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Posts Tagged ‘mente ética’

A menudo, cuando pienso en la situación actual, con un gran cambio en ciernes, en el que las soluciones tendrán que venir de asambleas populares, visto el estrepitoso fracaso de los políticos y sus partidos, por no hablar los que (des)manejan la economía mundial (condenando –día sí y otro también– a millares de personas a la muerte), me pregunto… ¿estamos preparados?, ¿sabremos hacerlo bien o será otra revolución a la francesa para que después de unos años o décadas vuelvan a mandar los “Alfa” de turno?

Queda claro que yo, una humilde persona de la calle que lucha por su mejorar su vida y la de los demás, no creo en los actuales gobernantes (¿o debería decir los títeres sin cabeza de las  grandes corporaciones multinacionales y otras sanguijuelas financieras?). No creo ni en los de aquí, ni en los de ningún otro país: todos sirven al mismo y antiquísimo señor, al poderoso caballero Don Dinero.

La única solución posible, creo, pasaría por una huelga indefinida, tal y como sugiere Teresa Forcades, una monja benedictina muy combativa, en este vídeo (53 min. muy bien invertidos): una fórmula legal y pacífica para hacer caer el gobierno. Ok. Imaginemos que hacemos caer el gobierno… ¿Y luego qué? Es ahí dónde surge la pregunta ¿estamos preparados?

Me duele el alma decir esto, ya que acostumbro a andar por la vida con una actitud muy positiva, pero creo que no. No todavía. Y que conste que me encantaría decir que sí. Cuando me pongo a soñar en un futuro más fraternal, equitativo, equilibrado, igualitario, responsable… en el que la cooperación, la colaboración, el respeto, la valoración y la libertad sean posibles, pienso que cada vez está más cerca. Más cerca sí, pero hoy ya no creo que yo pueda llegar a verlo, porque una ya empieza a tener sus añitos. Me parece que nos falta mucho más de lo que mi mente, dada a la ilusión y la fantasía, me hacía pensar. Nos falta seguir evolucionando y creciendo como personas. Pero mejor lo aclaro un poco para que entendáis mis temores.

  • Nos sigue faltando pensamiento crítico: nos creemos las cosas sin contrastarlas porque nos sometemos con extrema facilidad a ideas y opiniones ajenas, y más si vienen de la mano de alguien de confianza (que puede estar tan infoxicado  como nosotros mismos). Sin criterio o pensamiento propio (que ya sabemos co-construido también a través de pensamientos e ideas de nuestros antecesores y contemporáneos), somos presa fácil para la propaganda, venga de donde venga, de la izquierda, de la derecha o directamente desde el cielo.
  • Seguimos faltos de autoestima y con el ego sobredimensionado (la relación es inversamente proporcional: a mayor ego menos autoestima y viceversa). Seguimos juzgando y ajusticiando sin compasión (o eres de los míos o estás contra mí), separándonos en bandos de  buenos y malos (una de las actividades favoritas del ego)… Seguimos peleones, llenos de ira, armándonos para batallar y, de esta manera, calmar nuestras conciencias.
  • Seguimos hablando y hablando sin actuar: cómo nos gusta ¡dios!, citar las mejores frases y seguir a los más buenos, a los mejores ‘famosos’, pensando que con la cercanía se nos contagiará su aura. Parece que la acción se nos va por la boca o por los dedos en el teclado. Y no digo que actuar sea solo salir a la calle a manifestarse a gritar nuestra indignación (que también sirve): conozco a gente que, a la chita callando y sin pregonarlo, están haciendo mucho más para el bien común y para el futuro de nuestras sociedades (que no sólo existe la nuestra…) y culturas, que muchos de los que simplemente sueltan su rabia para luego seguir con su vida de siempre sin cambiar ninguno de sus hábitos ni intentar mejorar como personas contribuyendo a una mejora de la humanidad.

