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Posts Tagged ‘caos’

Llevo mucho sin escribir, sumergida en una cotidianeidad cada vez más compleja y caótica. Actúo, observo y me adapto, de instante a instante, fuera de cualquier marco temporal, mientras las posibles realidades se suceden creando múltiples escenarios de actuación, a cual más verosímil. Me siento en un no-espacio y en un no-tiempo, como una esfera/burbuja flotando sobre un océano de micro-cambios caleidoscópicos organizados y aleatorios. De repente, aquello que parecía que iba a ser de una manera, con un pequeño giro resulta ser de otra.

Los que seguís el blog de esta ciudadana aprendiz, sabéis de nuestras vicisitudes con la venta de la magnífica casa en Sant Pere de Torelló, Can Piu, y el proyecto de permacultura que nos espera en Les Garrigues (Lleida). Pues bien, a los pocos días de escribir el último post, el día de mi cumpleaños, recibimos una llamada del departamento de turismo del ayuntamiento, invitándonos a considerar el hecho de dedicar Can Piu como vivienda de uso turístico, que en el pueblo no había alojamientos… Hacía justo una semana le comentaba al amigo Miguel que no me sentía con energía suficiente para emprender una aventura de este tipo.  La complejidad es así. Todo está relacionado, entretejido… de manera que si una hebra se tensa, todas las demás se mueven y lo mismo cuando se afloja: todo afecta a todo. Me había comprometido a considerar la opción, que significa analizar y reflexionar con mucha atención, y así lo hicimos. Estudiamos las posibilidades y los entornos de este precioso pueblo que nos ha acogido tan amablemente y con tanto cariño a lo largo de quince años y descubrimos, atónitos, un gran abanico por abrir. Hablamos, debatimos, sopesamos ¿Nos liamos? ¡Nos liamos!

Nos dijimos que si lo hacíamos, lo haríamos con ilusión y una fuerte motivación, por lo que debíamos ir más allá de los intereses puramente personales y abrazar, también, los intereses de la comunidad, y hemos encontrado mucho apoyo y aliados que nos han ofrecido su ayuda, también cuando estaba sola y casi no podía andar por una crisis de ciática (el tema de la salud y las simplificaciones que se hacen con ella merecen un post aparte: ¡prometido!): Josep Mª del Molí de la Riera, Isabel y Toni de La Pradella y Carles, del Restaurant Cals Avis, nos han animado y asesorado. El pueblo necesita un impulso turístico para dinamizar la economía, y tiene todo lo que necesita; un entorno de gran belleza paisajística, rutas para ir a pie, a caballo, andando, en bicicleta… zona de vuelo para los amantes aire… y sin posibilidad de alojamiento en el mismo.

Así que ya me veis, intentando cambiar esta realidad, en Can Piu desde hace más de un mes, desmontando habitaciones, desarmando muebles, colocando literas, somieres, colchones, pintando habitaciones, dibujando flores en las paredes, eligiendo colchas, sábanas, decidiendo qué dejamos y qué nos llevamos (y haciendo equilibrios para no fastidiar más la salud, un poco precaria últimamente)… en definitiva, generando caos para que abrir las puertas el sábado 13, justo un mes después de haber tomado la decisión.

¡Y lo conseguimos!

¿Qué pasó con la supuesta falta de energía? Pues que, entre otras cosas, recibió cargas extra gracias a la ilusión y al compromiso. ¿Compromiso? Sí. Uno de los más poderosos motores y fuentes de energía. Cuando nos comprometemos creamos un vínculo muy fuerte que nos empuja a hacer lo imposible para hacerlo posible. El compromiso creado con los habitantes del lugar, con las personas del pueblo que estos tres días de puertas abiertas no han dejado de circular por los interiores de Can Piu, expresando el inmenso cariño que despierta esta casa. Muchos habían venido de pequeños a comprar leche, carne, embutidos caseros… algunos la recordaban muy distinta de cuando venían a jugar con los niños de Can Piu… y todos, todos, se deshicieron en elogios por el trabajo realizado. (¡Felicidades a Antonio, el verdadero artífice de la rehabilitación de Can Piu!). También el sábado 13 hubo un doble motivo para la celebración: tuvimos nuestros 2 primeros clientes… y quedaron tan satisfechos que nos regalaron una de sus delicatesen: Gelea/Jalea de ratafía. Son de Cal Senzill y tuve el privilegio de probar todos sus productos (naturales: sin conservantes ni aditivos) y quedé extasiada por la exquisitez de sabores que consiguen (les compré unos cuantos en la feria). Os invito a visitar su web  y probar sus delicatesen, ¡son sublimes!

