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Posts Tagged ‘mente sintética’

Mucho trabajo estos días… y muchos temas que se acumulan y empujan, esperando su momento para esclarecerse a través de este magnífico proceso que resulta de poner las cosas en negro sobre blanco.

En las últimas semanas estoy siguiendo unos cuantos foros de debate, muy interesantes, que se están dando en la red de Linkedin, sobre la necesidad de valores y virtudes en la dirección de personas… ¡Finalmente los Valores empiezan a despuntar!

Una estructura/modelo que a mí me ha funcionado muy bien y que utilizamos en casi todos los cursos de epoche, resulta de alinear a los equipos alrededor de los 3 valores del ser: Verdad, Bondad y Belleza y vincularlos a los 3 niveles, ámbitos o saberes del yo, que son el saber ser, el saber estar y el saber hacer.

Son los más altos Valores, los que se escriben en mayúsculas, los más reflexionados, los que tienen las personas plenamente humanas y los más estudiados (los valores de Aristóteles, Platón, Einstein, Heisenberg, entre otros ilustres)… que nosotros traducimos como:

  • máxima autenticidad (por Verdad) en el Ser –el quién-: despliegue de uno mismo, autotelia, liderazgo, mente ética, inteligencia intrapersonal y sistémica… y trabajo con las virtudes/cualidades relacionadas con la Verdad; el quiénes somos (grado de observación/vigilancia, de autonomía, de capacidad autorrealizadora…) condiciona y esta condicionado al cómo nos sentimos (trabajo con uno mismo) y a lo que hacemos…
  • máxima elegancia (por Belleza) en el Estar –el cómo-: inteligencia interpersonal, competencias para gestionar las emociones, el ego y el estrés, gestión de la complejidad y la incertidumbre, asertividad y empatía, vistas desde perspectivas muy distintas a las habituales… y trabajo con las virtudes/cualidades relacionadas con la Belleza; el cómo estamos (capacidad de autorregulación, expresión de uno mismo, percepción de la realidad ajena y de las oportunidades…) tiene mucho que ver con quiénes somos (trabajo con uno mismo) y qué sabemos hacer…
  • máxima calidad (por Bondad) en el Hacer –el qué-: talentos, habilidades, técnicas, responsabilidad, proactividad, mentes disciplinada, sintética, creativa, respetuosa… y trabajo con las virtudes/cualidades relacionadas con la Bondad (otro concepto que genera mucha distorsión); el qué sabemos hacer y sus resultados tienen una relación muy directa en quiénes somos y cómo estamos o cómo nos sentimos (más trabajo interior) con nosotros mismos y con nuestro entorno.

Una vez facilitados los espacios y contenidos para que se desarrollen paralelamente en cada una de estas tres dimensiones, los equipos se establecen en red creando nuevos nodos para la interrelación y la interacción, trabajando de manera mucho más fluida, sin tanto contratiempo, con más satisfacción y mucho más coordinados, mejor comunicados.

En resumen, es una síntesis muy escueta, de algo que puede representar más de 70 horas de estudio, trabajo (en presencial y red) y práctica personal, pero que transforma y dispara a los equipos hacia la excelencia…

La alineación con los Valores nos otorgan la máxima potencia y automotivación. Estar alineados con ellos significa estar con la energía necesaria, con el depósito lleno, para acometer los más grandes sueños, visiones, objetivos y proyectos que nos propongamos.

El hecho de que muchos directivos, departamentos de recursos humanos, empresas y organizaciones todavía se resistan a ellos, podría ser debido a una idea (antigua, muy arraigada y, según mi humilde parecer, sin concordancia, adecuación, simetría y sin ninguna belleza), que nos dice que las competencias, habilidades o ‘saberes’ (todavía no se sabe muy bien cómo llamarlas ya que aluden a distintas categorías) son  saber, saber hacer y tener, lo que induce a más confusión, a no ser que concretáramos un primer saber, como hacemos con el segundo, y añadiéramos la necesidad de saber al tener… (¡y ojo que desarrollar un buen ‘saber tener’ no sería ninguna tontería!).

Aunque, si observamos con atención, aquello que obtenemos de la vida o lo que simplemente tenemos, está directamente relacionado a un saber ser -noble- que nos permita desplegar el máximo de potencialidades, un saber estar -natural y elegante- que nos interrelacione con la mayor sinergia posible a nuestro entorno y un saber hacer -decidido y proactivo- hábil, atrevido, original y muy creativo…

Detalle Valores Virtudes Lider Coach

Subimos un documento en pdf para que -los que queráis- podáis ahondar y rellenar los huecos del sesgo con unos apuntes de Maslow, Seligman y de la Herrán, pero tranquilos, que seguiremos…

¡Un fantástico día para todos!

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Explícamelo todo en cinco palabras y, cuidado, que si te alargas dejo de atenderte. Explícamelo claro, sencillito, que no sea muy complicado, así no me pierdo. Dime sólo lo esencial para que pueda entender sin calentarme la cabeza; no me relaciones cosas ni me conectes puntos, que no te enrolles, que no tengo tiempo para tonterías. Dame la foto del iceberg, pero no te compliques con altas tecnologías, me basta con ver la superficie, no me interesa el resto (está muy sumergido y cuesta demasiado) aunque represente un 90 por ciento de su masa y, además, me lo puedo imaginar…

Nuestra naturaleza se está volviendo muy ávida: lo queremos todo, a la mayor brevedad y con el mínimo esfuerzo posible, sin importarnos el alto coste que estamos pagando por mantener esa bendita (sí, sí, bendecida por los altos poderes, para su mayor gloria y disfrute) comodidad y exigencia, cuasi tiranas. Pedimos fórmulas milagrosas, varitas mágicas, invocamos a la suerte, a los oráculos… todo lo imaginable, todo, menos esforzarnos.

Somos seres muy complejos, que no podemos explicarnos en tan pocas palabras. Lo nuestro es la incertidumbre que generan, entre muchas otras cosas, las interacciones, las interrelaciones, las intervenciones… y pretendemos saltarnos estos esclarecedores in e inter, que son justamente los que nos hablan del interior, del espacio que nos une, lo compartido, el terreno del encuentro, la colaboración y la edificación de nuevas maneras de ser, estar y actuar.

Sigo pensando y cuestionándome en voz alta… ¿Corremos el peligro de que a mayor velocidad y cantidad de información, aumente el sesgo, la mutilación u omisión de aspectos que podrían ser sustanciales para ampliar nuestros referentes mentales?

¿Qué diferencia existe entre ver que las cosas son, acogiéndonos a sus dos extremos, de una manera o de otra, y verlas como un abanico abierto de posibilidades? ¿Por qué nos empeñamos en el simple blanco/negro, obviando la inmensa gama de grises y al resto de colores? ¿Qué extraña pereza nos ata a sillones que nos hunden en lo conocido, aunque ya nos aburra?

Si, ya sé que a pesar de que nos apasione lo cuántico, no podemos olvidarnos de la mecánica clásica de Newton y, en particular, de la primera Ley o Principio del Movimiento o de la Inercia que nos dice que “Todo cuerpo continúa en su estado de reposo (es decir, velocidad nula) o de movimiento uniforme en línea recta a menos que sea forzado a cambiar su estado por fuerzas externas.”

¿Seguimos por inercia, por vagancia y dejadez, esperando que la sacudida nos venga del exterior para despertar? Tomar como conocimiento tantas verdades sesgadas, descontextualizadas y desconectadas de todo lo que las hace posibles, por comodidad, es grave y a la larga puede resultar peligroso para nosotros. Dejamos demasiados huecos sin llenar en nuestra mente, hectáreas vacías de conocimiento que otros se apresurarán a trabajar y hacerlas productivas (más gloria y isfrute para ellos).