Mis dudas son:

¿Somos conscientes de nuestros privilegios?, ¿sabremos renunciar a ellos? ¿Estamos dispuestos a decrecer, a vivir con menos? ¿Devolvimos nuestros Apple (Mackintosh, iPhone, iPad, iPod..) cuando supimos que en 2011 la cuenta fiscal en España le salió negativa? ¿Hicimos/promovimos algún boicot o seguimos comprando como si nada? ¿Hasta cuándo seguiremos alimentando empresas y endiosando empresarios que se enriquecen a costa de la explotación humana?

¿Seguiremos especulando y pidiendo a los bancos que nos den más intereses por nuestros ahorros a sabiendas de que esta actitud les da poder y empobrece a nuestros hijos, nietos y a todas las generaciones que esperan? ¿Estamos dispuestos a ganar menos para que otros puedan tener trabajo? ¿Y qué pasa con la coherencia, esta delgada línea –tan frágil ella– entre lo que decimos (o pensamos) y nuestros actos y actitudes cotidianas?

I’m sorry, lo siento… Veo un futuro oscuro, por mucho que hagamos caer a los de arriba. O empezamos a cambiar nosotros y nos preparamos para ser un poco más humanos… o lo tenemos difícil. Hasta que no veamos a los demás, sean del color que sean y piensen como piensen, como humanos/personas/hermanos en el mismo barco que nosotros, a los que entender y aceptar sin juzgar, y empecemos todos juntos a trabajar para el bien común, no me lo voy a creer. Lo veo lejos… porque parece que no nos damos cuenta de que todavía somos homínidos en vías de humanización. Hay que empezar a ser el cambio que queremos ver, sin dilación ni esperas o nos quedamos sin alternativas para el día después.

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Quizás suene un poco heavy ese ‘a través de las dificultades hacia las estrellas’, pero es justo lo que siento en este instante y… qué queréis que os diga, me encanta como suena esta frase, que tantas veces oí en boca de mi suegro Carlo y que todavía me repite alguna que otra vez su hijo, cuando me ve peleando con textos, estudios y, sobretodo, con la tecnología… El esfuerzo y la dificultad, de las que tanto huimos, son justamente las responsables de nuestro empoderamiento y capacitación; el camino que hay que degustar para llegar a alguna parte. Esas estrellas o éxito que alcanzaré cuando consiga, entre otras cosas, manejarme con total frescura y casi automatismo por el Twitter…

He desconectado un rato del trabajo sobre la Complejidad y he entrado en la red para familiarizarme un poco con esa nueva, para mí, herramienta. Me parece fantástica (vaaale: soy una entusiasta de las nuevas tecnologías, lo confieso, aunque a veces me cueste manejarme con ellas), sobre todo cuando intuyo esa fuerza imparable que emerge de las Redes Sociales… Algo que parece que ya intuyó el fantástico Isaac Asimov en 1988 (el año en el que monté mi primera empresa… uff, cuánto ha llovido!).

Hoy me siento muy feliz y creo que buena parte de culpa la tiene esta red de redes y las magníficas personas que me rodean, repartidas por todo el territorio español. Hace un momento, he entrado en Linkedin (¡hacía tanto!) y me he reencontrado con Emilio Márquez, al que no conozco en persona pero que siento muy cercano, siempre dispuesto a echar una mano, y que también sabe de esas asperezas de la vida y de las estrellas que se alcanzan cuando las vamos superando…

¡Cuánta buena gente dispuesta a ayudar! Eso me recuerda los malentendidos que hay alrededor de la bondad y como no tengo otra forma de corresponder que no sea a través del teclado… ahí va algo que llevo años compartiendo por las empresas y con los pacientes y entusiastas asistentes a mis charlas y cursos… en forma de un artículo que escribí para Salud Vital en el año 2006 (he reducido un poco la longitud, lo podéis descargar entero en la web epoche: artículos)

¿Buenas Personas?

