Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Pepito Grillo’ Category

“Think global, act local”, es un meme que lleva muchos años circulando y que acostumbra a aparecer acompañando mensajes de sostenibilidad, ecología y concienciación para el cambio.

La mal llamada sociedad desarrollada se hunde en un cenagal del que ya nunca  podrá salir. La ambición, el afán de poder y la avaricia de unos pocos, sumada a la pasividad y silenciosa complicidad por parte de todos nosotros, nos ha hundido en la más absoluta de las miserias: económica, de valores, emocional… Qué más da si tarda 2, 5 ó 10 años en hacerlo. Lo importante es saber que está tocada de muerte y que, en su agonía, pretende arrastrarnos a todos por el fango. Nos encontramos justo en el borde del abismo; un abismo que atrae y llama, con la fuerza de gravedad, a los instintos más primarios y más bajos de nuestra especie. Y, cómo no, algunos de estos señores de la corrupción y la guerra (de estas que se libran también sin armas), intentan, en sus últimos estertores, dejarnos el legado miope, escaso, famélico y sesgado, de una realidad que añoran: la de su supuesta grandeza. No way!

Cuando pienso global veo un universo que nos acoge a todos por igual; a la luna que brilla e ilumina las noches de todos los seres sintientes de este planeta sin distinciones de razas, credos, culturas, idiomas y castas; un maltrecho aunque hermosísimo planeta, que tampoco duda en ofrecernos sus mejores frutos ignorando nuestra procedencia, género, altura, color de los ojos… Ellos nos igualan y a ellos me dirijo cuando me pierdo, porque me recuerdan quien soy: un ser diminuto que es nadie y que va a ninguna parte; una mota de polvo que hoy está y mañana habrá dejado de existir.

Cuando actúo local me digo que, aun siendo nadie, estoy de tránsito por la vida y que, como yo, hay millones de seres intentando dar un sentido a este recorrido. Así, dándome cuenta de que lo que nos hermana es mucho más que lo que nos separa, entiendo que toca cooperar, unirnos, responsabilizarnos y actuar —todos juntos— en pos del bien común.

Lo que ahora toca (the future is now!) es mirar hacia adelante, prepararnos para una democracia directa tipo modelo suizo o islandés, y luchar para que desaparezcan, de una vez por todas, las oligarquías y los desenfrenos que nos están llevando al abismo.

Somos hermanos —todos— y nuestra es la responsabilidad de hacer que esta sociedad, más allá de cualquier concepto partidista de país o nación, sea en verdad fraternal, igualitaria y libre.

 

Nota:

La entrada inicial ha sido modificada, eliminando aquello que aludía a las elecciones catalanas, para que no llame a comentarios que puedan tender a la beligerancia y para dar a este post un enfoque más positivo y esperanzador. Los aprendices hemos de saber rectificar. En estos momentos las cuestiones identitarias encienden muchas pasiones. Mi posición es hacia una sociedad más inclusiva, abierta, sin banderas ni fronteras. Espero que lo comprendáis, mil gracias por vuestra visita.

Anuncios

Read Full Post »

When spiders join their webs, they can kill a lion.” Cuando las arañas unen sus telas, pueden matar un león. Ese viejo proverbio etíope, descubierto a través de Anytime Anywhere Tours hace poco más de un año, ejemplariza el poder que pueden llegar a tener unos seres, en apariencia diminutos y frágiles, cuando unen sus fuerzas.

El movimiento #GlobalNoise que ha recorrido el planeta de un extremo a otro hace apenas unas horas, el Blog Action Day de hoy, y las miles de iniciativas colectivas que emergen y crecen a diario, multiplicándose de forma exponencial, son una buena muestra de ello. La sociedad occidental y su viejo sistema capitalista se retuercen en su agonía, intentando arrastrar consigo todo lo que pillan al paso. Amigos, asistimos —en vivo y en directo— a la caída del imperio que más ha durado, el más oscuro, el menos transparente y más cruel y sutil de todos los tiempos: el de la barbarie que nace de la ambición individual o beneficio de unos pocos a costa de la gran mayoría.

El Poder de la Mayoría Silenciosa

Hemos descubierto el poder de la unión y, ahora que sabemos que juntos podemos, hemos dicho basta. Quizás muchos todavía no se hayan enterado y es probable que los que mueven los hilos todavía no lo sepan y sigan riéndose —cual hienas— de lo fácil que les resulta manejarnos. Que rían, que nos den las gracias, que piensen que solo hay que vigilar a los que se manifiestan. Que sigan en la inopia y no se enteren, mejor, así su sorpresa será mayúscula. El cambio es lento, sí, y no importa, ya que de esta manera nos preparamos, asegurando el éxito y que no haya vuelta atrás.