Después de tantos libros, conferencias, seminarios, talleres… hablándonos de la necesidad de ir al encuentro o convergencia de los extremos, luego de tanta divulgación sobre los peligros de las visiones extremas u opuestas, por egóticas o limitantes, el mero hecho de percatarnos de ello debería ponernos en guardia…

Desde el mismo instante que sabemos que las cosas no son o así o asá, sino que son así, así y así y de esta manera y de esta otra, y de aquella… -ya que su naturaleza es múltiple y se nos escapa-, desde este mismo momento, algo nos debería impedir aceptar como “verdad” cualquier tipo de afirmación absolutista o extremista del tipo “La confianza, se tiene o no se tiene”, por sesgada.

Siguiendo con el ejemplo de la confianza diré (y esta es sólo una forma personal de verla que admite todo tipo de opiniones y críticas) que, como casi todo, la confianza hay que tenerla casi siempre de manera relativa y casi nunca ciega, o sea, que dependerá de muchos factores como, por ejemplo, de mis expectativas (¿qué espero del otro [o de mi mismo]? ¿se lo he comunicado? ¿se ha comprometido?); de su capacidad (¿está preparado para hacer lo que espero? ¿cómo sé puede hacerlo?), de su estado emocional (¿cuál es su ánimo, su disposición hacia la realización? ¿cómo sé que está motivado y quiere hacerlo con ganas?)…

Muchos son los aspectos que intervienen en una cuestión de confianza, demasiados como para reducirlos a un simple sí o no. Cuando confiamos ciegamente en alguien (pleno al sí), lo que puede suceder, entre otras cosas, es que no le dejemos espacio para que pueda equivocarse y eso es muy grave puesto que, al más mínimo error, sentiremos que el otro nos ‘ha fallado’, que resulta lo mismo que negar el derecho a equivocarnos y a aprender de nuestros errores, dos de los derechos/deberes esenciales de la asertividad.

Una forma de ver la confianza más ajustada a su realidad podría ser: confianza sí, pero relativa, atendiendo a todos los parámetros que intervienen… que son muchos.

La simplicidad -y su sesgo- nos inclina hacia los opuestos, cuando lo que hoy nos pide el nuevo paradigma parece que va más hacia su conciliación y convergencia, a una ampliación de los parámetros y a un verdadero cambio de perspectiva, más crítico con nuestro entorno y, a la vez, con más capacidad de observación y aceptación lo que hay…

(¡Qué hermoso este baile de ballenas… colaborando y bailando unidas para la caza!)

¿Qué nos dicen las burbujas? ¿De qué nos hablan? ¿Qué expresan con su ser? ¿Liquidez, aire…?

Una combinación ciertamente caótica que podría parecerse y acercarse bastante a nuestras bases y formas de comportamiento… Una alianza extraña esta entre materia y aire (¿energía?), extraña pero refrescante…

¿Seguimos pensando que la confianza se tiene o no se tiene? o ¿nos atrevemos a encontrar el punto de convergencia entre confiar y -a la vez- no confiar?

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Perlas de Kropelki“Se dice que en el cielo de Indra existe una red de perlas dispuestas de tal manera que si se contempla una se ven todas las demás reflejadas en ella. De igual forma, todo lo que habita en este mundo no es él solamente, sino que encierra en sí a todo lo demás, y está, de hecho, en todo lo demás”

Sutra Indú (publicado en “Alcanzar la Esencia”, pág. 33, Lourdes Tebé, 1998, MtM Editor.es)

Después de un lapsus de modernidad líquida, volvemos a las esferas… El comportamiento de las esferas es caótico y, como tal, tiende a la auto organización mediante estructuras disipativas.

Esferas, como burbujas, que se adhieren, se fusionan, crecen, se desintegran, transforman… Todo interrelacionándose e interactuando con todo… ¿Nos os suena a poesía?

Voy a ver si pillo algo sobre música de las esferas… Ciao.

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