Llamamos buenas personas a aquellos que no tienen nunca un no, a los que aguantan lo que les echen, tratos indignos incluidos, a los que nunca reclaman o a los que callan y otorgan, a los que consienten, a los que ‘se sacrifican’… Pero ¿son, en verdad, buenas personas?

Excelente, bueno, mediocre, malo, pésimo… son los adjetivos que acostumbramos a usar cuando queremos aludir a la calidad de algo. O sea, que cuando decimos que algo es bueno, lejos de lo que nos pudiera parecer, no estamos diciendo que ese algo sea ‘santo’, sino que tiene un buen grado de calidad. Y tanto la bondad como la maldad pertenecen a esa misma categoría: a la de la calidad.

La calidad de las personas y de las cosas, tienen los mismos medidores, veamos pues algunas de las cualidades que podríamos exigirle a una buena máquina (producto, servicio…) que deseemos adquirir…  un coche, por ejemplo:

  • potencia: impulso, fuerza, resistencia…
  • seguridad: fiabilidad, flexibilidad, firmeza, capacidad de adaptación y de respuesta…
  • comodidad: confort, espacio, adecuación…
  • elegancia: discreción, armonía, cumplimiento holgado…
  • ecología: consumo moderado, optimización de recursos y materiales…
  • garantía: confianza, soporte, mantenimiento, atención, presentes y futuras…
  • inteligencia: capacidad para relacionar y conjugar conocimientos con el objetivo de ofrecer las mejores soluciones… (la inteligencia en este caso no se la pedimos a la máquina en sí  sino a los que la han diseñado)

Las personas buenas de verdad saben decir no cuando toca, no son débiles, puesto que conocen sus puntos más frágiles y se los trabajan: afrontan con valor las situaciones más difíciles y las superan. Se respetan y extienden ese respeto hacia el otro, no consienten tratos indignos ni para ellas ni para los demás, reclaman cuando tienen que hacerlo y no se callan ante las injusticias. Saben hacia adónde se dirigen (han elegido su camino), cultivan valores humanos, son maduras, enteras y ello es, precisamente, lo que las convierte en personas de valor, en buenas personas, en personas íntegras.

La integridad o enteridad (por personas ‘enteras’) se expresa cuando coinciden, entre otros, los valores: rectitud (sentido, dirección, coherencia…), ecuanimidad (equidad, equilibrio, justicia, serenidad…), honradez (dignidad, consideración, miramiento, atención…), firmeza (fuerza, consistencia, estabilidad, solidez, seguridad…), elegancia (austeridad, desenvoltura, gracia, discreción, delicadeza, estilo, respetabilidad…), fiabilidad (confianza, capacidad de respuesta, responsabilidad…), humildad (flexibilidad, adaptabilidad, interés hacia el aprendizaje constante, sentido del humor…)

Las 12 “C” (de Calidad) de la buenas personas

  1. Capacidad: se enriquecen y amplían su capacidad a través de la formación y el aprendizaje continuados
  2. Carácter Elegido: deciden cómo quieren ser, eligen su comportamiento y sus propios valores
  3. Claridad: son claros y transparentes porque conocen el peligro de los malentendidos (que ocurren en el 95% de los procesos comunicativos)
  4. Comprensión: abrazan, rodean por todas partes la cosa hasta alcanzar su entendimiento, que aprehenden y aplican en sus relaciones
  5. Compromiso: se responsabilizan, se obligan al cumplimiento de aquello que han decidido
  6. Comunicación: comparten, atienden, se interesan, escuchan y se expresan sin juicios previos ni condicionantes
  7. Confianza: confían, de manera razonable, en sí mismos y en los demás; no defraudan, cumplen las expectativas o aquello que se espera de ellos
  8. Conocimiento: entienden, saben, consideran… y hacen, impregnando sus acciones de ese conocer
  9. Consideración: examinan atentamente, tienen por costumbre obrar con meditación y reflexión, reciben y ofrecen atención y respeto
  10. Constancia: son perseverantes y no se detienen a pesar de los contratiempos y las adversidades que les surjan, insisten y se esfuerzan para alcanzar sus propósitos
  11. Coraje: tienen valor, son valientes, actúan con decisión y esfuerzo de ánimo
  12. Coherencia: congruencia entre lo que dicen y lo que hacen, lo que les otorga gran fiabilidad…