Una mención aparte en relación a la inmensa ternura que despierta reencontrarte con fieles lectores y seguidores de tus artículos. Un honor de los buenos descubrir que te conocen, que no tienes secretos para ellos y que, con todo, te siguen apreciando. Han sido días de acción aunque también de mucho recibir: gracias a todos los que habéis estado en apoyo, colaborando, pintando, sudando, moviendo muebles… Mil gracias a todos, sin vosotros no habría sido posible: Liliana, Santi, Ana, Marta, Jordi, Alicia, Jaume, Gavina, Víctor, Pau, Carolina, Sofía, Xavi, Roser… y a todos los que, no pudiendo estar físicamente han estado apoyando desde la distancia. Sois todos unos sunshines.

Son curiosas las derivas que toma la vida… en pocos días puedes pasar de una situación de casi desespero a otra muy ilusionante, en la que todavía queda mucho por hacer y dar el paso más esperado: estar en Les Garrigues, al fin al lado de Anto, y desde allí poderlo gestionar todo.

Desde 1960 sabemos, gracias al meteorólogo Edward Lorenz, que todo está tan íntimamente relacionado que la más mínima variación puede generar grandes e imprevisibles cambios, como hemos podido comprobar en lo sucedido con Can Piu (¡el caos que ha generado una simple llamada telefónica!), aunque habría que matizar mucho este “sabemos” ya que, en general, actuamos como si no lo supiéramos. Parece increíble cuánto nos cuesta acortar la distancia entre el conocimiento teórico y el actuar en consecuencia. Insistimos en aferrarnos a certezas dejando sin experimentar muchas posibilidades, acomodándonos al terreno de lo seguro, y no consideramos las infinitas variables que entran en juego en todas y cada una de las situaciones, hechos, acontecimientos, oportunidades, interacciones…

DSC08863Complejo significa lo que está tejido en conjunto. Somos seres complejos, hechos por otros seres, que nos hacemos a nosotros mismos sin dejar de hacernos unos a otros; somos, a la vez, el productor y lo producido. Somos un conjunto hecho de voluntades biológicas, psicológicas, espirituales, causales, casuales… que tienden a la expansión y a la propagación (fuerza télica), a la vez que se resisten a ella. Nosotros, esta vez, nos hemos inclinado por el cambio y la acción. Y ha sido una excelente apuesta que no tardará en dar sus frutos.

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Ruptura

La semana pasada fue de ruptura y cambio. Después de una temporada con el ánimo cada vez más bajo debido a las circunstancias personales (la venta de la casa cada vez más difícil con el consecuente alejamiento del sueño de irnos a vivir al campo y reinventarnos en un medio rural), globales (el mundo regido cada vez con más crueldad, despotismo y ambición por parte de unos pocos) y políticas (los partidos interesados solo en los votos y en su particular cota de poder y manipulación; las elecciones y los intentos de fracturar Catalunya…), el martes por la noche toqué algo parecido al fondo.

Me hundí, me desplomé y, harta y cansada de todo, dejé de encontrarle sentido a la vida y a la lucha diaria. ¿Para qué?, me preguntaba y no hallaba respuesta. Las redes rezuman indignación, hastío, hartura… y demasiadas malas noticias. Seguimos sin estar preparados para los cambios que necesita la humanidad y, lo que es peor, seguimos echando balones fuera, culpando a otros de nuestros males, sin darnos cuenta de que si nosotros no cambiamos nuestros pensamientos, nuestros intereses y nuestros actos, todo seguirá igual. (Sé, a estas alturas de la vida, que las cosas no suceden porque sí y que las situaciones complejas y difíciles nos retan para que aprendamos de ellas, y también soy consciente de que los estados emocionales son muy hábiles en impedir o dificultar el flujo de nuestras competencias y habilidades.)

Pau_SofiaEn estas andaba cuando el domingo 18, un buen amigo escritor (¡mil gracias Julio por tu “Never on Sunday”!), me recordó el tema de uno de los discos, desaparecido, que mis padres ponían a todo volumen los sábados y domingos para despertarnos y volví a echarlos de menos. Busqué de nuevo por la red y me encontré con que alguien de Barcelona lo vendía por 3 €. Quedamos el miércoles a primera hora de la tarde: resultó ser una bellísima persona (¡gracias también a ti, Carlos!), con la que compartí un poco de historia y un cálido y estrecho abrazo. Al cabo de media hora me encontré con mi nieta Sofía, la mayor, y mi hijo, Pau, que enseguida se percató de la pesadumbre y tristeza que reflejaba mi rostro. Estuvimos hablando un buen rato. Le expliqué cómo me sentía y me hizo ver que me hallaba en un nivel desde el que no podía hacer otra cosa que darme de bruces contra lo que me indignaba y agotaba (¡mil gracias de nuevo, hijo, eres un auténtico Sol!). Recordé la frase de Einstein “No podemos solucionar los problemas actuando desde el mismo nivel que fueron creados” (luego él me recordó otra que se atribuye tanto a Mark Twain como a  Friedrich Nietzsche “El que lucha contra los monstruos debe tener cuidado de no convertirse él mismo en un monstruo”) y me di cuenta de que esto era lo que precisamente me había hecho tocar fondo: estar al mismo nivel.

Apareció otra hija, Gavina (¡mil gracias también a ti, mi pequeña princesa!), que aquel día cumplía años, y pasamos un rato lleno de amor, ternura y risas. Llegué a casa de la hija mayor poco antes de las 9h., y estuve hablando un buen rato con Jordi (¡mil gracias también a ti, querido Jordi!), su compañero, de lo mal que estaban las cosas, de cómo me había hundido… y también él, con su habitual lucidez, Gaviname dio otra clave: ¿Qué podemos hacer nosotros para cambiar todo esto? ¿Qué tipo de acciones podemos emprender para mejorar la sociedad?

Fumé mi último cigarrillo en la terraza. La constelación de Orión, Sirius, la luna y la playa al fondo… me llenaron de paz. Recordé el programa libre Stellarium que Anto, mi amado compañero, me había instalado para ver el cielo en tiempo real (de allí, he sacado la imagen para compartirla con vosotros) y, cuando me acosté, al lado del ventanal que da a la terraza para seguir viendo las estrellas, oí el clic y supe que mis padres también estaban allí y que habían acudido a la llamada del “Grand Tour” (el LP que había conseguido a través de Carlos). Dormí serena, en calma, hacía mucho tiempo que no lo hacía, sabiendo que había cambiado de nivel y que empezaba de verdad mi octava etapa (7×8=56). Recordé las conversaciones con mis hijos, sus rostros bellísimos y agradecí el privilegio y el honor de ser madre y abuela. A la mañana siguiente pude pasar un buen rato con Marta, la mayor, mujer extraordinaria y emprendedora (¡mil gracias también para ti, hermosura!), y lloramos juntas, esta vez de felicidad, al escuchar la versión de “The Three Bells” que ella también recordaba de mis padres. Finalmente había abandonado la lucha estéril y el pesimismo: estaba en situación de empezar a construir algo diferente, a lo que habría que empezar a dar forma y, lo más importante, sabía que no estaría sola.Marta_jordi_Ali

