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Posts Tagged ‘observar’

Después de unos días muy movidos, tanto externa como internamente, y de cumplir también con la responsabilidad de atender ciertos avisos del cuerpo, retomo la escritura con ilusión y con muchas ganas de jugar. Dicho esto, a modo de aviso para navegantes, la emprendemos con algunos de los mitos sobre nuestros miedos.

Llevo muchos años reflexionando, facilitando reflexiones, en empresas y organizaciones, sobre los miedos más comunes y sus limitaciones. Han sido muchas horas dedicadas a debatir y a entrar en lo más profundo de nuestros temores, y uno de los más extendidos es, sin ninguna duda, el miedo a hablar en público o miedo escénico.

Me gusta observar a la gente, me divierte descubrir relaciones entre las cosas… y aprendo un montón cuando viajo en transportes públicos, cosa que hago con mucha frecuencia. De unos años a esta parte observo que hay muchas personas que no son conscientes del contexto en el que están. Voy a compartir una experiencia que viví hace unos días, yendo de Mataró a Barcelona.

En el andén me fijé en ella. Hablaba con el volumen muy alto y gesticulaba un montón. Era una mujer joven, muy atractiva. La perdí de vista un rato y apareció de nuevo, esta vez a dos asientos del mío, ya en el tren. Su teléfono no paraba de sonar. Todas eran llamadas de trabajo. 35 minutos de trayecto levantando la vista del libro (El Cerebro Ejecutivo) que me acompañaba en este viaje, distraída por sus voces, risas y perdiéndome una y otra vez en los intríngulis de sus conversaciones. En una media hora supimos dónde trabajaba, cuál era el estado de salud de su empresa, los problemas que tenía con sus clientes, los nombres de sus clientes, lo pesaos que eran y otras minucias más, los productos que compraban, los ratios que les iban a aplicar, lo que iban a responder, los concursos a los que se presentaban, los ERE’s que estaban a punto de caer, los márgenes de negociación…

¡Vaya! ¡Cómo para que se te siente al lado alguien con ganas de fastidiar y hacer uso de la información que nos estás facilitando a todos! Me pasé casi todo el viaje riendo para mis adentros y observando la cara de alucine del resto de pasajeros, los gestos que se hacían entre ellos y correspondiendo a alguna que otra mirada cómplice que también me alcanzó.

Pere Tremolosa, CalldetenesDe repente lo vi claro. La vi en un hall enorme, deambulando de arriba abajo, taconeando, agitando las manos en el aire, sin soltar el dichoso aparatito… y porque no lleva un ‘manos libres’ -pensé- que si no… De allí al escenario fue un attimo, un instante. La vi en un auditorio lleno a rebosar, deambulando de arriba abajo, taconeando, agitando las manos en el aire, sin soltar el puntero láser. Hablando con voz firme y segura ante cientos de personas, seduciéndonos con sus risas, con sus gestos y su verbo ágil.

Y, como decía al principio, éste es un fenómeno que se está extendiendo. Pero ¿y qué tiene que ver eso con el miedo a hablar en público? Creo que si preguntáramos a estas personas que hablan tan potente y con tanta naturalidad, sin darse cuenta del contexto en el que están, cuán grande es su miedo a hablar en público la respuesta más probable sería: enorme.

En un curso de oratoria, les haría descubrir el enorme potencial que tienen como oradores y cómo enfocarse hacia lo que realmente importa: saber de qué se habla.

Cuando tienes las ideas claras, te conoces el tema al dedillo porque te lo has preparado bien y eres consciente del público al que te vas a dirigir, ya no hay que sentir miedo… sobre todo si actuamos como lo hacen estas personas: con total y absoluta tranquilidad, ignorando los ojos que te miran, como si estuvieras hablando solo o por el móvil…

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