Las buenas personas se construyen poco a poco, día a día, como toda buena obra, con materiales de calidad, con un buen empleo de los recursos, con una buena planificación, mucho esfuerzo y mucha ilusión. No pierden tiempo en lamentaciones ni se permiten perturbaciones anímicas, puesto que son inteligentes a la hora de gestionar sus emociones, de la misma manera que no se entretienen en cosas que no valen la pena, porque saben lo que quieren y trabajan muy duro para conseguirlo.

El resultado es que a su lado nos sentimos a gusto, cómodos, sentimos que podemos confiar en ellas, nos sentimos distinguidos con su trato, abrazados por su halo, influenciados por su buen humor, por su ilusión y por su exquisitez y humildad, ya que, al ser conscientes de todo lo que les falta por saber, se interesan, escuchan y procuran atender con la máxima consideración.

“Nunca el hombre parece tan grande como cuando confiesa su pequeñez, ni para nada se necesita más fuerza que para ser humilde” (Concepción Arenal)

Os dejo con el gran Isaac Asimov… Que tengáis unos días excelentes!!

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Recién llegada de Berlín. Fresca… -bueno, quizás no tanto, porque los cincuenta y pico se empiezan a notar- con lo visto y sentido todavía muy vivo, arraigándose, atravesando  la piel, yendo más allá de las neuronas, construyendo nuevas formas, tanto orgánicas como retazos del ideario que me mueve…

Dos días y medio pateándonos las calles de Berlín no dan para mucho, aunque sí nos ha servido para captar ese aire que respira de ciudad viva, activa, joven y en plena efervescencia, que era justo lo que buscábamos. Hacía tiempo que queríamos ir y, con los proyectos y cambios que vamos a empezar a mover en breve, quizás habría quedado en un sueño o deseo no cumplido… así que, gracias a nuestros hijos, sus compañeros (también hijos) y nieta, que tuvieron la genial idea de regalarnos este viaje para celebrar los 25 años de una relación, basada en el respeto y el amor, que sólo hace que crecer y madurar… lo hemos podido realizar.

Me siento muy orgullosa de nuestros hijos, de todos, de cómo viven y aprovechan su juventud, sus treinta y pocos, ese momento tan genial para hacer apuestas de futuro, atrevidas, esforzadas, entrenándose, aprendiendo, coherentes con sus formas de ver y entender las cosas… Me gusta cómo toman sus decisiones, cómo afrontan las adversidades y cómo hacen las cosas… Me siento feliz cuando pienso en ellos… y también me encanta esa mezcla de libertad y disciplina con la que están educando a mi nieta, dándole esa capacidad de adaptación y madurez que a veces sorprende… (¿Y por qué no decirlo también de vez en cuando? Creo que estamos rodeados de jóvenes con muy buenas ideas, con muchas ganas de cambiar cosas, de hacerlas de forma distinta, de innovar, de crear, de interrelacionarse, interactuar… ¡algo nuevo al fin, diferente!)

Quizás os preguntéis por qué abro hoy esa ventana tan privada… La respuesta es sencilla: porque he descubierto que soy del Sur, y porque en el Sur, aunque todavía no lo hagamos todo lo que nos convendría, sabemos cómo  hablar con/desde el corazón… y porque Berlín, con su atrevimiento cultural, me ha inspirado.

Berlín son los jóvenes (aquí que no se interprete como edad, sino como actitud). Berlín es transgresión. Cierto que Berlín también tiene su parte solemne o anodina, como cualquier ciudad, llena de personas que siguen sin cambiar un ápice sus rutinas… pero Berlín hierve por dentro. Lo notas en sus casas tomadas, transformadas en centros de mil y una expresiones artísticas. Berlín es muy espacioso, bello, con plazas y avenidas inmensas… Sólo una cosa he echado en falta estos días: inteligencia interpersonal, asertividad, empatía, amabilidad… Tengo buenos amigos alemanes a los que aprecio y respeto, he visitado Alemania varias veces y, en general (siempre con honrosas excepciones), echas de menos esa consideración hacia al otro, ese interés expresado a través de la atención y la sonrisa.

El Norte nos ha dado progreso en muchos aspectos. Gracias a su empuje, hemos sido capaces de avanzar en tecnología, en productividad, en cuestiones de igualdad, en educación, en modelos de conciliación horaria y en muchas otras cosas, que buena falta nos hacían… y nos hacen. Pero al Norte le falta el Sur.

Dicho esto, y de vuelta al Sur, me encuentro con mi cuenta de Facebook también hirviendo: Nación Red, La Ex, Salvando Animadoras… (¡ojo que intentarán colarnos otra vez la Ley-Sinde!), con una interesante entrevista a Simona Levi, en la que leo que Europa tuvo los ojos puestos en el Fórum de la Cultura Libre sobre nuevos modelos de beneficio para la era digital, a la que podéis acceder desde aquí (está en catalán y lo están traduciendo al castellano y al inglés; usando el traductor de igoogle podréis leerlo en un castellano más que aceptable)… veo la que estamos liando, con nuestra resistencia a este despropósito de Ley… y me doy cuenta de que en el Sur somos un poco más peleones, más apasionados, más espontáneos, con las emociones más a flor de piel (que hay saber gestionar) y, aunque nos cueste verlo, también bastante más solidarios, atentos y considerados con el otro.

Llamo a esta consideración y a esa capacidad de lucha y resistencia que nos distingue, a ese plus que podemos aportar desde el Sur, para que no cejemos en nuestro intento de abrir un diálogo público, desde este espacio nuestro que es Internet,  en el que poder repensar y replantear cuestiones tan serias e importantes para nosotros como la libre circulación de contenidos, la propiedad intelectual y los derechos de autor.

Necesitamos políticos más serios… más y mejor (in)formados, sin miedo, inteligentes, que conecten con la realidad de los ciudadanos y apuesten de verdad, y con valentía, por un futuro distinto, mejor, y -sobretodo- puesto al día. La ministra Sinde cree que el asunto de la libre circulación de contenidos sólo preocupa a cuatro “internautas”, que describe como inadaptados sociales que sólo se preocupan por acabar con la cultura. Ignora que internautas somos todos y que muchos de los que estamos en contra de la Ley que intentan imponernos , somos autores, generadores de contenidos y nos dedicamos, de una manera u otra, a la cultura (fijaros que, de entrada, pretenden votarla antes de un debate serio, abierto y público, sobre la propiedad intelectual y los derechos de autor).

Creo que el Sur debería repensar su papel y considerar la posibilidad de convertirse en un nuevo motor social y cultural para la sociedad, promotor de una nueva forma de entender y vivir la vida, y facilitador del tan cacareado cambio de paradigma… Ésta es una semilla, una idea, depositada por Edgar Morin y su propuesta “Por un Pensamiento del Sur”, a la que intentaré acercarme poco a poco, en este espacio compartido, para intentar ver las cosas desde un planteamiento más cercano a la complejidad y, en consecuencia, un poco más completo del que nos intentan colar.

Las cosas están cambiando muy rápidamente… y el Sur podría relevar al Norte y promover un fuerte movimiento ciudadano en pro de leyes más justas y actualizadas, igualdad de oportunidades para todos, una vida saludable y de calidad (¿parecido al movimiento slow?), con consciencia (conocimiento, cultura, criterio…), alimentación biológica, nuevas formas de compartir, de interrelacionarse, de cooperar, construir… Y el espacio que hay que conquistar, para que esto sea posible, es Internet. La neutralidad de nuestro espacio. El de todos. El único que todavía no nos han podido arrebatar…

Os dejo los enlaces por los que me muevo, para ver un poco lo que se está cociendo:

La Ex
Nación Red
Neutralidad en la Red
Una web para promocionar ideas y proyectos
Derecho de Internet
El blog de Enrique Dans

Seguiremos con eso. Cuidaros y que paséis unos días excelentes.

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Queridas Majestades:

Comprobaréis que en mi carta no pido nada para mí, pues ya hace tiempo que me he dado cuenta de que la felicidad no depende sólo del bienestar interior de uno, sino que está directamente relacionada con el bienestar interior de los demás… y de que formamos una inmensa red o tela de araña que nos une de tal forma que un pequeño movimiento aquí genera un auténtico terremoto allá.

Así, mis peticiones de este año, serán un poco peculiares… Y, como imagino que tenéis mucho trabajo, paso sin más demora a exponeros mis peticiones, pidiendo disculpas de antemano si alguna os presenta alguna dificultad añadida:

Me gustaría que pudierais dar un empujón a todos, para que este año pueda ser un año dedicado a la acción, para que sea un año en el que abunden más los hechos que las palabras, en el que las personas recuperemos la moral, la confianza y la fuerza para poder hacer lo correcto, sin que nos tiemble la mano. Pido, pues, fuerza, confianza, ética, imaginación y mucha valentía para poder superar con éxito la crisis que estamos viviendo.

Pido la emergencia (en sus dos acepciones: generación y urgencia) de personas socialmente responsables y comprometidas hacia una verdadera mejora social.

Que finalmente descubramos que la increíble potencia que late dentro de las personas, sale a la luz cuando las distinguimos y respetamos; que el Valor no es ni monetario ni económico sino que está directamente relacionado con su poder de transformación y maduración de la sociedad.

Que los padres asuman la responsabilidad de educar los hijos y prepararlos para navegar en este océano de incertidumbres. Me pido también, la completa transformación del sistema educativo, empeñado en ver a sus educandos como bancos en los que introducir datos… que empecemos a facilitarles las herramientas que van a necesitar para madurar y actuar con coherencia, y para que sean capaces de interactuar y relacionarse con todo lo que les espera -una sociedad muy agitada- y ser felices.

Pido que salgan a la luz, también, personas maduras, nobles, honestas, atrevidas, con una visión amplia, generosa, de largo alcance… y con voluntad política, es decir: con ganas de servir a la humanidad y acompañarla hasta el mejor puerto.

Pido científicos con una sólida base ética, capaces de negarse a servir a los intereses de las grandes farmacéuticas.

Pido más personas dispuestas a hacer bien las cosas (ya no basta con buenas intenciones), cueste lo que cueste, y, también, capaces de ver las consecuencias de sus decisiones y acciones.

Me pido mucha más generosidad para todos… que (¡finalmente!) descubramos el terrible y largo alcance del ego y aprendamos a gestionarlo de forma que podamos hacer converger nuestros intereses personales con los de los demás, colaborando juntos para una sociedad mejor.

Pido políticos, empresarios y directivos lúcidos, inteligentes, con la mente clara, responsables, trabajados, de gran calidad humana, con conocimientos y experiencia, que no teman mostrarse, que sean transparentes y honestos, tanto… como para ser capaces, entre otras cosas, de bajarse los salarios, equiparándolos a los de sus colaboradores, conciudadanos, etc.

¡Ah! Y no me quiero olvidar de una petición muy especial, pero absolutamente imprescindible: Pido también que iluminéis la mente a los Senadores de nuestro gobierno, elevéis su grado de lucidez, claridad mental, sentido de la justicia, modernidad, valentía… para que sean capaces de cuestionar y frenar la Ley Sinde, proponiendo un debate abierto a la sociedad sobre la ‘propiedad intelectual’: que terminen de una vez por todas con estas prácticas que sólo hacen que demostrar que la nuestra es una sociedad que privilegia ciertas clases por encima de otras. (En todo caso, si no estáis muy al día de lo que os pido, en breve voy a subir un post sobre la propiedad intelectual que puede serviros)

Soy consciente de que son muchos deseos (¡que conste que he dejado muchos en el tintero!) y de la dificultad de algunos, pero sois magos… y sé que podréis con todo.