Emergencia

Descubrí el concepto de emergencia gracias al estudio de la complejidad. Según Ilya Priogine[1]: “En el equilibrio o cerca de él, no se produce nada interesante y todo es lineal. Cuando pueden ocurrir cosas sorprendentes es lejos del equilibrio: si llevamos un sistema lo bastante lejos del equilibrio, entra en un estado inestable con relación a las perturbaciones en un punto llamado de bifurcación…/… Lejos del equilibrio, la materia se autoorganiza de forma sorprendente y pueden aparecer espontáneamente nuevas estructuras y tipos de organización que se denominan estructuras disipativas” (y que yo, desde mi humilde punto de vista, relaciono con la fuerza emergente).Cielo_211112 Así que en ello ando, buscando la forma de empezar un movimiento de cambio y hacer emerger  un espacio en el que poder reunir y co-construir alternativas sociales, políticas, económicas, medioambientales… donde se compartan ideas, teorías, experiencias ya probadas… que ofrezca oportunidades y nuevas posibilidades para la esperanza y la ilusión.

¿Me ayudáis compartiendo vuestras ideas y experiencias en los comentarios? ¿Sumamos y co-construimos el cambio?


[1] Ilya Prigogine (1917-2003) físico y químico, Premio Nobel de Química del año 1977.

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El Universo palpita. Se mueve rítmicamente, evoluciona y avanza en un animado baile organizado por parejas de contrarios: ondas y partículas, energía y materia, afección y efección… El latido del Universo nos envuelve y nos hipnotiza con un constante movimiento rítmico y pendular, como el baile de una cobra: emisión/recepción, acción/reacción, placer/dolor, cerrado/abierto, positivo/negativo…

Nosotros también formamos parte de esta danza. Todo está lleno de polos opuestos y la Vida, en tanto que palpitante, también se rige por ellos. Las cosas buenas y malas se conjugan entre la claridad y la oscuridad. Las cosas también nos hablan de contrastes y de sumas, puesto que las formas existen -o las podemos ver- gracias a la relación entre sombras y luz.

¿Tiene algún sentido posicionarnos en uno de los extremos, excluyendo su contrario, cuando todo nos habla de dualidad, conciliación, combinación y medida? La vida es como un baile de opuestos en el que, cuando uno avanza, el otro retrocede; ahora éste hace un giro a la izquierda, pues el otro a la derecha; se acercan, se dan las manos, se alejan… Son como la misma cosa en diferentes estados y condiciones. Como el agua, que no deja de serlo por el mero hecho de cambiar al estado sólido cuando se congela, convirtiéndose en hielo.

La complejidad tiene eso: nos confunde. Tenemos la perniciosa costumbre de ir casi siempre por el camino más fácil, por el atajo heurístico, por la lógica bidireccional y lineal, y esto hace que generalmente nos fijemos en los extremos y sesguemos la realidad, olvidando que las cosas se conjugan tanto a lo largo como a lo ancho y alto, través de las condiciones y variables que les hacen posibles y del contexto en el interactúan. Nuestra tendencia a la simplificación nos hace creer que sólo son así o asá. Ser o no ser. Y nos equivocamos, porque la realidad es mucho más compleja: es y no es, las cosas son y no son, o son así y también asá, y de esta manera y también de esta otra y de aquella otra… y así hasta un largo etcétera.

La Lógica del Tercero Incluido (Basarab Nicolescu, físico, 2002) nos dice que existe un nivel de Realidad en el que A es sólo A, y B sólo B, pero que también existe otro nivel de Realidad, aquel en el que A es A y esa misma A es B, donde cabe la identidad misma y la que se niega a sí misma. La Lógica del tercero incluido puede explicar una coherencia que, en el otro nivel, se expresa como incoherencia…y es por ello que nos indica ese ir más allá de… transdisciplinario y transformador.

Pour illustrer la dualité onde/corpuscule (par exemple), autor Jean-Christophe BENOIST

El Universo palpita y sus cuerdas vibran. Como nuestro cerebro que también pulsa mientras capta, procesa, modifica, crea, interactúa, transforma… (¡Me encanta saber que las cosas se corresponden y divertirme descubriendo las interrelaciones mientras sigo las pistas, los rastros que dejan antes de cambiar de estado y condición, ver cuáles son los elementos que hacen posible la transformación, meter la nariz hasta el fondo y sorprenderme con lo que descubro!). Cuando, impulsados por la curiosidad, llegamos a la puerta de este magnífico pulsar, puede pasar de todo. No nos asustemos ya que los descubrimientos realizados desde estas múltiples perspectivas acostumbran a ser muy agradables.

Tal y como nos advertían desde la antigua Grecia: “la Belleza es la adecuada conformidad de las partes entre sí y en relación al todo”. De repente podemos ver con claridad y distinguir las formas de entre las sombras. Veremos cómo se concilian los contrarios y descubriremos las cosas desde su -siempre relativa- completitud, reconociéndolas. Veremos su interior y su exterior de forma simultánea, como si pudiéramos ver un gran árbol y sus profundas raíces en un mismo instante.

Lo veremos como quien ve un relámpago, Será un visto y no visto. Por esto resulta conveniente situarse ni muy abajo ni demasiado en los extremos… un poco hacia arriba, para ampliar el campo de visión, y más o menos en medio, vigilando las fuerzas de los extremos que podrían hacernos tambalear y tener que agarrarnos a algo para no caer. Es desde esta actitud de desapego, metaposición y máxima comunión que podremos contemplar el baile… el pulsar rítmico del Universo, lleno de  cadencia, atrapándonos y al que nos abandonamos dejándonos llevar, ahora adelante, ahora  hacia atrás, ahora un giro… Entregados, sin ningún tipo de resistencia, fluyendo, apreciando y disfrutando a cada paso, reviviendo en cada aliento, vibrando con cada partícula de energía, estremeciéndonos al más mínimo roce con la materia…y, por encima de todo, viendo, comprendiendo, vislumbrando…

Werner Heisenberg (Principio de Incertidumbre), físico y premio Nobel (1932), dijo: “Declaramos que en las ciencias exactas, no menos que en las artes, la Belleza es la fuente más importante de iluminación y claridad”.

(post extraido de artículo escrito para Reclam, en 2008, y modificado)

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Interesante reflexión de José Luis Sampedro, filósofo de la economía. Son alrededor de 15 minutos, pero vale la pena escucharlo y reflexionar… y pasar a la acción. Se nos ha dicho por activa y por pasiva: es hora de madurar, de despertar nuestras conciencias y empezar a movernos, con coherencia, hacia el cambio necesario. Eso sí, antes toca hacernos la gran pregunta: ¿para qué queremos cambiar? ¿hacia dónde queremos ir, en tanto que humanidad/especie?

ver José Luis Sampedro en Attac TV, Vimeo

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El tema de la elección es muy interesante. Por un lado, actuamos con frecuencia como verdaderos autómatas o máquinas que sólo tienen una opción de acción y, por otro, muchos estudios multidisciplinares nos dicen que somos dueños y señores de nuestros actos, y que -en todo momento- podemos elegir la acción más adecuada entre las muchas posibilidades u opciones de acción. Lo dicen todos: la teoría es muy bonita / cuesta mucho / del dicho al hecho… / ya firmaría, ya, pero…

Hay un abismo enorme entre nuestras intenciones y lo que hacemos. Por lo general, después de haberle dado muchas vueltas al asunto y de habernos imaginado una actuación ‘ideal’, nuestras acciones traicionan nuestras intenciones. ¿Por qué es así? ¿Cómo es que existe tanta diferencia entre lo que pensamos y lo que hacemos? ¿Cuáles podrían ser les causas de esa gran distancia entre intención y acción? ¿Qué razones pueden explicar tanta diferencia?

De entrada, lo que salta a la vista ante esta evidencia, es que algo falla en el momento de imaginar la situación futura. La mente, cuando imagina, monta el escenario de acción en base a muchos y muy variados parámetros, relacionados con habilidades cognitivas, o del conocimiento, capacidad de observación, de atención y de interrogación, entre otras. Si no nos hemos trabajado demasiado, si somos de aquellos que creen que “soy como soy… y no hay nada que hacer”, la puesta en escena de la situación imaginada será pobre y sin demasiados recursos. Lo más probable es que la imaginación nos la plantee muy parecida a la de los monólogos: todos las luces enfocando al actor principal y un público (tanto da si se trata de una sola persona) atento, entregado, respetuoso, devoto y concentrado en él, en lo que dice, en cómo lo dice, en lo que hace… Y la realidad, queridos, no es así. La realidad no es ni complaciente ni simple, y muy raramente conseguiremos que el otro esté atento y entregado a  nuestras explicaciones o aplauda nuestras acciones con devoción.