Este Blog Action Day, es un claro indicador de que las formas de lucha han cambiado, de que muchos hemos descubierto de que hay maneras más eficaces de combatir que saliendo a la calle a plantarles cara: los campos de batalla y las viejas armas, señores, están desapareciendo. A lo que hay que temer ahora (que tiemblen) es a la mayoría silenciosa. Sí, esa a la que Rajoy y tantos otros aplauden. Que aplaudan, jejeje…

No olvido aquellos jóvenes raperos que se plantaron, hace ya muchos años, ante las cámaras de la sede de Nike, ni lo que les dijeron apuntando con los índices: «nosotros os hemos levantado y nosotros os podemos tumbar si no dejáis de utilizar mano de obra infantil de inmediato.»

Según Lorenz, uno de los precursores de la teoría del caos, pequeñas acciones y actos en apariencia minúsculos, pueden derrumbar un imperio. Y esto es lo que está ocurriendo.

Cada vez son más las iniciativas destinadas al bien común. Cada vez son más las personas que despiertan y deciden cambiar hacia una forma de vida más ética, sostenible, responsable y comunitaria. Los movimientos cooperativistas y las redes de intercambio crecen de forma exponencial y se fortalecen con nuevas formas de hacer, ser y estar. No es una moda como algunos podrían pensar, no, es una emergencia: una consecuencia lógica surgida del caos individual y nihilista al que nos había empujado este sistema salvaje —enriquecerse sin mirar a costa que qué ni de quién— del consumo por el consumo. Y con un consumo responsable, se acabó la riqueza para ellos.

«Los perjuicios afectan a las personas, los beneficios a los grupos. Es la hora de que salgamos de esa dialéctica romántica del vis a vis y consigamos desplegar las potencialidades de los grupos. Aquí está nuestra fuerza, en las relaciones individuales nuestra debilidad.» Éste es un comentario encontrado el sábado en Facebook[1] que sirve como muestra de lo que está ocurriendo.

Hace pocos días supe del nacimiento de una magnífica iniciativa: Mother Leader / Madre Líder que está creando una web/movimiento internacional para facilitar herramientas a través de seminarios gratuitos on line, a razón de uno por semana, y contribuir al cambio social. Su objetivo: llegar a 10 millones de mujeres de todo el mundo en 10 años (intuyo que lo conseguirán en menos tiempo). Necesitan 1000 fans en una semana para conseguir algún tipo de patrocinio. ¡Ayudémosles!

Otra iniciativa que he tenido el privilegio de conocer: Design for Change , impulsado por Kiran Bir Sethi, una madre que —preocupada por el tipo de enseñanza que recibía su hijo— decidió montar una escuela en la que se potenciara la creatividad y la intervención de los niños en el diseño de su propia sociedad, en sus inicios, para ir luego más allá convirtiéndolo también en un movimiento basado en intervenciones estratégicas en escuelas de todo el mundo que, hasta la fecha, ya ha alcanzado a más de 25 millones de niños. Os invito a entrar también en Design for Change España para conocer sus intervenciones en las escuelas de nuestras país. Otra iniciativa que arrasa en los 5 continentes y que empezó en el ámbito de las empresa, es la del Teaming: 1€ al mes para apoyar la causa que elijas. Cada vez son más las empresas que destinan parte de sus beneficios al bien común y a estas son a las que debemos apoyar.

¿Qué podemos hacer para aumentar el Poder del Nosotros?

Dejar de consumir productos y servicios “contaminados” por la ambición y la irresponsabilidad. Todos aquellos que provengan de multinacionales y sociedades opacas que sólo buscan el enriquecimiento de unos pocos a costa de la explotación y la devastación… y ser implacables en ello.

Retirar nuestros fondos, ahorros, nómicas de los bancos sucios y apoyar el nacimiento de bancas sociales, éticas y transparentes.

Unirnos a movimientos cooperativistas y de intercambio de bienes.

Apoyar las iniciativas sociales que colaboren, de forma responsable, cuyo objetivo sea ayudar a los más castigados por las injusticias de los que hasta ahora han ostentado el poder.

Dejar de votar a los partidos que favorecen este tipo de sociedad (desgraciadamente casi todos).

Participar de forma activa, a través de movimientos asamblearios populares, de nuestros blogs y de las mil y una formas posibles, en la emergencia de gobiernos populares, más demócratas, igualitarios y fraternales, que fomenten el respeto, la libertad y la autonomía de los individuos para que, sumando potencialidades, descubramos el inmenso poder del “nosotros”.

Y como este es un día para la participación y la suma, os invito a que aportéis y compartáis, a través de comentarios en este post, iniciativas que conozcáis, ideas para el cambio y todo aquello que se os ocurra[2] para seguir incrementando esta imparable fuerza que nos une

Hoy es el día del Power of We, animaros a participar y ayudadnos a divulgarlo. ¡Gracias anticipadas y que tengáis un gran día! ¡Va por todos!

 


[1] a Francisco Traver: ¡gracias por compartirla!

[2] Los tiempos han cambiado y, con ellos, también las formas, por lo tanto quedarán automáticamente excluidos aquellos comentarios que aporten “más de lo mismo” como solución: nada de incitación a la violencia. Esta es la fórmula que se ha usado desde siempre y —ahora— ya sabemos que no funciona. Creatividad e imaginación.

Read Full Post »

A menudo, cuando pienso en la situación actual, con un gran cambio en ciernes, en el que las soluciones tendrán que venir de asambleas populares, visto el estrepitoso fracaso de los políticos y sus partidos, por no hablar los que (des)manejan la economía mundial (condenando –día sí y otro también– a millares de personas a la muerte), me pregunto… ¿estamos preparados?, ¿sabremos hacerlo bien o será otra revolución a la francesa para que después de unos años o décadas vuelvan a mandar los “Alfa” de turno?

Queda claro que yo, una humilde persona de la calle que lucha por su mejorar su vida y la de los demás, no creo en los actuales gobernantes (¿o debería decir los títeres sin cabeza de las  grandes corporaciones multinacionales y otras sanguijuelas financieras?). No creo ni en los de aquí, ni en los de ningún otro país: todos sirven al mismo y antiquísimo señor, al poderoso caballero Don Dinero.

La única solución posible, creo, pasaría por una huelga indefinida, tal y como sugiere Teresa Forcades, una monja benedictina muy combativa, en este vídeo (53 min. muy bien invertidos): una fórmula legal y pacífica para hacer caer el gobierno. Ok. Imaginemos que hacemos caer el gobierno… ¿Y luego qué? Es ahí dónde surge la pregunta ¿estamos preparados?

Me duele el alma decir esto, ya que acostumbro a andar por la vida con una actitud muy positiva, pero creo que no. No todavía. Y que conste que me encantaría decir que sí. Cuando me pongo a soñar en un futuro más fraternal, equitativo, equilibrado, igualitario, responsable… en el que la cooperación, la colaboración, el respeto, la valoración y la libertad sean posibles, pienso que cada vez está más cerca. Más cerca sí, pero hoy ya no creo que yo pueda llegar a verlo, porque una ya empieza a tener sus añitos. Me parece que nos falta mucho más de lo que mi mente, dada a la ilusión y la fantasía, me hacía pensar. Nos falta seguir evolucionando y creciendo como personas. Pero mejor lo aclaro un poco para que entendáis mis temores.

  • Nos sigue faltando pensamiento crítico: nos creemos las cosas sin contrastarlas porque nos sometemos con extrema facilidad a ideas y opiniones ajenas, y más si vienen de la mano de alguien de confianza (que puede estar tan infoxicado  como nosotros mismos). Sin criterio o pensamiento propio (que ya sabemos co-construido también a través de pensamientos e ideas de nuestros antecesores y contemporáneos), somos presa fácil para la propaganda, venga de donde venga, de la izquierda, de la derecha o directamente desde el cielo.
  • Seguimos faltos de autoestima y con el ego sobredimensionado (la relación es inversamente proporcional: a mayor ego menos autoestima y viceversa). Seguimos juzgando y ajusticiando sin compasión (o eres de los míos o estás contra mí), separándonos en bandos de  buenos y malos (una de las actividades favoritas del ego)… Seguimos peleones, llenos de ira, armándonos para batallar y, de esta manera, calmar nuestras conciencias.
  • Seguimos hablando y hablando sin actuar: cómo nos gusta ¡dios!, citar las mejores frases y seguir a los más buenos, a los mejores ‘famosos’, pensando que con la cercanía se nos contagiará su aura. Parece que la acción se nos va por la boca o por los dedos en el teclado. Y no digo que actuar sea solo salir a la calle a manifestarse a gritar nuestra indignación (que también sirve): conozco a gente que, a la chita callando y sin pregonarlo, están haciendo mucho más para el bien común y para el futuro de nuestras sociedades (que no sólo existe la nuestra…) y culturas, que muchos de los que simplemente sueltan su rabia para luego seguir con su vida de siempre sin cambiar ninguno de sus hábitos ni intentar mejorar como personas contribuyendo a una mejora de la humanidad.

Mis dudas son:

¿Somos conscientes de nuestros privilegios?, ¿sabremos renunciar a ellos? ¿Estamos dispuestos a decrecer, a vivir con menos? ¿Devolvimos nuestros Apple (Mackintosh, iPhone, iPad, iPod..) cuando supimos que en 2011 la cuenta fiscal en España le salió negativa? ¿Hicimos/promovimos algún boicot o seguimos comprando como si nada? ¿Hasta cuándo seguiremos alimentando empresas y endiosando empresarios que se enriquecen a costa de la explotación humana?