Mil gracias anticipadas y que tengáis un excelente 2011.

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Si yo encontrara la estrella que me guiara, yo la metería muy dentro de mi pecho y la veneraría… si encontrara la estrella que en el camino me alumbrara
Como relámpago de fuego fuiste que en mi sentimiento entraste dejaste encendido el fuego y entre llamas me dejaste
Estrella, llévame a un mundo con mas verdades, con menos odios, con mas clemencias y mas piedades… romperemos las nubes negras que nos engañan, que nos acechan…
abriremos un mundo nuevo , sin fusiles ni veneno
Si yo encontrara… Estrella, si te encontrara, me darías tu la fuerza, que necesito pa vivir
en este mundo de confusiones, de misiles y de motores
O tal vez me llevarías por camino y por montes, donde tu alumbras campos de amores
campos de nubes y corazones. Si yo encontrara…

Os invito a ver el vídeo, aunque requiera de un click más por culpa de un desfasado proteccionismo a la propiedad intelectual… Vale la pena y el esfuerzo entrar en You Tube y deleitarse con su Arte…

Gracias Maestro por tu saber ser/estar/hacer…

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Desde el pasado viernes, a raíz del follón desatado por “la salvajada” de unos pocos, ando reflexionando -una vez más- sobre el concepto/idea de huelga (tanto da si abierta o encubierta). No es una reflexión nueva, de hecho llevo años dándole vueltas, ya que hay algo en ella que chirría, que no me cuadra y me suena a desfase… algo relacionado con la falta de respeto y con la dejación de responsabilidades.

Los facilitadores/formadores empresariales llevamos muchos años (trece, en mi caso) intentando promover una nueva cultura empresarial, mucho más adecuada y alineada con los tiempos que vivimos. Pero no nos equivoquemos: cultura empresarial significa no sólo formar a empresarios y directivos, que también, sino que alude a toda la empresa y llama a la responsabilidad de todos sus colaboradores.

Por este motivo concebimos las acciones formativas de manera integral, que involucren a todos y promuevan una verdadera transformación hacia las nuevas formas de hacer empresa, de ser empresa y de estar en la empresa, que requieren los nuevos tiempos.

Es cierto que todavía hay mucha mala praxis empresarial y que son muchas las cosas que hay que cambiar en las empresas de nuestro pobre y cada día más empobrecido país. Pero pensar que los cambios tienen que venir sólo de arriba es, en la actualidad, un pensamiento absolutamente desfasado.

Quejarse, protestar, reivindicar o patalear ya no surten efecto. A lo que llaman hoy los nuevos tiempos es a arremangarse y a empezar a transformar desde abajo y, en el caso de que nuestros intentos y acciones no surtan efecto, largarse y cambiar de empresa. Nunca he entendido ese afán u obsesión por pasar la vida entera en una sola empresa.

Cada vez que en mis cursos alguien se queja de sus superiores o de su forma de gestionar la empresa (y os aseguro que son muchos…), les pregunto qué han hecho ellos para promover el cambio y la mejora. Lo normal es que contesten “todo”, “ya no sabemos que probar”, “no hay nada que hacer”… fieles a nuestra tendencia, irracional y automática, a generalizar y a convertir un pequeño acto en el todo (¡pasamos de un intento fallido al ‘lo hemos intentado todo’ con una facilidad pasmosa!), y, cuando escucho esto, no puedo evitar preguntarles… ¿entonces qué te retiene aquí? ¿cómo es que no cambias de trabajo? ¿por qué no buscas una empresa bien dirigida y te vas? ¿qué te lo impide?