Los escenarios que nos imaginamos para preparar nuestras acciones tendrían que ser mucho más ricos y cercanos a la realidad, más complejos. Cuando contemplo las distintas posibilidades de acción, antes de elegir la más adecuada, procuro enriquecerla con parámetros que la mente, por pereza, comodidad o por ir al grano y atajar (heurística), no contempla. Imagino contextos más complicados, complejos, retadores, difíciles, donde el público deja de serlo para convertirse en interlocutor(es) que, como yo misma, andan bastantes escasos de capacidad para estructurar los mensajes claros, así como para realizar una escucha atenta y entregada: un escenario donde las situaciones no estén tan claras y haya lugar para la incertidumbre… Un poco rollo Murphy: prever varias puestas en escena con los peores escenarios (y los mejores) y que las cosas, a pesar de ir bien, siempre se pueden torcer y empeorar.

Entonces, y no antes, pruebo y apuesto por una de las posibles elecciones de actuación. La primera del intento, sabiendo que es una apuesta que puede salir bien o no, dependiendo del contexto y otros parámetros, lo que me obligará a estar muy atenta mientras esté en acción, para aprender de la experiencia, recoger la máxima información y enriquecer mi capacidad de elección y acierto para próximas decisiones… Sin perder nunca de vista que lo más importante es reducir la distancia, abismal, que separa las intenciones, casi siempre buenas,  de las acciones, casi siempre malas, por inadecuadas, escasas y pobres.

Elegir es más sencillo de lo que pensamos, sólo se trata de elegir primero qué papel queremos tener en el juego de la vida: el del juez/víctima o el del aprendiz… Yo lo tengo muy claro. El último es mucho más divertido y sus resultados mucho más suculentos.

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Otro fruto de nuestra colaboración con NA Magazine

Esperamos que lo disfrutéis

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Antonio Garrigues Walker abogado

Entrevistado por LLUÍS AMIGUET  -La Contra de La Vanguardia- 21/10/2010

Envejecer es resabiarse, saber siempre lo mismo: combato la vejez aprendiendo. Soy de Madrid: ignoremos a los partidos y dialoguemos los ciudadanos de Madrid y Barcelona. Tengo 3 hijos y 7 nietos. La ética no es bondad: es inteligencia. Participo en Barcelona Meeting Point.