¿Seguiremos especulando y pidiendo a los bancos que nos den más intereses por nuestros ahorros a sabiendas de que esta actitud les da poder y empobrece a nuestros hijos, nietos y a todas las generaciones que esperan? ¿Estamos dispuestos a ganar menos para que otros puedan tener trabajo? ¿Y qué pasa con la coherencia, esta delgada línea –tan frágil ella– entre lo que decimos (o pensamos) y nuestros actos y actitudes cotidianas?

I’m sorry, lo siento… Veo un futuro oscuro, por mucho que hagamos caer a los de arriba. O empezamos a cambiar nosotros y nos preparamos para ser un poco más humanos… o lo tenemos difícil. Hasta que no veamos a los demás, sean del color que sean y piensen como piensen, como humanos/personas/hermanos en el mismo barco que nosotros, a los que entender y aceptar sin juzgar, y empecemos todos juntos a trabajar para el bien común, no me lo voy a creer. Lo veo lejos… porque parece que no nos damos cuenta de que todavía somos homínidos en vías de humanización. Hay que empezar a ser el cambio que queremos ver, sin dilación ni esperas o nos quedamos sin alternativas para el día después.

Read Full Post »

Los luchadores del bien común somos personas con brío, con garbo, como diría mi madre. Briosas, garbosas, proactivas, generosas, optimistas, atrevidas, abiertas (honestas, francas), capaces, responsables, comprometidas, con ganas de pasarlo bien, también metiendo la pata hasta el fondo, y con una visión muy lúdica de la vida y su devenir.

Somos muchos[1]. Somos Ubuntu, este concepto –emergente– indicador de una visión más amplia que comprende “sé que soy porque somos”. Y no vamos armados. No necesitamos armas, vamos preparados, con buenas herramientas que sabemos utilizar, llevamos mucho tiempo entrenándonos, tenemos habilidades, somos competentes y, sobre todo, somos humildes. Muy importante la humildad, ese ser conscientes de nuestra ignorancia, para dudar, preguntarnos, investigar, atrevernos a experimentar y probar, apostando por los buenos resultados, como eternos aprendices.

Los luchadores del bien común somos –y hemos sido– seres bastante solitarios, como lobos esteparios, amantes de momentos de tranquilidad, de silencio, sosiego, calma… De repente, con la llegada de las redes sociales, nos tiramos en plancha al momento 2.0, el de la interconexión, interacción e interrelación[2]. Pero estamos tranquilos, porque aprenderemos a combinar la calma de la cueva con el trasiego de la inmensa tela de araña que nos interconecta. Dato curioso: parece que la virtualidad nos abre, nos conecta, facilita puntos de encuentro, de copulación y fecundación de ideas y, valor añadido, promueve la desvirtualización[3].

Andamos sobrados de motivos para la lucha, este es otro aspecto que nos define, y no luchamos ni por odio ni por venganza, luchamos por responsabilidad, por justicia, por solidaridad… ¡Son tantas las cosas que tenemos que cambiar para que la humanidad entera pueda caminar tranquilamente por la senda de la dignidad!

Pues bien, nos hemos levantado y hemos empezado a andar. Venimos de diferentes puntos y vamos a distintos ritmos. Pero sabemos que compartimos muchos de nuestros sueños y anhelos: queremos un mundo mejor para nosotros-todos, para nuestros hijos-todos, nietos-todos… y para las, al menos, siete generaciones que nos seguirán y las que les seguirán a ellos…

Un mundo más justo e igualitario, con menos diferencias económicas, sociales, culturales, en el que, el que más cobre, no lo haga por encima de 10 veces de lo que cobra el que menos percibe. En el que las empresas y organismos, actúen por y para el bien común. En el que seamos más libres, con más criterio para elegir y discernir y con acceso a una educación que abra las formas y los contenidos, que no moldee a la vieja usanza, y que tenga como principal objetivo aprender a aprender, que promueva cambio, diversidad, creatividad, originalidad, colaborativismo y cooperación, interacciones e interrelaciones, compasión, escucha, empatía y expresión, en sus múltiples formas, además de competencias técnicas, metodología científica, pensamiento crítico, multidisciplinariedad…

Llevamos un tiempo andando, escalando a veces, por el terreno abrupto, sudando, al límite, sintiéndonos por momentos sin fuerzas y cargándonos de razones para seguir avanzando cada vez que nos indignamos ante los indignos que nos persiguen, ante las tremendas y poderosas fuerzas de lo más oscuro y abyecto que puebla la tierra.