Lo siento pero creo que el Derecho a Huelga podría tener sentido en sus orígenes (revolución francesa, 1789) y entiendo su auge en plena lucha de clases, con la revolución industrial, a finales del siglo XVIII y principios del XIX… pero ya no.

Hace muchos años que el trabajador ya no es un esclavo y que es libre para decidir dónde desarrollarse profesionalmente y trabajar, aunque eso del trabajo ahora esté muy mal (no olvidemos que esta crisis sólo lleva tres años entre nosotros). Si no me gusta cómo me tratan, si no apruebo su forma de hacer negocios o si entiendo que estoy entre personas poco preparadas para lo que hoy se pide, soy libre para buscar un entorno más adecuado para mi desarrollo profesional y largarme. Otro gallo nos cantaría si fuéramos un poco más valientes: las empresas mal gestionadas no tendrían a quien contratar y estarían obligadas, por la fuerza de las evidencias, a cambiar.

No es mi deseo entrar a debatir si los controladores tenían motivos o no, ya que son muchos los  responsables, también políticos, de este desatino. La intención de esta reflexión es sobre las formas, sobres las maneras que usamos para resolver nuestros conflictos y diferencias…. y Huelga me suena a jurásico, a chantaje, a presión, a barbarie… a un recurso -último- que ya no tiene razón de ser, puesto que hay muchos más que podemos y debemos ejercer, como los arriba  mencionados.

Exijamos un comportamiento ético a nuestras empresas por contrato, nos dice Rosamund Thomas, directora del Centro de Ética Económica y Política de Cambridge en la entrevista publicada en La Contra de La Vanguardia… A lo que yo añado que este contrato al que alude, también puede ser un contrato psicológico. En tanto que personas socialmente responsables, podemos exigir que en nuestras empresas funcione un código ético… En caso de incumplimiento, intentemos transformar con buenos argumentos, ideas, acciones y estrategias de cambio y si no lo conseguimos, seamos proactivos y abandonémoslas a su suerte!!

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Aceptamos con gusto la invitación de los compañeros de Hub Madrid y nos sumamos a la iniciativa de Blog Action Day 2010, de Actuable… (¡felicidades por esta genial propuesta de hacer de los Blogs espacios también para la acción y la concienciación!).

Pues sí, amigos, con el agua hay que mojarse y actuar, de una vez por todas, empezando por nosotros mismos y nuestro maldito hedonismo que, de repente, nos empuja a ducharnos y cambiarnos de ropa a diario, por nombrar sólo dos cosillas a modo de ejemplo de cómo malgastamos este recurso tan preciado y escaso que es el agua.

Los occidentales que pertenecemos a países industrializados hemos adoptado un modelo de vida extremadamente costoso para el planeta y, lo más grave de todo, es que -además- lo estamos proyectando a otras culturas en vías de desarrollo (industrializado).

Cada gesto nuestro tiene consecuencias insospechadas, y mucho más a largo plazo de lo que nunca podríamos llegar a imaginar.

Debemos de empezar a reivindicar, a través de nuestros actos, el hecho de poder ser Personas Socialmente Responsables (PSR) y empezar a cerrar grifos, a acabar con los goteos y a reflexionar sobre ciertas aparentes ‘necesidades’ de las que, si prescindiéramos, podrían hacer mucho bien a nuestro planeta (ni que sea también a largo plazo).

Las personas socialmente responsables empiezan por ellas mismas: observan un poco más allá del placer inmediato e, incluso, de lo que la ‘norma social’ establece como conveniente y piensan en los posibles impactos y repercusiones antes de actuar.

Hay muchas iniciativas a las que sumarse y mucho por hacer, pero -llamadme ilusa- también veo  la necesidad de construir esa nueva persona socialmente responsable, capaz de mojarse para el bienestar de todos sin que peligre la sostenibilidad… En todo caso, seguiremos hablando sobre ese tema (PSR)

¡Por un mayor respeto y aprovechamiento del agua!

 

 

 

 

 

(imagen cedida por Joan Carles Tasies)

 

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