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Posts Tagged ‘Persona Socialmente Responsable’

Muchos días sin Jugar con Esferas ni estar muy presente en la Red… Podría parecer que uno de los más grandes tópicos del Sur se estuviera cumpliendo, pero no. En el Sur también actuamos considerando las prioridades. Sigo escribiendo artículos semanalmente y desarrollando contenidos. Nada podría impedirlo… me mueve la pasión.

Durante muchos años estuve dándole vueltas a la pasión como concepto. Había algo que no encajaba cuando en las reflexiones incluía las visiones budista y taoísta de la psique humana. ¿Pasión, cuando la tendencia debería ir hacia la ataraxia o imperturbabilidad? Eran otros tiempos, en los que todavía andaba a cuestas con el dilema de los extremos y la disyunción entre opuestos.

Imagen de Buda en Nha Trang

De repente descubres que pasión y ataraxia no sólo pueden ir unidas, sino que deben hacerlo. Una vez más aparece la alternancia como juego, habilidad o competencia: la capacidad de hacer lo uno y lo otro. Pasión y entrega en el dar, y pasión y entrega en el recibir; ataraxia e imperturbabilidad en el dar y en el recibir. Ser y no-Ser, esta sigue siendo la eterna cuestión, la que debería llamar más poderosamente nuestra atención. Siempre creyendo que debemos elegir entre lo uno y lo otro, como cuando leemos frases del tipo “Quien mira hacia afuera, sueña. Quien mira hacia adentro, despierta” (de Carl G. Jung), como si hubiera una opción mejor que otra: hay tiempo para soñar y lo hay también para estar despiertos; es bueno mirar hacia adentro y es bueno también mirar hacia afuera. El problema lo tenemos cuando nos apegamos a cualquiera de los polos sin considerar las infinitas gradaciones intermedias que existen entre los mismos.

Y, como este tipo de reflexiones parece que siempre encuentran nodos a los que poder enlazarse, ayer me encontré con un excelente post, de Diego Martos , en su blog La pasión de ser tú mismo en el que reflexionaba sobre la automotivación. Me estimuló y me lancé de nuevo a la reflexión, proponiéndome investigar para escribir este post y clarificar(me). Un nuevo buceo sobre la pasión y su raíz griega “pathos” hace que me vuelva a encontrar con el sufrimiento y el padecer como significados en otro post, esta vez de Javier Díaz Gil,  estoy casi por rendirme, pero no, reivindico la pasión como el motor que mueve mis pasos e impulsa mis actos. Pathos tiene más que ver con pasivo, en el sentido más amplio de la palabra, como el ‘paciente’ que se entrega confiado -sin juzgar ni cuestionar- a recibir las acciones de su médico.

Pasión por la vida, por las personas, por el entorno… sí, y también por construir una vida con significado, con sentido, implicándonos, responsabilizándonos, comprometiéndonos, esforzándonos, divirtiéndonos, jugando… Nada puede otorgarnos más fuerza ni más potencia que amar lo que hacemos, estar alineados y sabernos coherentes con nuestros valores y con aquello que decimos, saber hacia adónde vamos, tener una meta, una dirección que seguir (ni que sea con todas las incertidumbres!)… ¿No serán estos los antídotos del ‘saboteador’ que dice Diego? ¿No podríamos, desde el Sur, hacer valer nuestra capacidad de entusiasmo, para -junto con otras competencias- ser mejores emprendedores y más sociales?

Si este post te ha generado alguna reflexión y quieres compartirla… tu comentario será bienvenido. Un fuerte abrazo. Lourdes

 

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La audacia es una cualidad, es el empuje, el valor, el esfuerzo del ánimo, la determinación, la capacidad de resolución, la firmeza de carácter… Confucio, filósofo y místico chino, dice: “Conocer lo que es justo y no ejecutarlo, demuestra falta de valor, falta de audacia”. En realidad la persona audaz emprende acciones, que podrían parecer poco prudentes (a ojos de los que hayan considerado pocos parámetros), a partir de un análisis muy sereno de la realidad, de las posibilidades de conseguir un bien y de la percepción de sus riesgos, sus costes y posibilidades de acción. La audacia no tiene nada que  ver en tomar decisiones poco prudentes. La audacia llega después de un profundo  análisis de la situación y del contexto, de una seria reflexión sobre la cuestión, de una elección entre las posibles acciones y de la determinación de emprenderlas, a pesar de la dificultad que puedan comportar.

Es audaz el que toma una decisión, después de la debida reflexión, por difícil que resulte su realización. Es audaz el que, una vez balanceados los beneficios y los costes de una acción determinada, le emprende con entusiasmo y confianza. Lo es, también, quien -siempre luego de la reflexión y la ponderación- se lanza, a pesar de las dificultades entrevistas. La audacia es como un tipo de atrevimiento mesurado, en absoluto imprudente, para emprender acciones inteligentes a modo de apuesta, y que exigen un esfuerzo extra debido a la incertidumbre de los resultados. Todo esto me hace pensar que nos falta un poco -mucha- audacia en todos los aspectos que creemos que podrían funcionar mejor. Atreverse a hacer, a proponer, a mojarse, a meterse, a decidir, a ir más allá de lo establecido o considerado normal. Nuestra sociedad actual, en plena crisis de valores fundamentales, con esta visión superficial, adormida, acomodada y frívola de la realidad, pide un esfuerzo muy grande para salir de la mediocridad en la que estamos instalados. Pide audacia a gritos. La pide a los políticos, para que sean verdaderos ejecutores de programas destinados a mejorar la vida de aquellos que representan, con la premisa de que tendrán que considerarla toda -incluso la de los no nacidos- y no sólo ese ‘día a día’ lleno de soluciones para ‘salir del paso’ o para ganar las próximas elecciones. La pide a los emprendedores y empresarios, para que sean capaces de innovar y de aventurarse en las travesías del cambio. La pide a los artistas y creativos en general, para encontrar nuevas formas de atrapar le atención, para hacer llegar mensajes que transformen y enriquezcan a los receptores de sus expresiones artísticas. Nos la pide a nosotros, porque sin audacia difícilmente podremos emprender nuevas metas y objetivos.

La audacia nos permite ir más allá, evolucionar y mejorar. Entonces… ¿Cómo es que no somos audaces? ¿Por qué nos da tanto miedo dar el primer paso, a pesar de saber, después de tanta reflexión, que las cosas podrían ser mucho mejor si las hiciéramos de otra manera?

Esta mañana he recordado que hace unos años, después de las revueltas juveniles y la quema de coches, el gobierno francés se había propuesto enseñar qué era el respeto en las escuelas y que no habían encontrado la forma… ¿Qué nos pasa? ¿Cómo es que nos frenamos con tanta facilidad? ¿De qué tenemos miedo? ¿Qué nos impide tener una poco más de audacia y atrevernos con fórmulas innovadoras, más adecuadas al momento actual? ¿Tememos ser políticamente incorrectos? ¿Tememos más al qué dirán que a seguir empeorando las cosas?

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Llevo poco más de dos semanas en twitter. Sí, ya sé que me he incorporado un poco tarde. Pero somos nosotros y nuestras circunstancias… y lo hice, empujada por la fuerza de la juventud que me rodea. Lourdes, tienes que estar en twitter, alucinarás! Y ahí estoy. Alucinando pepinos, as usual. Los que me conocen y me quieren bien, saben de mi ingenuidad y de mi capacidad de disfrute hacia todas estas cosas. Imagino que el hecho de haber estado casi dos años dedicada a gestionar y dinamizar cursos on-line en plataformas moodle, influye mucho en ese sentirse como en casa por los entornos virtuales (¡hemos llegado al extremo de montar una cafetería virtual, decorarla y dotarla de personal altamente cualificado!). Me gusta en mundo de la red. Lo confieso: soy una entusiasta. Llevo trabajando con ordenadores desde 1984 y conectada desde ’95. El teclado es mi scotch-brite… no puedo estar sin él.

Foto de Kropelki

Foto de Kropelki

La red nos conecta y está haciendo posible, a pesar de tanta histéresis, una revolución lenta y silenciosa. Nada que ver con el Norte de África… aquí estamos demasiado acomodados como para salir a gritar y pedir un cambio. No. La revolución acontece sin casi darnos cuenta… y es interior. Sucede dentro de cada uno de nosotros. La fuerza de la red se expresa divinamente en este proverbio etíope que ayer descubrí en twitter “When spider join their webs, they can kill a lion.” (Cuando las arañas unen sus telas, pueden matar a un león) de @AATEthiopia. No estoy hablando de lucha: hablo de cambio, del cambio que está produciendo el acceso a la información. ¿Qué todo va muy lento y que tanta información puede incluso  provocar el efecto contrario? Of course! ¡Claro que sí! como diría mi amigo Miguel. Los datos están ahí. Llamadme ilusa, pero soy de las que todavía cree en las personas y en el inmenso potencial que tenemos todos por desplegar, en el abanico de oportunidades que espera ser descubierto… ¿y cómo se traduce eso? Pues en que las personas, esas que navegamos por océanos de incertidumbre buscando islas de oportunidades, no somos tan tontas y que vamos a ser capaces de gestionar este brutal acceso a la información y organizarnos entre tanto caos; que las personas sabemos dónde y qué buscar y que… a medida que vamos ejerciéndolo, vamos aumentando nuestro criterio.

Esto para empezar. Pero hay más. Puede que mi mirada influya en lo que encuentro, de hecho estoy segura de ello. Pero lo que veo es que hay mucha generosidad en la Red (¡nunca en toda la historia de la humanidad habíamos compartido tanto!), que circulan muchos artículos y muy buena información sobre nuevas maneras de entender y ver las empresas, organizaciones e instituciones, así como nuevas formas de gestión y exigencias para los perfiles de sus responsables  y gestores (actualizadas para los nuevos tiempos): se habla -y mucho- de liderazgo, de transversalidad, de colaborativismo, de motivación, de nuevos emprendedores, de innovación, creatividad, valores… Y esto, para una nómada como la que os habla, con  14 años sumando batallas para conseguir esos mismos objetivos en las empresas… ¡qué queréis que os diga! Pues que me llena de ilusión y de esperanza. La pérdida de talento sucede, y sucederá, precisamente por estos motivos: las personas, hoy, sabemos mucho más que ayer y no estamos dispuestas a ser cómplices de las viejas formas al uso entre algunos de los individuos alfa que todavía nos rodean.

Así que cuidadín con las viejas maneras de interactuar y de interrelacionarnos. Avanzamos, ni que sea poco a poco,  hacia la transparencia y la interconectividad y ello va a exigir grandes cambios y transformaciones a los más rezagados que, en muchos casos, tienen -además-  parte de responsabilidad en la tremenda crisis española. La solución está en manos de todos: en nuestra coherencia, en nuestra capacidad de empuje e ilusión por lo que hay por construir y en ese inmenso poderío que se desprende del compartir. Avanti! tweet!!

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Finalmente he acabado el trabajo final del diplomado. Estamos a 3 de marzo de 2011 y, para mí, hoy empieza el año. No digo que no haya vivido a lo largo de todo este tiempo, no. Estuvimos en Berlín un fin de semana y algún que otro día por Barcelona. Poco más. El resto, encerrada en el despacho de casa (muy hermosa), con un cartel de se vende colgando en dos de sus balcones. Mucho frío afuera (pueblo pequeño a 640 m. de altura, en el Pre-pirineo catalán) y muy a gustito dentro. Trabajando, estudiando, leyendo y… navegando para empezar a familiarizarme, de paso, con el Twitter. (Cuando quería desconectar de los estudios on-line, me conectaba!)

Descubrí esta palabra en el diplomado de transformación educativa. Histéresis. Enseguida me sedujeron su sonoridad y sus formas. Rápidamente consulta al drae on-line: Histéresis, del griego ὑστέρησις (retraso). f. Biol. y Fís.: Fenómeno por el que el estado de un material depende de su historia previa. Se manifiesta por el retraso del efecto sobre la causa que lo produce.

Y como vengo de nueves meses (un auténtico embarazo!) de profundas inmersiones en el campo de la complejidad, no pude evitar un encuentro con la ‘pauta que conecta’: pues, en tanto que materia orgánica, nosotros también estamos aquejados de una cierta histéresis. ¡Hay que ver la lentitud con la que suceden los cambios y lo que nos cuesta poner en acción las cosas que leemos y oímos, esas que tanto nos gustan sobres nuevas maneras de hacer, dirigir y liderar!

Nuestra sociedad padece una fuerte histéresis, que no tiene nada que ver con histeria… aunque, vistas como están las cosas en este país nuestro, puede que lo uno nos lleve a lo otro. El tejido empresarial y emprendedor de este país tiene que despertar y empezar a actuar para cambiar las formas de entender y plantear los negocios y las empresas. Más locura innovadora. Más apuestas atrevidas. Menos programas y más estrategias para abrir el arco de los posibles… No podemos esperar que los políticos comprendan y se pongan al día, no (ellos andan todavía peor que nosotros con eso de la histéresis).

Decían Humberto Maturana y Francisco Varela en “El Árbol del Conocimiento”: “Todo conocer es hacer y todo hacer es conocer” o, lo que es lo mismo, que de nada nos sirve saber algo si luego no lo aplicamos.

Bueno, basta por hoy, que ando con mucho trabajo acumulado y retraso (histéresis, Lourdes!), con muchas ganas de darle brío a ese blog y de ponerme también con ese trabajo colaborativo tan chulo que estamos realizando un grupo de amigos en el campus virtual…

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Queridas Majestades:

Comprobaréis que en mi carta no pido nada para mí, pues ya hace tiempo que me he dado cuenta de que la felicidad no depende sólo del bienestar interior de uno, sino que está directamente relacionada con el bienestar interior de los demás… y de que formamos una inmensa red o tela de araña que nos une de tal forma que un pequeño movimiento aquí genera un auténtico terremoto allá.

Así, mis peticiones de este año, serán un poco peculiares… Y, como imagino que tenéis mucho trabajo, paso sin más demora a exponeros mis peticiones, pidiendo disculpas de antemano si alguna os presenta alguna dificultad añadida:

Me gustaría que pudierais dar un empujón a todos, para que este año pueda ser un año dedicado a la acción, para que sea un año en el que abunden más los hechos que las palabras, en el que las personas recuperemos la moral, la confianza y la fuerza para poder hacer lo correcto, sin que nos tiemble la mano. Pido, pues, fuerza, confianza, ética, imaginación y mucha valentía para poder superar con éxito la crisis que estamos viviendo.

Pido la emergencia (en sus dos acepciones: generación y urgencia) de personas socialmente responsables y comprometidas hacia una verdadera mejora social.

Que finalmente descubramos que la increíble potencia que late dentro de las personas, sale a la luz cuando las distinguimos y respetamos; que el Valor no es ni monetario ni económico sino que está directamente relacionado con su poder de transformación y maduración de la sociedad.

Que los padres asuman la responsabilidad de educar los hijos y prepararlos para navegar en este océano de incertidumbres. Me pido también, la completa transformación del sistema educativo, empeñado en ver a sus educandos como bancos en los que introducir datos… que empecemos a facilitarles las herramientas que van a necesitar para madurar y actuar con coherencia, y para que sean capaces de interactuar y relacionarse con todo lo que les espera -una sociedad muy agitada- y ser felices.

Pido que salgan a la luz, también, personas maduras, nobles, honestas, atrevidas, con una visión amplia, generosa, de largo alcance… y con voluntad política, es decir: con ganas de servir a la humanidad y acompañarla hasta el mejor puerto.

Pido científicos con una sólida base ética, capaces de negarse a servir a los intereses de las grandes farmacéuticas.

Pido más personas dispuestas a hacer bien las cosas (ya no basta con buenas intenciones), cueste lo que cueste, y, también, capaces de ver las consecuencias de sus decisiones y acciones.

Me pido mucha más generosidad para todos… que (¡finalmente!) descubramos el terrible y largo alcance del ego y aprendamos a gestionarlo de forma que podamos hacer converger nuestros intereses personales con los de los demás, colaborando juntos para una sociedad mejor.

Pido políticos, empresarios y directivos lúcidos, inteligentes, con la mente clara, responsables, trabajados, de gran calidad humana, con conocimientos y experiencia, que no teman mostrarse, que sean transparentes y honestos, tanto… como para ser capaces, entre otras cosas, de bajarse los salarios, equiparándolos a los de sus colaboradores, conciudadanos, etc.

¡Ah! Y no me quiero olvidar de una petición muy especial, pero absolutamente imprescindible: Pido también que iluminéis la mente a los Senadores de nuestro gobierno, elevéis su grado de lucidez, claridad mental, sentido de la justicia, modernidad, valentía… para que sean capaces de cuestionar y frenar la Ley Sinde, proponiendo un debate abierto a la sociedad sobre la ‘propiedad intelectual’: que terminen de una vez por todas con estas prácticas que sólo hacen que demostrar que la nuestra es una sociedad que privilegia ciertas clases por encima de otras. (En todo caso, si no estáis muy al día de lo que os pido, en breve voy a subir un post sobre la propiedad intelectual que puede serviros)

Soy consciente de que son muchos deseos (¡que conste que he dejado muchos en el tintero!) y de la dificultad de algunos, pero sois magos… y sé que podréis con todo.

Mil gracias anticipadas y que tengáis un excelente 2011.

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Aceptamos con gusto la invitación de los compañeros de Hub Madrid y nos sumamos a la iniciativa de Blog Action Day 2010, de Actuable… (¡felicidades por esta genial propuesta de hacer de los Blogs espacios también para la acción y la concienciación!).

Pues sí, amigos, con el agua hay que mojarse y actuar, de una vez por todas, empezando por nosotros mismos y nuestro maldito hedonismo que, de repente, nos empuja a ducharnos y cambiarnos de ropa a diario, por nombrar sólo dos cosillas a modo de ejemplo de cómo malgastamos este recurso tan preciado y escaso que es el agua.

Los occidentales que pertenecemos a países industrializados hemos adoptado un modelo de vida extremadamente costoso para el planeta y, lo más grave de todo, es que -además- lo estamos proyectando a otras culturas en vías de desarrollo (industrializado).

Cada gesto nuestro tiene consecuencias insospechadas, y mucho más a largo plazo de lo que nunca podríamos llegar a imaginar.

Debemos de empezar a reivindicar, a través de nuestros actos, el hecho de poder ser Personas Socialmente Responsables (PSR) y empezar a cerrar grifos, a acabar con los goteos y a reflexionar sobre ciertas aparentes ‘necesidades’ de las que, si prescindiéramos, podrían hacer mucho bien a nuestro planeta (ni que sea también a largo plazo).

Las personas socialmente responsables empiezan por ellas mismas: observan un poco más allá del placer inmediato e, incluso, de lo que la ‘norma social’ establece como conveniente y piensan en los posibles impactos y repercusiones antes de actuar.

Hay muchas iniciativas a las que sumarse y mucho por hacer, pero -llamadme ilusa- también veo  la necesidad de construir esa nueva persona socialmente responsable, capaz de mojarse para el bienestar de todos sin que peligre la sostenibilidad… En todo caso, seguiremos hablando sobre ese tema (PSR)

¡Por un mayor respeto y aprovechamiento del agua!

 

 

 

 

 

(imagen cedida por Joan Carles Tasies)

 

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