Debemos arrebatar el monopolio del debate público a los partidos y sus profesionales. No puede ser que, por ejemplo, el diálogo Madrid-Barcelona dependa sólo de cómo se lleven los políticos, que creen representarnos en todo, en cada momento.
¿Qué sugiere?
Pues que los ciudadanos de aquí y allá tendamos puentes y hagamos cosas juntos en todos los ámbitos: recuperemos la complicidad y evitemos la radicalización absurda, que interesa a los partidos pero dificulta nuestro progreso.
¿Los políticos son el problema?
Pues en las encuestas lo son para los ciudadanos por delante de otros como el terrorismo. El radicalismo partidista ha degradado todos los ámbitos. Y en Madrid he pasado malos ratos por la tensión en reuniones privadas de amigos que no eran políticas.
Le creo.
Cuando me quejo y digo que los ciudadanos somos mucho más que nuestro voto cada cuatro años, replican: “¡Antonio, pero qué manía con la sociedad civil: ¡si no es nada!”.
Aquí, sin carnet de partido o iglesia o secta, o al menos de club de fútbol…
Es que a la sociedad civil ¡no le han dejado que fuera nada! Cuando nos reunimos cuatro, si no hay bandera, siglas de partido o una iglesia de por medio, ya eres sospechoso… ¡No les gusta nada que nos reunamos!
¿Por eso dicen que es usted masón?
¡Eso es una patraña ridícula!
En Google se lo atribuyen…
¡Me reuní con los directivos de Google en España y les exigí que lo retiraran! Pero me explicaron que no pueden hacer nada a menos que antes lo rectifique la publicación que ellos recogen y me calificaba de masón.
En fin: hay cosas peores, don Antonio.
No me indigna porque sea malo o no, me indigna porque es falso.
¿Por qué cree que se lo atribuyen?
Porque soy miembro de la Trilateral…
¡Hombre! Hacía tiempo que no oía a nadie insultar a la todopoderosa Trilateral.
Y en broma nos quejamos por ello. Sólo somos un club de amigos, que nos consideramos gente interesante, y nos reunimos para intercambiar opiniones e información, pero no tenemos poder y apenas influencia.
¿Por qué esa obsesión con ver gobiernos en la sombra? ¿Y el club Bilderberg?
Es otro grupo de gente interesante que se reúne. Lo que sucede es que la globalización es inevitable y plantea retos que no podemos solucionar desde los estados: por ejemplo, ahora mismo hay reforma financiera en EE.UU., Gran Bretaña, la Unión Europea, y el yen y el yuan en danza…
Preocupante guerra de divisas.
Y los presupuestos nacionales tiene que aprobarlos la UE. ¿Y alguien decía que el Gobierno de Madrid estaba intervenido? ¡Qué ingenuidad! ¡Por supuesto! No hay solución nacional a los problemas globales y esta crisis requiere gobierno global. Lo estudiamos en mi cátedra de la Universidad de Navarra.
Confío en que no la tachen de masona; pero ¿qué se cuentan en la Trilateral?
Este fin de semana nos reunimos en Praga, pero no pude ir…
¿Se ha perdido algo?
La verdad es que hoy hay tanta información que estás enterado de todo sin ir. Yo cada día leo el Financial,el Journal,Le Monde (cada vez más plúmbeo) y La Vanguardia,que en Madrid es un referente de élites por ecuánime y transversal.
¿Y la prensa de Madrid?
Está radicalizada y partitocrática. Si la lees, al final sólo sabes de los partidos, pero la realidad es mucho más rica y compleja. Por eso necesitamos muscular a la sociedad: ¡creemos más foros y debates con gente de Catalunya y Madrid en todos los ámbitos!
Defina nuestra época, don Antonio.
Complejidad, que deja inservibles los esquemas que hemos utilizado durante décadas.
¿Qué hacer frente a lo complejo?
Hay dos vías de escape. Una es citarla como excusa – “Ese asunto es muy complejo”-para no hacer nada, y la otra, peor, es simplificarla: “Déjate de líos. Lo que yo te diga: esto es así y yo lo arreglaba en dos patadas”…
Me suena.
Porque esa peligrosa simplificación de la realidad, que lleva a creer en soluciones simples y radicales, resurge en todas las crisis.
¿Qué propone usted?
Desde la condición humana hay dos posibilidades: el pesimismo antropológico, esto es, creer que no tenemos remedio y que tal vez mejore la tecnología pero nuestra mezquindad y maldad nos son consustanciales…
Demasiado realista para soportarlo.
O la utopía: esperar que ese gobierno mundial, ya inevitable, sea justo y acabe con el hambre y la pobreza y la enfermedad…
Naif. ¿Y usted con qué se queda?
El yin y el yang. El mal y el bien están unidos y se repelen y complementan de un modo, como decía antes, complejo: complejidad…
Que excede los límites de esta contra.
El problema es que aún no han nacido los nuevos filósofos capaces de estimularse con la complejidad del mundo, y en cambio sólo tenemos análisis sectoriales, coyunturales y encima cambiantes. ¿Lee usted a Krugman?
Alguna vez.
Pues será Nobel de Economía, pero cambia de opinión cada dos por tres. Yo repetiré lo que dije en la crisis del 92 – sé que esta es peor-, pero, pese a todo, somos un país ansioso de crecimiento y saldremos reforzados.

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