Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘habilidades cognitivas’

Sí, ya sabemos que suena un poco raro eso de Blandas… Se llaman así porque son habilidades adaptativas, dúctiles, moldeables, modulables… y porque no obedecen a ninguna fórmula exacta o modo ‘preciso’ de ejecución, al contrario de las Hard Skills, que acostumbran a servirse con receta.

Nuestro objetivo es facilitar herramientas -cognitivas, metacognitivas y prácticas- que nos permitan descubrir y desarrollar estas habilidades, imprescindibles para el nuevo paradigma social y empresarial y para tiempos de cambio e incertidumbre.

Hemos diseñado un Proceso Formativo de modalidad mixta: seminario presencial fin de semana, más 45 días en entorno virtual de aprendizaje colaborativo (plataforma Moodle).

 

Para ver el navegador del proceso formativo y más detalles sobre las Soft Skills

Para ver la ficha técnica del curso

Para ver el evento en Facebook para Barcelona

Para ver el evento en Facebook para Madrid

Precio: 440 €

Este precio es para 11 asistentes, en caso de aumentar el número y conseguir alianzas que abaraten los costes, el precio final bajará para todos.

Más información, consultas e inscripciones:

http://www.nous-formacion.com

lourdes.tebe@nous-formacion.com

Teléfonos: 93 8509227 y 609960659

 

Os invitamos a compartir este evento con amigos y conocidos (Share U!)

¡Mil gracias por vuestra colaboración!

Un fuerte abrazo y ¡Feliz 2012!

Lourdes Tebé

 

Anuncios

Read Full Post »

El tema de la elección es muy interesante. Por un lado, actuamos con frecuencia como verdaderos autómatas o máquinas que sólo tienen una opción de acción y, por otro, muchos estudios multidisciplinares nos dicen que somos dueños y señores de nuestros actos, y que -en todo momento- podemos elegir la acción más adecuada entre las muchas posibilidades u opciones de acción. Lo dicen todos: la teoría es muy bonita / cuesta mucho / del dicho al hecho… / ya firmaría, ya, pero…

Hay un abismo enorme entre nuestras intenciones y lo que hacemos. Por lo general, después de haberle dado muchas vueltas al asunto y de habernos imaginado una actuación ‘ideal’, nuestras acciones traicionan nuestras intenciones. ¿Por qué es así? ¿Cómo es que existe tanta diferencia entre lo que pensamos y lo que hacemos? ¿Cuáles podrían ser les causas de esa gran distancia entre intención y acción? ¿Qué razones pueden explicar tanta diferencia?

De entrada, lo que salta a la vista ante esta evidencia, es que algo falla en el momento de imaginar la situación futura. La mente, cuando imagina, monta el escenario de acción en base a muchos y muy variados parámetros, relacionados con habilidades cognitivas, o del conocimiento, capacidad de observación, de atención y de interrogación, entre otras. Si no nos hemos trabajado demasiado, si somos de aquellos que creen que “soy como soy… y no hay nada que hacer”, la puesta en escena de la situación imaginada será pobre y sin demasiados recursos. Lo más probable es que la imaginación nos la plantee muy parecida a la de los monólogos: todos las luces enfocando al actor principal y un público (tanto da si se trata de una sola persona) atento, entregado, respetuoso, devoto y concentrado en él, en lo que dice, en cómo lo dice, en lo que hace… Y la realidad, queridos, no es así. La realidad no es ni complaciente ni simple, y muy raramente conseguiremos que el otro esté atento y entregado a  nuestras explicaciones o aplauda nuestras acciones con devoción.

Los escenarios que nos imaginamos para preparar nuestras acciones tendrían que ser mucho más ricos y cercanos a la realidad, más complejos. Cuando contemplo las distintas posibilidades de acción, antes de elegir la más adecuada, procuro enriquecerla con parámetros que la mente, por pereza, comodidad o por ir al grano y atajar (heurística), no contempla. Imagino contextos más complicados, complejos, retadores, difíciles, donde el público deja de serlo para convertirse en interlocutor(es) que, como yo misma, andan bastantes escasos de capacidad para estructurar los mensajes claros, así como para realizar una escucha atenta y entregada: un escenario donde las situaciones no estén tan claras y haya lugar para la incertidumbre… Un poco rollo Murphy: prever varias puestas en escena con los peores escenarios (y los mejores) y que las cosas, a pesar de ir bien, siempre se pueden torcer y empeorar.

Entonces, y no antes, pruebo y apuesto por una de las posibles elecciones de actuación. La primera del intento, sabiendo que es una apuesta que puede salir bien o no, dependiendo del contexto y otros parámetros, lo que me obligará a estar muy atenta mientras esté en acción, para aprender de la experiencia, recoger la máxima información y enriquecer mi capacidad de elección y acierto para próximas decisiones… Sin perder nunca de vista que lo más importante es reducir la distancia, abismal, que separa las intenciones, casi siempre buenas,  de las acciones, casi siempre malas, por inadecuadas, escasas y pobres.

Elegir es más sencillo de lo que pensamos, sólo se trata de elegir primero qué papel queremos tener en el juego de la vida: el del juez/víctima o el del aprendiz… Yo lo tengo muy claro. El último es mucho más divertido y sus resultados mucho más suculentos.

Read Full Post »

A %d blogueros les gusta esto: