: son perseverantes y no se detienen a pesar de los contratiempos y las adversidades que les surjan, insisten y se esfuerzan para alcanzar sus propósitos
  11. Coraje: tienen valor, son valientes, actúan con decisión y esfuerzo de ánimo
  12. Coherencia: congruencia entre lo que dicen y lo que hacen, lo que les otorga gran fiabilidad…

Las buenas personas se construyen poco a poco, día a día, como toda buena obra, con materiales de calidad, con un buen empleo de los recursos, con una buena planificación, mucho esfuerzo y mucha ilusión. No pierden tiempo en lamentaciones ni se permiten perturbaciones anímicas, puesto que son inteligentes a la hora de gestionar sus emociones, de la misma manera que no se entretienen en cosas que no valen la pena, porque saben lo que quieren y trabajan muy duro para conseguirlo.

El resultado es que a su lado nos sentimos a gusto, cómodos, sentimos que podemos confiar en ellas, nos sentimos distinguidos con su trato, abrazados por su halo, influenciados por su buen humor, por su ilusión y por su exquisitez y humildad, ya que, al ser conscientes de todo lo que les falta por saber, se interesan, escuchan y procuran atender con la máxima consideración.

“Nunca el hombre parece tan grande como cuando confiesa su pequeñez, ni para nada se necesita más fuerza que para ser humilde” (Concepción Arenal)

Os dejo con el gran Isaac Asimov… Que tengáis unos días excelentes!!

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Recién llegada de Berlín. Fresca… -bueno, quizás no tanto, porque los cincuenta y pico se empiezan a notar- con lo visto y sentido todavía muy vivo, arraigándose, atravesando  la piel, yendo más allá de las neuronas, construyendo nuevas formas, tanto orgánicas como retazos del ideario que me mueve…

Dos días y medio pateándonos las calles de Berlín no dan para mucho, aunque sí nos ha servido para captar ese aire que respira de ciudad viva, activa, joven y en plena efervescencia, que era justo lo que buscábamos. Hacía tiempo que queríamos ir y, con los proyectos y cambios que vamos a empezar a mover en breve, quizás habría quedado en un sueño o deseo no cumplido… así que, gracias a nuestros hijos, sus compañeros (también hijos) y nieta, que tuvieron la genial idea de regalarnos este viaje para celebrar los 25 años de una relación, basada en el respeto y el amor, que sólo hace que crecer y madurar… lo hemos podido realizar.

Me siento muy orgullosa de nuestros hijos, de todos, de cómo viven y aprovechan su juventud, sus treinta y pocos, ese momento tan genial para hacer apuestas de futuro, atrevidas, esforzadas, entrenándose, aprendiendo, coherentes con sus formas de ver y entender las cosas… Me gusta cómo toman sus decisiones, cómo afrontan las adversidades y cómo hacen las cosas… Me siento feliz cuando pienso en ellos… y también me encanta esa mezcla de libertad y disciplina con la que están educando a mi nieta, dándole esa capacidad de adaptación y madurez que a veces sorprende… (¿Y por qué no decirlo también de vez en cuando? Creo que estamos rodeados de jóvenes con muy buenas ideas, con muchas ganas de cambiar cosas, de hacerlas de forma distinta, de innovar, de crear, de interrelacionarse, interactuar… ¡algo nuevo al fin, diferente!)

Quizás os preguntéis por qué abro hoy esa ventana tan privada… La respuesta es sencilla: porque he descubierto que soy del Sur, y porque en el Sur, aunque todavía no lo hagamos todo lo que nos convendría, sabemos cómo  hablar con/desde el corazón… y porque Berlín, con su atrevimiento cultural, me ha inspirado.

Berlín son los jóvenes (aquí que no se interprete como edad, sino como actitud). Berlín es transgresión. Cierto que Berlín también tiene su parte solemne o anodina, como cualquier ciudad, llena de personas que siguen sin cambiar un ápice sus rutinas… pero Berlín hierve por dentro. Lo notas en sus casas tomadas, transformadas en centros de mil y una expresiones artísticas. Berlín es muy espacioso, bello, con plazas y avenidas inmensas… Sólo una cosa he echado en falta estos días: inteligencia interpersonal, asertividad, empatía, amabilidad… Tengo buenos amigos alemanes a los que aprecio y respeto, he visitado Alemania varias veces y, en general (siempre con honrosas excepciones), echas de menos esa consideración hacia al otro, ese interés expresado a través de la atención y la sonrisa.

El Norte nos ha dado progreso en muchos aspectos. Gracias a su empuje, hemos sido capaces de avanzar en tecnología, en productividad, en cuestiones de igualdad, en educación, en modelos de conciliación horaria y en muchas otras cosas, que buena falta nos hacían… y nos hacen. Pero al Norte le falta el Sur.

Dicho esto, y de vuelta al Sur, me encuentro con mi cuenta de Facebook también hirviendo: Nación Red, La Ex, Salvando Animadoras… (¡ojo que intentarán colarnos otra vez la Ley-Sinde!), con una interesante entrevista a Simona Levi, en la que leo que Europa tuvo los ojos puestos en el Fórum de la Cultura Libre sobre nuevos modelos de beneficio para la era digital, a la que podéis acceder desde aquí (está en catalán y lo están traduciendo al castellano y al inglés; usando el traductor de igoogle podréis leerlo en un castellano más que aceptable)… veo la que estamos liando, con nuestra resistencia a este despropósito de Ley… y me doy cuenta de que en el Sur somos un poco más peleones, más apasionados, más espontáneos, con las emociones más a flor de piel (que hay saber gestionar) y, aunque nos cueste verlo, también bastante más solidarios, atentos y considerados con el otro.

Llamo a esta consideración y a esa capacidad de lucha y resistencia que nos distingue, a ese plus que podemos aportar desde el Sur, para que no cejemos en nuestro intento de abrir un diálogo público, desde este espacio nuestro que es Internet,  en el que poder repensar y replantear cuestiones tan serias e importantes para nosotros como la libre circulación de contenidos, la propiedad intelectual y los derechos de autor.

Necesitamos políticos más serios… más y mejor (in)formados, sin miedo, inteligentes, que conecten con la realidad de los ciudadanos y apuesten de verdad, y con valentía, por un futuro distinto, mejor, y -sobretodo- puesto al día. La ministra Sinde cree que el asunto de la libre circulación de contenidos sólo preocupa a cuatro “internautas”, que describe como inadaptados sociales que sólo se preocupan por acabar con la cultura. Ignora que internautas somos todos y que muchos de los que estamos en contra de la Ley que intentan imponernos , somos autores, generadores de contenidos y nos dedicamos, de una manera u otra, a la cultura (fijaros que, de entrada, pretenden votarla antes de un debate serio, abierto y público, sobre la propiedad intelectual y los derechos de autor).

Creo que el Sur debería repensar su papel y considerar la posibilidad de convertirse en un nuevo motor social y cultural para la sociedad, promotor de una nueva forma de entender y vivir la vida, y facilitador del tan cacareado cambio de paradigma… Ésta es una semilla, una idea, depositada por Edgar Morin y su propuesta “Por un Pensamiento del Sur”, a la que intentaré acercarme poco a poco, en este espacio compartido, para intentar ver las cosas desde un planteamiento más cercano a la complejidad y, en consecuencia, un poco más completo del que nos intentan colar.

Las cosas están cambiando muy rápidamente… y el Sur podría relevar al Norte y promover un fuerte movimiento ciudadano en pro de leyes más justas y actualizadas, igualdad de oportunidades para todos, una vida saludable y de calidad (¿parecido al movimiento slow?), con consciencia (conocimiento, cultura, criterio…), alimentación biológica, nuevas formas de compartir, de interrelacionarse, de cooperar, construir… Y el espacio que hay que conquistar, para que esto sea posible, es Internet. La neutralidad de nuestro espacio. El de todos. El único que todavía no nos han podido arrebatar…

Os dejo los enlaces por los que me muevo, para ver un poco lo que se está cociendo:

La Ex
Nación Red
Neutralidad en la Red
Una web para promocionar ideas y proyectos
Derecho de Internet
El blog de Enrique Dans

Seguiremos con eso. Cuidaros y que paséis unos días excelentes.