Las huestes de Mordor siguen sedientas, sin freno en su afán de libar hasta la última gota de nuestra sangre, de nuestro aliento y empuje. Succionan y absorben, cual agujero negro, triturando personas, familias, culturas y hasta países enteros.

Nos hallamos en una vía sin retorno. En un impasse.

Por detrás nos persigue una horda de zombis sin escrúpulos ni consciencia, encorvados y medio arrastrándose, zigzagueantes sus andares, sin ojos, convertidos en piltrafas de lo que pudieron ser, y con restos colgantes ensangrentados de bajos instintos balanceándose al paso. Quieren más. Alargan los tentáculos, mutan, se envalentonan, sacan pecho… No van a saciarse nunca.

Abajo, a nuestros pies, se abre paso un tortuoso y minúsculo camino de conejos, lleno de altos matorrales, muy escarpado, que se pierde en la maleza y acaba, al fondo del precipicio, en un pequeño riachuelo. Arriesgado pero posible, en las montañas hay muchos de estos pequeños senderos que abren los animalillos en su tránsito hacia el agua. Esta opción implica renuncias, austeridad, puede que empezar de cero, capacidad de riesgo, entrenamiento, aceptación, flexibilidad. Tocará hacer el camino de uno en uno y habrá que respetar formas, ritmos,  destinos… mucha adaptabilidad y confianza.

Justo delante, enfrente, los restos de lo que un día fue un puente colgante hecho de cuerdas, ahora deshilachadas, y tablas de madera de las que, entre las pocas que quedan, no hay ni una entera. De estar en buenas condiciones, el puente sería sin duda la opción más acertada. Permitiría pasar a muchos a la vez, lo haríamos juntos y nos ayudaríamos unos a otros. Pero nos ha pillado por sorpresa y con los deberes por hacer. El puente no aguantará. Hay que ser muy rápidos y muy hábiles en la reconstrucción. Pueden intentarlo unos pocos, esconderse otros y esperar a que algo suceda.

También existe la opción de abandonar y dejarse engullir por la horda ciega…

Quizás exista alguna opción más que aglutine las dos anteriores: salir de esta como podamos, ni que sea por el sendero de los orejudos, con respeto y dignidad, con ganas de hacerlo bien y disfrutando, mientras vamos construyendo un puente, entre todos, que sea sólido, que nos permita pasar al otro lado, el del bien común, donde pueda empezar a emerger una nueva cultura, más Slow, que funcione como una verdadera red de apoyo local –y global– para proyectos e ideas educativos, industriales, agrónomos, sociales, artísticos… que consideren el bien de toda la humanidad.

En fin, difícil elección… Creo que, en mi caso, voy a optar por el camino del medio, as usual, el del avance en solitario, de uno en uno, y la pendiente escarpada. Habrá momentos para todo, de eso trata la alternancia y se encarga, también, la tecnología. Pero ahora toca apartarse del mundanal ruido, trasladarse al monte, filosofía slow para reducir las necesidades a mínimos y recuperar fuerzas (un día de estos explico la idea).

Mientras, sin precipitación pero sin pausas, iremos construyendo el puente, nos iremos preparando y organizando para que este movimiento ciudadano colectivo pueda sentar las bases y acceder al lado más humano de nuestro tránsito por la vida.

Los luchadores del bien común no tenemos prisa. Nuestras apuestas son a largo… Sabemos esperar y, mientras, no dejamos de observaros.


[1] “Somos Mayoría”, interesante movimiento de Julio Anguita, aunque preferiría un referente desvinculado de la política: http://colectivoprometeo.blogspot.com.es/2012/06/somos-mayoria.htm

[2] Esto ha posibilitado la emergencia de muchas iniciativas que trabajan para el bien común, como por ejemplo: www.economia-del-bien-comun.es, http://bancasininteres.blogspot.com.es/, http://www.noticiaspositivas.net/2012/06/25/etruekko-una-nueva-red-social-para-el-trueque/ y muchas otras que habrá que ir observando y a las que habrá que sumarse.

[3] Para los que estéis interesados en este tema os recomiendo un excelente libro, “Socionomía” de Dolors Reig, que he empezado a leer http://dreig.eu/socionomia/, así como un artículo de la Vanguardia, interesante por las referencias que cita y las reflexiones a las que invita http://www.lavanguardia.com/estilos-de-vida/20120525/54297124111/como-internet-cambia-nuestro-cerebro.html

Read Full Post »

Indignante muestra de la incompetencia y desfachatez de algunos de nuestros políticos, pagados con nuestros esfuerzos para que luego se comporten de forma tan insultante…

Transcribo al castellano -para que todos podamos entender en manos de quiénes estamos y a quiénes estamos pagando- el diálogo habido en las intervenciones en la comisión de políticas de juventud del Parlamento de Catalunya, entre el Consejero de Empresa y Ocupación, Francesc Xavier Mena; el Secretario General del Departamento de Empresa y ocupación, Enric Colet y el Portavoz Nacional de las JERC (Joventuts d’Esquerra Republicana), Gerard Gómez del Moral:

Enric Colet: Los que tenéis que cambiar las circunstancias que nos han llevado a esta situación actual sois vosotros. Aquí hay muchas cosas que no funcionan, y alguien las tiene que arreglar. Y claro, si esperáis que las generaciones anteriores a la vuestra, aquellas que lo han estropeado, arreglen la situación, estamos listos.

