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Posts Tagged ‘Manuel Castells’

A veces me parece que son muy pocos los que recuerdan que fue en la década de los ochenta cuando la cultura del pelotazo, la del resultado/éxito fácil y cortoplacista recibieron su mayor impulso y un gran juego de alas para subir a lo más alto. En aquel entonces andaba ya por mi segundo -y siempre modesto- proyecto empresarial. El primero, iniciado con apenas 22 años, duró poquísimo y se fue al traste cuando un cliente dejó de pagarme. Éste no me pilló mucho más boyante económicamente hablando… y recuerdo con absoluta claridad el ‘amable’ consejo recibido por una alma caritativa cuando me oyó quejarme de lo poco que ayudaban los bancos a los emprendedores en España: “tienes que tener deuda… si no, no conseguirás nada: cuanto más debes, más vales”. Recuerdo a los empresarios/modelo de la época. Los del yo gano-tu pierdes. Ensalzados, encumbrados, festejados, celebrados… y también derribados, cuando las alas se les desmadraban y empezaban a volar de por libre.

También era por los ochenta, a finales, cuando empezamos a oír las primeras voces llamando a un cambio de cultura empresarial, a otra forma de entender las empresas, las funciones directivas y el liderazgo y, sobre todo, a otra forma de entender las interrelaciones e interacciones. De todo esto hace casi 30 años. Tres décadas para empezar a cambiar… no está mal. Podía haber sido peor. Lentos, pero seguros…

¿Por qué nos cuesta tanto el cambio? Gran parte de esta lentitud es debida a nuestra tendencia a la comodidad, a huir de todo aquello que pueda significar un esfuerzo (ser de los primeros, lo requiere) y esto hace que, a pesar de ver la conveniencia del cambio, esperemos a que sea otro el que empiece. Por supuesto. No voy a ser tan tonto como para dar el primer paso ¿no? Y en este esperar nos siguen acribillando con mensajes (libros, charlas, cursos, talleres, seminarios…) que facilitan fórmulas milagrosas para ganar más dinero y alcanzar el éxito de forma fácil… Gran puerta para que entren todas las dudas. A ver ¿eso de ser una persona socialmente responsable, que considera tanto su propio beneficio como el de los demás, que tiende a un downshifting responsable, simplificando de forma voluntaria sus necesidades y armonizando su vida… no será un rollo tipo flower power, verdad?

Soy coach y una apasionada del coaching grupal y de equipos. A veces me cuesta decirlo, puesto que últimamente está apareciendo un tipo de coaching que, lejos de ser una herramienta o puente para el cambio, se está enfocando y afianzando  hacia el mantenimiento de aquellos viejos modelos que vuelven a recordarnos la engominada cultura del pelotazo y los resultados cortoplacistas. Que conste que no voy en contra de los buenos beneficios o resultados empresariales, para nada. Simplemente  creo que hay que cambiar este sistema perverso que promueve el enriquecimiento y ambición sin límites, que no conoce mesura ni reconoce el valor de las personas ni del planeta que nos acoge. Hay que hacer las cosas bien, con mucho respeto, impregnando todos y cada uno de nuestros actos de responsabilidad -individual y social- y ética. Creo que deberíamos tener siempre presente que hay mucho margen de mejora y mucho todavía por evolucionar, cualquier gesto o acto, por pequeño o individual que  éste sea, significará un paso hacia adelante, un ligero avance hacia el cambio.

Ayer por la mañana leí un artículo muy interesante de Manuel Castells llamando a una reflexión sobre la crisis y el sistema; por la tarde, Alicia Pomares me recordó, con gran arte, cuánto talento estamos desaprovechando y, ya de noche, vimos por segunda vez la magnífica película “Océanos” de Jacques Perrin y Jacques Cluzaud (2010)… Escribir sobre el ego, leer esas voces críticas llamando al cambio y a la responsabilidad… y luego impregnarte de tanta belleza con esta excepcional película, creedme, resulta realmente conmovedor y vivificante…

No veo otra forma de acabar más adecuada que con el comentario posteado hoy en facebook: “Imposible describir el sentimiento que te llena cuando termina. Se me ocurre que una de las posibles formas de transmitirlo es a través de este tema de Brian Eno y David Byrne ‘Home’. Nuestro planeta, nuestro hogar, es maravilloso… Cuidemos de él y de todos sus habitantes, please”