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Queridas Majestades:

Comprobaréis que en mi carta no pido nada para mí, pues ya hace tiempo que me he dado cuenta de que la felicidad no depende sólo del bienestar interior de uno, sino que está directamente relacionada con el bienestar interior de los demás… y de que formamos una inmensa red o tela de araña que nos une de tal forma que un pequeño movimiento aquí genera un auténtico terremoto allá.

Así, mis peticiones de este año, serán un poco peculiares… Y, como imagino que tenéis mucho trabajo, paso sin más demora a exponeros mis peticiones, pidiendo disculpas de antemano si alguna os presenta alguna dificultad añadida:

Me gustaría que pudierais dar un empujón a todos, para que este año pueda ser un año dedicado a la acción, para que sea un año en el que abunden más los hechos que las palabras, en el que las personas recuperemos la moral, la confianza y la fuerza para poder hacer lo correcto, sin que nos tiemble la mano. Pido, pues, fuerza, confianza, ética, imaginación y mucha valentía para poder superar con éxito la crisis que estamos viviendo.

Pido la emergencia (en sus dos acepciones: generación y urgencia) de personas socialmente responsables y comprometidas hacia una verdadera mejora social.

Que finalmente descubramos que la increíble potencia que late dentro de las personas, sale a la luz cuando las distinguimos y respetamos; que el Valor no es ni monetario ni económico sino que está directamente relacionado con su poder de transformación y maduración de la sociedad.

Que los padres asuman la responsabilidad de educar los hijos y prepararlos para navegar en este océano de incertidumbres. Me pido también, la completa transformación del sistema educativo, empeñado en ver a sus educandos como bancos en los que introducir datos… que empecemos a facilitarles las herramientas que van a necesitar para madurar y actuar con coherencia, y para que sean capaces de interactuar y relacionarse con todo lo que les espera -una sociedad muy agitada- y ser felices.

Pido que salgan a la luz, también, personas maduras, nobles, honestas, atrevidas, con una visión amplia, generosa, de largo alcance… y con voluntad política, es decir: con ganas de servir a la humanidad y acompañarla hasta el mejor puerto.

Pido científicos con una sólida base ética, capaces de negarse a servir a los intereses de las grandes farmacéuticas.

Pido más personas dispuestas a hacer bien las cosas (ya no basta con buenas intenciones), cueste lo que cueste, y, también, capaces de ver las consecuencias de sus decisiones y acciones.

Me pido mucha más generosidad para todos… que (¡finalmente!) descubramos el terrible y largo alcance del ego y aprendamos a gestionarlo de forma que podamos hacer converger nuestros intereses personales con los de los demás, colaborando juntos para una sociedad mejor.

Pido políticos, empresarios y directivos lúcidos, inteligentes, con la mente clara, responsables, trabajados, de gran calidad humana, con conocimientos y experiencia, que no teman mostrarse, que sean transparentes y honestos, tanto… como para ser capaces, entre otras cosas, de bajarse los salarios, equiparándolos a los de sus colaboradores, conciudadanos, etc.

¡Ah! Y no me quiero olvidar de una petición muy especial, pero absolutamente imprescindible: Pido también que iluminéis la mente a los Senadores de nuestro gobierno, elevéis su grado de lucidez, claridad mental, sentido de la justicia, modernidad, valentía… para que sean capaces de cuestionar y frenar la Ley Sinde, proponiendo un debate abierto a la sociedad sobre la ‘propiedad intelectual’: que terminen de una vez por todas con estas prácticas que sólo hacen que demostrar que la nuestra es una sociedad que privilegia ciertas clases por encima de otras. (En todo caso, si no estáis muy al día de lo que os pido, en breve voy a subir un post sobre la propiedad intelectual que puede serviros)

Soy consciente de que son muchos deseos (¡que conste que he dejado muchos en el tintero!) y de la dificultad de algunos, pero sois magos… y sé que podréis con todo.

Mil gracias anticipadas y que tengáis un excelente 2011.

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