Gerard Gómez del Moral: Es evidente que los jóvenes podemos producir más, producir como los noruegos, pero no lo haremos en las condiciones de los chinos. Por lo tanto, si queremos producir más, avanzar, hagámoslo en unas condiciones laborales…

Enric Colet: No consideramos a los jóvenes una especie a proteger, no necesitan protección.

Gerard Gómez del Moral: ¿Que no necesitamos protección? Yo creo que sí, y creo que mucha. Tal vez usted cree que los mercados se regulan solos. Hay gente que lo cree, y esto ha generado que el paro caiga mas acentuadamente sobre la juventud, ha generado que los índices de temporalidad sean mayores entre la juventud, ha generado que los sueldos más bajos se paguen a la juventud, y por lo tanto es una evidencia que los jóvenes necesitan más protección que el resto. Una evidencia, solo por las cifras, así que por esto pedimos al gobierno catalán que actúe para defender las condiciones de los jóvenes.

Enric Colet: Los jóvenes indignados, que creen empresas. Esa es una buena forma de que se les pase la indignación y que transformen la sociedad

Gerard Gómez del Moral: Si hay indignados es porque hay un paro galopante, porque los servicios sociales y el estado del bienestar se están reduciendo cada vez más. Si el gobierno quiere que haya menos parados, que actúen de forma determinante sobre el paro, que actúen para defender el estado de bienestar y seguro que los indignados se reducirán.

Francesc Xavier Mena: A veces es tan sencillo como tener una experiencia vital en el extranjero, por ejemplo, sirviendo cafés en Londres… para ganar fluidez con el inglés. Aquí estamos en una comparecencia y no podemos adoptar esta dinámica, pero me gustaría que aquí levantara la mano quien tenga suficiente fluidez con el inglés. Porque si no lo tienen, cojan el primer vuelo a Londres… y a servir cafés.

Gerard Gómez del Moral: Si antes estaba preocupado, ahora lo estoy mucho más. El consejero de empresa y ocupación nos ha dicho textualmente a los miembros de la comisión de políticas de juventud y por lo tanto, a la juventud catalana, que cojamos el primer vuelo a Londres y… ¡a servir cafés! Textualmente. Y, en segundo lugar, el señor secretario de este mismo departamento, con un 50% de paro, ha insistido en que no se necesitan medidas concretas de protección para los jóvenes. Lo único que diré, por favor, es que si no se ven capaces, se retiren y dejen paso a quienes quieran arreglar las condiciones laborales para los jóvenes y a quienes quieran frenar el paro que tenemos. Si ustedes no se ven capaces, dejen paso a quienes sí que se vean capaces.

 

Read Full Post »

Comentaba en mi post anterior que había que cambiar muchas cosas en nuestro país, expoliado y maltratado hasta la saciedad por políticos, instituciones y otros seguidores de prácticas obsoletas. Prometí seguir hablando de ello, desde la ingenuidad del que sabe que no sabe. En eso estábamos, cuando va y se nos tropieza el rey estando de safari en Botswana con la intención de cazar elefantes… justo pocos días después de que el mayor de sus nietos, con sólo trece años, se disparara al pie con una escopeta de caza.

Nací en Catalunya, pero no soy ni independista ni republicana, aunque tampoco soy monárquica… lo que me hace pensar de debo ser una especie de rara avis en vías de extinción. Las monarquías, todas, me parecen instituciones obsoletas, propias de las épocas más oscuras, como en el Medievo de las tristes prácticas feudales. He dicho que tampoco soy republicana: tengo muchas dudas sobre la necesidad de montar otro gran aparato-institución que sólo sirva para el holgazaneo y engorde de otros cientos de políticos-chupópteros más. Por esta razón, entre otras, decía que había que repensar el modelo. No me gustan nuestras instituciones y los que las mantienen. Son viejas y siguen con sus viejas maneras y formas de hacer. Son corruptas, están vacías de sentido y sólo miran por sus propios intereses: mantenerse y engordarse, aun a costa de empobrecer el país. Es lo que siempre se ha hecho y, si no le ponemos remedio dando una buena sacudida para romper la inercia, es lo que se seguirá haciendo.