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La baqueta cae con un golpe seco sobre la tripa del tambor y el sonido rebota y escampa por el espacio. La percusión, en determinados contextos, se extiende más allá y traspasa límites… los mismos que ha traspasado todo el asunto relacionado con Wikileaks. Vivimos en un mundo hecho de vibraciones, resonancias y ecos, y no puedo evitar encontrar un punto de poesía y belleza en todo esto… ya sé que, con la que está cayendo, más de uno se llevará las manos a la cabeza al oírmelo decir, pero es así: a pesar de que nos cueste ver las interacciones que conectan las cosas, muchas de las acciones de hoy, vendrán de vuelta mañana multiplicadas y transformadas, tanto, que nos costará reconocerlas.

Pero ¿por qué Wikileaks? muy sencillo: con ella se ha destapado la caja de pandora, ya que la cosa va mucho más allá de las cuatro opiniones subjetivas “ya difundidas y conocidas por todos” (increíble el cinismo con el que nos tratan) que pretenden hacernos creer nuestros gestores políticos.

No tanto por lo que se ha puesto en evidencia y su relevancia, sino por el canal utilizado -fuera del control de los poderes fácticos- y por los debates que se están generando a su alrededor. Debates, discusiones y acciones que nos afectan a todos y que condicionarán el futuro de todos los habitantes de nuestro planeta…. y no exagero.

La presión que los gobiernos, principalmente los de Estados Unidos y China, bancos y entidades financieras, sectas y cultos fanáticos, están ejerciendo sobre Wikileaks, aparte de ser un verdadero escándalo, nos ilustra a la perfección de lo que hay en juego: los derechos fundamentales de respeto, autonomía, transparencia, libertad de información… y no sólo esto, porque nos jugamos, también, la independencia de Internet.

De entrada, horroriza constatar la larga mano del gobierno de los Estados Unidos, evidenciada, entre otras, a través de las presiones que ejerció (con mucho éxito) hacia el gobierno español para que aprobara la Ley Sinde (Propiedad Intelectual). Escandaliza ver el intercambio de cromos entre el gobierno de gobiernos y sus súbditos. Asusta constatar la debilidad y la vocación de marioneta de nuestros políticos.

Las entidades financieras ponen en evidencia su inmenso poder a través de sus ataques a Wikileaks. Los gobiernos y poderes judiciales també lo hacen a través del acoso, absolutamente desproporcionado, hacia Julian Assange, su director, una persona valiente que ya de muy pequeño padeció las opresiones de una secta (lo que explicaría su afán por destapar y por la transparencia). Lo que nos estamos jugando (y mucho ojo, que nuestro silencio les da alas) es la verdadera independencia de las personas ante gobiernos, entidades financieras y, sobre todo, de las grandes corporaciones multinacionales, que son las que en verdad mueven el mundo.

Quedarnos quietos y callados ahora, tendrá consecuencias nefastas para nuestro futuro… Tengo muy claro que el cambio que todos esperamos (que lástima que, en este caso, esperar no sea la acción más adecuada…), se promoverá a través de Internet, de la libre circulación de ideas, experiencias y conocimientos… ¿Que esto les da miedo? ¡Perfecto! Ha llegado el momento de que nos pongamos en marcha y empecemos a actuar por nuestras libertades, desde todos los estamentos, con máxima honestidad, transparencia, contundencia y determinación. Juntos podemos impedir lo que ahora mismo estan pretendiendo: regular la Red de Redes, poner puertas -algunas con candado- al único espacio público y libre que nos queda. Conscientes, eso sí, de las repercusiones que podemos generar si somos capaces de unirnos y hacer que nuestro eco, retumbe contra las actitudes inmovilistas y retrógradas que velan por mantenerse al poder.

¿Despertamos? ¿Abrimos ojos y oídos? ¿Empezamos percutir y repercutir, ensordeciendo a los que tienen vocación de ser la única voz?

Un par de enlaces a sendos artículos, muy esclarecedores… Os invito a leerlos:

Manuel Castells: La ciberguerra de Wikileaks

Joseba Elola: Cita secreta con el hombre que hace temblar al Pentágono

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