España está vieja… y los cuerpos viejos se corrompen. España está llena de dinosaurios que se dedican a la gestión (¿?) del país. También podemos observarlos -con su cuello alargado de tanto mirar por encima- agarrados a unos sillones que se resisten a abandonar, en multitud de empresas, organizaciones, instituciones, sindicatos y entidades financieras: son los defensores de las viejas prácticas, los “de aquí no nos moverán” aunque se hunda el país; son los que están impidiendo que nuestros jóvenes, altamente preparados, inyecten oxígeno en forma de creatividad e innovación en nuestra agonizante sociedad del bienestar (¡para unos pocos, claro!).

Esto es insostenible, amigos… y así nos va. Miles de políticos y altos cargos públicos: jefe del estado, presidentes y vice-presidentes (del gobierno central, autonómicos, regionales…) ministros y consejeros, diputados, senadores, secretarios generales, asesores y otros… cobrando sueldos (¡algunos vitalicios!) astronómicos -y de vergüenza- por un mísero empeño; miles de directivos (altos, medios, bajos…) en nuestras empresas y bancos, blindados en sus vitrinas doradas sólo por seguir y mantener las viejas prácticas y las corruptelas de siempre.

Así estamos, con 5 millones de parados y el rey cazando elefantes… Leí la noticia de su accidente  en un periódico (la he buscado para referenciarla, pero no he vuelto a dar con ella), donde explicaban que el verdadero motivo de su viaje a Botswana era para promover transacciones comerciales con España. Tampoco me sirve ese quid pro quo tan ancestral de yo te compro un safari costosísimo a cambio de que inviertas en mi país o dejes que mis empresas vengan a hacer negocios en el tuyo (que para el caso es lo mismo). Perdonadme, pero esto me recuerda las viejas prácticas (¡todavía al uso!) de tu me firmas este contrato y yo te garantizo una noche excepcional con unas putillas de lujo. No. Ya no. Como tampoco puedo aceptar que WWF España tenga como presidente honorífico a un reconocido cazador (de toda la vida), por muy rey que sea, ni que WWF Global tenga también como presidente honorífico The Duke of Edinburgh (otro que sigue cazando a sus 90 años), o que esta organización, convertida en el feudo de una nobleza parasitaria empeñada en preservar sus cotos de caza, ahora nos venga con remilgos. ¿De qué vamos? ¿Por quién nos tomáis?

Propongo unas cuantas ideas locas (no nos costarán mucho, puesto que el trabajo ya está casi  hecho): salirnos de la zona euro, recuperar las fronteras, recuperar el real (como moneda) y trajes regionales; hacer obligatorio el uso del palillo pegado en la comisura lateral de los labios; cubrirnos las cabeza con mantillas, redecillas, peinetas, boinas, barretinas, sombrero calañés… calzarnos de nuevo las albarcas y las espardenyes… y tumbarnos a la sombra, a esperar que vengan los turistas y paguen por vernos.

Porque a ver… ¿qué nos falta para convertirnos en un país-parque-temático?  Muy poco: ya somos vasallos de una casta, cuya nobleza nos obliga a doblegarnos constantemente y a agachar la cabeza; somos súbditos de un rey con más achaques que luces; somos, desde hace mucho tiempo, adoradores del buey “más-quiero-más”, esclavos de empresarios sin escrúpulos… Sin olvidar el bochornoso espectáculo montado para ver quién se llevará a su terreno el nuevo y suculento Las-Vegas-Spain, para gloria y disfrute de nuestros vecinos europeos.

Nuestra tendencia a vendernos al capital fácil no puede desperdiciar esta ocasión (¡somos los maestros de la picaresca!):

¡Montemos un Jurassic Spain por todo lo alto!: los dinosaurios ya los tenemos. Pero démonos prisa, no sea que a algún desalmado meteorito se le ocurra caernos justo encima y chafarnos el pastel. ¡Quia!

Read Full Post »

Comentaba en un post anterior que la crisis ha terminado, que lo que hubo y conocimos en un tiempo pasado ya no va a volver y que toca empezar a construir un nuevo modelo para nuestro país.

Me atrevo a hacer algunas sugerencias, a modo de reflexión, en tanto que persona de a pie y como ciudadana media sin demasiada idea de política[1], pero con derecho a voz y a voto.

Soy plenamente consciente de que las sugerencias que voy a proponer serán consideradas por muchos como muy ingenuas, pero ya hace tiempo que acepté (¡aunque me costó!) esa ingenuidad como uno de mis principales talentos ;-)… así que, asumo -con humildad- todas las posibles respuestas.

Estos son algunos de los cambios que, según mi opinión, deberíamos empezar a emprender y que iré desgranando en otros post:

1)    Enfocar nuestras empresas (cajas, bancos y entidades financieras incluidas) hacia la Economía del Bien Común (EBC) y erradicar las viejas formas de hacer negocios (aquellas que sólo van enfocadas al propio beneficio)

2)    Cambiar nuestros hábitos de consumo de forma que apoyemos (a través de nuestras compras y con ventajas fiscales) a las adscritas al EBC y castiguemos (con fuertes impuestos y no consumiendo sus productos o servicios) las que sigan con sus prácticas especulativas o enfocadas sólo a su propio beneficio

3)    Apostar por la Banca Ética y responsable

4)    Fijar un salario máximo justo y decente (válido para todos los sectores, incluidos cargos públicos). Existe un salario mínimo interprofesional… ¿en qué momento obviamos el máximo?

5)    Eliminar la especulación financiera… y empezar a considerar la supresión de los mercados bursátiles: sólo promueven ambición, avaricia, corrupción e injusticia

6)    Acabar con la fabricación y venta de armamento y disminuir el peso de los ejércitos, hasta su total eliminación

7)    Eliminar todo tipo de ayudas a Sindicatos, Partidos, Casa Real, Iglesia y… (sé que esta no gustará nada) las dotaciones para producciones Culturales y otros mangoneos que seguramente se me escapan

8)    Repensar y renovar completamente nuestra Constitución, adecuándola a los nuevos tiempos

9)    Eliminar los partidos y las clases políticas y promover listas abiertas de ciudadanos -libres de los intereses partidistas- dispuestos a servir de verdad: queremos ver los currículos y trayectorias de los que nos vayan a representar

10) Castigar duramente todo tipo de corrupción. Transparencia total: el modelo sueco

11) Aumentar los presupuestos para Educación, Investigación, Medio Ambiente y para el sector Social, que atiende a nuestros ancianos, a personas con otras capacidades y a los más castigados por las injusticias de nuestra sociedad

12) Preparar a los parados de nuestro país para que ayuden a promover políticas y campañas de concienciación (ahorro de gastos publicitarios, trípticos explicativos, etc.)

13) Fomentar la economía local, una vida de calidad, tipo movimiento Slow, y penalizar las deslocalizaciones

14) Promover y facilitar una nueva forma de ser más responsable, comprometida, autocrítica, generosa, consciente y coherente con los más altos valores humanos

15) Reducir drásticamente (entre un 70 y un 80 por ciento) el número de políticos y cargos públicos de nuestro país

He dejado en último lugar el punto por el que creo que habría que empezar ya mismo: creo que nuestro sistema político es lo que verdaderamente está ahogando a este país. Me he permitido hacer una tabla comparativa[2], a todas luces mejorable, para que visualicemos la tremenda carga que estamos soportando debido a un estado de autonomías que, en su momento, pudo parecernos muy moderno e idóneo pero que, desde la coyuntura actual, dista mucho de ser sostenible y más, si consideramos la naturaleza arribista de los políticos actuales: terreno abonado para la corrupción y la mafia del politiqueo.

En España, además del Parlamento del Gobierno Central, actualmente con unos 350 diputados, existen otros 17 Parlamentos Autonómicos y 2 Asambleas Parlamentarias (Ceuta y Melilla) que aportan la escalofriante cifra de 1.265 diputados más. No he realizado las cuentas de senadores, consejeros, secretarios generales, gobiernos regionales, diputaciones… todos pagados por nosotros… Una verdadera sangría que nos está debilitando y que, a no ser que actuemos pronto, ni el mejor equipo de la mejor UCI/UVI podrá salvar.

Toca repensar este país y toca hacerlo desde la cordura y desde el mayor respeto hacia todas las identidades que conviven en él. Pero mantener las cosas como están sólo se puede hacer desde el aumento de una deuda que alimenta la corrupción de los mercados y las  entidades financieras, auténticos vampiros y expertos en el arte de desangrar.

Otro botón de muestra. He entrado en la web de la FORTA (Federación de Organismos de Radio y Televisión Autonómicos)  para ver cuántos canales de radio y televisión (sí, amigos, este medio -también sujeto a las mayores corruptelas- que afortunadamente se halla  en vías de desaparición), a parte de las estatales, Forta agrupa nada más y nada menos que 59 canales.

¿Qué país puede permitirse tanto despilfarro?  ¿En qué mundo vivimos? ¿Toca o no toca un cambio ya mismo?

Y para acabar, una pregunta que no dejo de hacerme desde hace un montón de años… ¿Para qué sirve la carrera de Ciencias Políticas si no somos capaces de repensar nuestro sistema y crear otro que sea verdaderamente sostenible?


[1] Aunque visto lo visto, es evidente que nuestros políticos tampoco tienen demasiada idea de lo que hacen…

[2] Datos tomados de la Wikipedia

Read Full Post »

Older Posts »

A %d blogueros les gusta esto: