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Archive for the ‘Desarrollo Humano’ Category

Jose Luis SampedroUn humilde homenaje a la gran persona de José Luís Sampedro.

Descansa en Paz, Maestro y mil gracias por tu vida ejemplar, por tu obra y por este magnífico Credo que adopto desde ya.

“Credo Personal” de José Luis Sampedro:

 

 

 

Creo en la Vida Madre todopoderosa

Creadora de los cielos y de la Tierra.

Creo en el hombre, su avanzado Hijo

concebido en ardiente evolución,

progresando a pesar de los Pilatos

e inventores de dogmas represores

para oprimir la Vida y sepultarla.

Pero la Vida siempre resucita y el Hombre

sigue en marcha hacia el mañana.

Creo en los horizontes del espíritu

que es la energía cósmica del mundo.

Creo en la Humanidad

siempre ascendente.

Creo en la Vida perdurable.

Amén.

J.L.S.

Fuente: http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/sampedro/home.htm

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Feliz 2013

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Se habla mucho del ego y, permitidme que lo diga, de él acostumbran a decirse —en general— auténticas barbaridades. Confundimos ego con autoestima. Creemos que las personas seguras de sí mismas y asertivas tienen mucho ego y que las inseguras e inasertivas pasivas[1] no tienen o tienen muy poco. Lo demonizamos y pensamos que hay que erradicarlo y acabar con él…

En verano de 2011 realicé una encuesta sobre el ego, que respondieron un centenar de personas. Los resultados confirmaron mis temores: a pesar de que tenemos la información más a nuestro alcance, parece que la desinformación y la confusión aumentan en idéntica proporción. ¿Ausencia de pensamiento crítico? ¿Infoxicación?

Ante temas tan complejos como el del ego, sería conveniente jugar con las metáforas y las analogías, e imaginar, por ejemplo, que somos una de las primeras células que habitaron este planeta. Imaginemos el ego como un recurso que la vida, Ego_Ien sus estados más primigenios, tuvo que desarrollar para la supervivencia. Imaginemos que su función es distinguir y diferenciar entre la vida que hay que preservar (la de uno mismo) y la de los demás seres. ¿Cuál es la principal necesidad de todo organismo, por pequeño que sea? ¿Alimentarse? Somos esta pequeña célula  que necesita comer. ¿Qué nos pasaría si no fuéramos capaces de distinguir entre nosotros mismos y los demás? Pues que, con toda probabilidad, cada uno de nosotros se comería a sí mismo, por una mera cuestión de cercanía. Hay algo, como una especie de línea invisible, que separa y marca la diferencia entre uno mismo y los demás o lo otro… y esto es, ni más ni menos, el ego[2].

Imaginemos una vez más a esta pequeña célula ante el dilema de tener que identificar a otra que se le acerca. Pongámonos en su lugar y situación. ¿Qué hace? Captar señales y responder (afección-efección) sin apenas tiempo para procesarlas. En apenas un instante tiene que distinguir, diferenciar y tomar una decisión, por lo que las preguntas deben ser elementales: ¿Beneficiosa o perjudicial? ¿Placer o dolor? ¿Oportunidad o peligro? Dado que el margen de error puede ser elevado, estas respuestas llevan añadido un plus de ‘peligrosidad’, de manera que venimos equipados -ya en origen- con una cierta prevención y susceptibilidad hacia lo negativo[3].

Parece que al ego le gustan los asideros, los puntos de apoyo, las certezas, los apegos, las divisiones, segmentaciones, clasificaciones, juicios, prejuicios, categorizaciones, particiones… y, encima, se encuentra siempre ante la disyuntiva de tener que elegir entre esto o aquello.

Tengo pendiente hablaros en futuros post del Multiverso Cognitivo y las 5 Fuerzas[4] que operan en ellos, si bien me gustaría adelantaros que una de estas 5 Fuerzas, la Disyuntiva, interactúa en los estados biológicos más primigenios del Protoser y se halla íntimamente relacionada con el Ego, el gran disyuntor de nuestro organismo y el primer atisbo de consciencia de uno mismo (aunque transcurra bajo el umbral de nuestra consciencia consciente). Veamos algunas de sus particularidades:

  • Divide, segmenta, polariza
  • Le gustan los extremos
  • Es opositora (ser o no-ser)
  • Tiende a mantenernos en la zona cómoda
  • Categoriza, etiqueta, clasifica, juzga
  • Se identifica con lo conocido y se apega a ello
  • Nos atrapa en las redes del pasado

El ego es el gran detector de diferencias y, en consecuencia, de similitudes. Visto así, en tanto que recurso para la supervivencia, el ego no es ni bueno ni malo. Es y punto; como el corazón, que de tanto en cuanto se nos altera, o como la piel, que también es capaz de generar molestias cuando se irrita. El ego, en estos niveles tan básicos, es un buscador de diferencias y lo hace construyendo una idea de sí mismo, identificándose con lo similar o idéntico y, como ya sabemos que en todo hay niveles, podemos imaginar distintas formas de expresión de este ego, veamos algunos apegos cognitivos y afectivos:

  • Inmovilidad, fuertes encasillamientos
  • Imponer las propias ideas
  • Dificultad para relacionar conocimientos
  • Necesidad de posesión y pertenencia
  • Celos, rivalidad, envidia, perfeccionismo…
  • Experiencias de odio, resentimiento, ira…
  • Falta de humildad, creer que sabemos…
  • Sentimiento de superioridad sobre los demás
  • Deterioro del carácter ante ‘jerarquías’ o estatus superiores
  • Creernos insustituibles o imprescindibles
  • Tendencia a sentirnos víctimas o jueces

Aquello que inicialmente sirve para diferenciar de manera automática entre lo que es bueno (lo que quiero o necesito, por beneficioso y cercano) de lo que es malo (lo que evito o rechazo por perjudicial y distante), se convierte en una especie de atomizador que separa y divide, basándose en sus extremos: malo/bueno, dolor/placer, otros/yo (los otros / los nuestros),  diferencia/similitud, etc. Imaginémonos una cuerda: en un extremo hay personas que se sienten superiores al resto,  en el otro extremo están los que se sienten inferiores y en medio se hallan los que no se sienten ni inferiores ni superiores a nadie. Las conductas egóticas serían las de los extremos, tanto los que se sienten superiores como los que se sienten inferiores, puesto que sucumben a los automatismos más primarios y se dejan conducir por instintos de supervivencia y emociones vinculadas al miedo (inferioridad sentida) o a la soberbia de los hegemónicos o individuos alfa (superioridad basada en el dominio de los demás, a través del miedo).

Quisiera destacar un aspecto fundamental: todos tenemos ego y no lo podemos erradicar, ni eliminar o suprimir como algunos proclaman. La cuestión es tenerlo bajo vigilancia y ver cómo influencia  nuestro comportamiento.

En un futuro post, hablaremos de cómo gestionarlo, no obstante si quieres seguir profundizando tus reflexiones sobre el ego, te invito a leer el artículo que escribí, hace ya algunos años, para la web epoche.org y a comentar y opinar sobre este post.

 


[1] La inasertividad pasiva se da cuando callamos ante injusticias y cuando no expresamos nuestras ideas, opiniones o reclamaciones por miedo, vergüenza, inseguridad…

[2] Fuente: Petra Stoërig, neurobióloga.

[3] Según los neurocientíficos, lo ‘negativo’ cala, impresiona y deja 12 veces más huella que lo positivo.

[4] Hipótesis metafóricas de cosecha propia.

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When spiders join their webs, they can kill a lion.” Cuando las arañas unen sus telas, pueden matar un león. Ese viejo proverbio etíope, descubierto a través de Anytime Anywhere Tours hace poco más de un año, ejemplariza el poder que pueden llegar a tener unos seres, en apariencia diminutos y frágiles, cuando unen sus fuerzas.

El movimiento #GlobalNoise que ha recorrido el planeta de un extremo a otro hace apenas unas horas, el Blog Action Day de hoy, y las miles de iniciativas colectivas que emergen y crecen a diario, multiplicándose de forma exponencial, son una buena muestra de ello. La sociedad occidental y su viejo sistema capitalista se retuercen en su agonía, intentando arrastrar consigo todo lo que pillan al paso. Amigos, asistimos —en vivo y en directo— a la caída del imperio que más ha durado, el más oscuro, el menos transparente y más cruel y sutil de todos los tiempos: el de la barbarie que nace de la ambición individual o beneficio de unos pocos a costa de la gran mayoría.

El Poder de la Mayoría Silenciosa

Hemos descubierto el poder de la unión y, ahora que sabemos que juntos podemos, hemos dicho basta. Quizás muchos todavía no se hayan enterado y es probable que los que mueven los hilos todavía no lo sepan y sigan riéndose —cual hienas— de lo fácil que les resulta manejarnos. Que rían, que nos den las gracias, que piensen que solo hay que vigilar a los que se manifiestan. Que sigan en la inopia y no se enteren, mejor, así su sorpresa será mayúscula. El cambio es lento, sí, y no importa, ya que de esta manera nos preparamos, asegurando el éxito y que no haya vuelta atrás.

Este Blog Action Day, es un claro indicador de que las formas de lucha han cambiado, de que muchos hemos descubierto de que hay maneras más eficaces de combatir que saliendo a la calle a plantarles cara: los campos de batalla y las viejas armas, señores, están desapareciendo. A lo que hay que temer ahora (que tiemblen) es a la mayoría silenciosa. Sí, esa a la que Rajoy y tantos otros aplauden. Que aplaudan, jejeje…

No olvido aquellos jóvenes raperos que se plantaron, hace ya muchos años, ante las cámaras de la sede de Nike, ni lo que les dijeron apuntando con los índices: «nosotros os hemos levantado y nosotros os podemos tumbar si no dejáis de utilizar mano de obra infantil de inmediato.»

Según Lorenz, uno de los precursores de la teoría del caos, pequeñas acciones y actos en apariencia minúsculos, pueden derrumbar un imperio. Y esto es lo que está ocurriendo.

Cada vez son más las iniciativas destinadas al bien común. Cada vez son más las personas que despiertan y deciden cambiar hacia una forma de vida más ética, sostenible, responsable y comunitaria. Los movimientos cooperativistas y las redes de intercambio crecen de forma exponencial y se fortalecen con nuevas formas de hacer, ser y estar. No es una moda como algunos podrían pensar, no, es una emergencia: una consecuencia lógica surgida del caos individual y nihilista al que nos había empujado este sistema salvaje —enriquecerse sin mirar a costa que qué ni de quién— del consumo por el consumo. Y con un consumo responsable, se acabó la riqueza para ellos.

«Los perjuicios afectan a las personas, los beneficios a los grupos. Es la hora de que salgamos de esa dialéctica romántica del vis a vis y consigamos desplegar las potencialidades de los grupos. Aquí está nuestra fuerza, en las relaciones individuales nuestra debilidad.» Éste es un comentario encontrado el sábado en Facebook[1] que sirve como muestra de lo que está ocurriendo.

Hace pocos días supe del nacimiento de una magnífica iniciativa: Mother Leader / Madre Líder que está creando una web/movimiento internacional para facilitar herramientas a través de seminarios gratuitos on line, a razón de uno por semana, y contribuir al cambio social. Su objetivo: llegar a 10 millones de mujeres de todo el mundo en 10 años (intuyo que lo conseguirán en menos tiempo). Necesitan 1000 fans en una semana para conseguir algún tipo de patrocinio. ¡Ayudémosles!

Otra iniciativa que he tenido el privilegio de conocer: Design for Change , impulsado por Kiran Bir Sethi, una madre que —preocupada por el tipo de enseñanza que recibía su hijo— decidió montar una escuela en la que se potenciara la creatividad y la intervención de los niños en el diseño de su propia sociedad, en sus inicios, para ir luego más allá convirtiéndolo también en un movimiento basado en intervenciones estratégicas en escuelas de todo el mundo que, hasta la fecha, ya ha alcanzado a más de 25 millones de niños. Os invito a entrar también en Design for Change España para conocer sus intervenciones en las escuelas de nuestras país. Otra iniciativa que arrasa en los 5 continentes y que empezó en el ámbito de las empresa, es la del Teaming: 1€ al mes para apoyar la causa que elijas. Cada vez son más las empresas que destinan parte de sus beneficios al bien común y a estas son a las que debemos apoyar.

¿Qué podemos hacer para aumentar el Poder del Nosotros?

Dejar de consumir productos y servicios “contaminados” por la ambición y la irresponsabilidad. Todos aquellos que provengan de multinacionales y sociedades opacas que sólo buscan el enriquecimiento de unos pocos a costa de la explotación y la devastación… y ser implacables en ello.

Retirar nuestros fondos, ahorros, nómicas de los bancos sucios y apoyar el nacimiento de bancas sociales, éticas y transparentes.

Unirnos a movimientos cooperativistas y de intercambio de bienes.

Apoyar las iniciativas sociales que colaboren, de forma responsable, cuyo objetivo sea ayudar a los más castigados por las injusticias de los que hasta ahora han ostentado el poder.

Dejar de votar a los partidos que favorecen este tipo de sociedad (desgraciadamente casi todos).

Participar de forma activa, a través de movimientos asamblearios populares, de nuestros blogs y de las mil y una formas posibles, en la emergencia de gobiernos populares, más demócratas, igualitarios y fraternales, que fomenten el respeto, la libertad y la autonomía de los individuos para que, sumando potencialidades, descubramos el inmenso poder del “nosotros”.

Y como este es un día para la participación y la suma, os invito a que aportéis y compartáis, a través de comentarios en este post, iniciativas que conozcáis, ideas para el cambio y todo aquello que se os ocurra[2] para seguir incrementando esta imparable fuerza que nos une

Hoy es el día del Power of We, animaros a participar y ayudadnos a divulgarlo. ¡Gracias anticipadas y que tengáis un gran día! ¡Va por todos!

 


[1] a Francisco Traver: ¡gracias por compartirla!

[2] Los tiempos han cambiado y, con ellos, también las formas, por lo tanto quedarán automáticamente excluidos aquellos comentarios que aporten “más de lo mismo” como solución: nada de incitación a la violencia. Esta es la fórmula que se ha usado desde siempre y —ahora— ya sabemos que no funciona. Creatividad e imaginación.

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Jerry Kaplan, famoso emprendedor del mundo digital, dijo en una ocasión: “El mejor momento para montar una empresa es cuando todo el mundo te dice que es imposible”. Detrás de estas palabras se esconde una realidad creciente que nos permite vislumbrar un futuro colorido dentro de un panorama que ahora muchos pintan en blanco y negro. Y es que innovar, emprender, creer en una idea y ponerla en práctica es, ahora más que nunca, posible.

Porque es en los momentos de incertidumbre cuando el ser humano agudiza el ingenio. Es ahora, que la seguridad se tambalea, cuando el hombre se atreve a soñar en grande y hacer realidad sus proyectos.  Porque si eliminas el miedo a fracasar sólo quedan las ganas de crear, de crecer y de aportar a esta sociedad lo que cada uno de nosotros quiere y puede ofrecer. Es cierto que para ello hay que creer en un proyecto y trabajarlo día a día, con esfuerzo e ilusión.  Y afortunadamente en nuestro país existen muchas personas con este tipo de inquietudes. Las nuevas vías de comunicación digital están sirviendo de punto de encuentro entre agentes sociales, empresariales y políticos, que permiten hacer de la suma de pequeñas fuerzas, un vehículo motor para el cambio. Las nuevas posibilidades del marketing y la comunicación digital, la democratización de productos y servicios a través de las redes sociales, la puesta en marcha de contenidos transmedia como vía de cambio social, las posibilidades del networking  para el crecimiento empresarial… Las oportunidades se multiplican.

Tal como señala Javier Rodríguez Zapatero, CEO en Google España, “quien no vea que la revolución digital va a provocar cambios profundos en la sociedad, la gobernanza y las relaciones económicas está permitiendo que los árboles no le dejen ver el bosque”. Y es que debemos aprovechar este momento de transformación y coger las riendas de nuestro futuro, confiando en el poder de internet como sector tractor y aprovechando las posibilidades de la colaboración y la gestión óptima del talento.

Womenalia, la primera red social para mujeres profesionales, quiere aportar su grano de arena con la celebración del Inspiration Day el próximo 21 de junio, un encuentro de más de 1.200 hombres y mujeres profesionales que pretende servir de inspiración para fomentar nuevas ideas y proyectos. Porque el talento existe, sólo hace falta aprovecharlo.

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Lo encontré hace unos días en uno de los grupos de Facebook: “EL SECRETO DE LOS FINLANDESES, 24 horas con uno de los jóvenes de 15 años que triunfa en Pisa” de Carlos Manuel Sánchez  y recordé que teníamos temas pendientes del post “Repensarnos desde la Austeridad” En el punto 11) hablé de aumentar el presupuesto para Educación, aunque me gustaría matizarlo un poco.

Es cierto que hacen falta mayores inversiones: para poder pagar un poco mejor a maestros y profesores, para aumentar su número -¡hacen falta!-, para que puedan formarse de forma continuada y para mejorar los equipamientos de  escuelas, institutos, universidades y centros de formación. Pero tenemos la enfermiza costumbre de pensar que todo se arregla con dinero y aunque es evidente que necesitamos invertir más recursos económicos, también salta a la luz que nuestro sistema educativo necesita repensarse por completo.

No se trata de hacer una nueva reforma o ley LOE, LOGSE o como quieran llamarla. No. Se trata de reflexionar en profundidad sobre cómo formar mejor a nuestros jóvenes, para qué les queremos preparar, qué habilidades, competencias, conocimientos consideramos que deberán tener para afrontar su futuro de forma satisfactoria. Necesitamos transformar nuestro modelo educativo al completo y construir un nuevo paradigma que incluya modelos hologramáticos y estimulen el pensamiento crítico y complejo.

Vuelve a mi memoria uno de los últimos párrafos del artículo citado al inicio (relativo a las escuelas finlandesas): “Las carteras son livianas. Se estimula el razonamiento crítico antes que la memorización. Hay clases distendidas, como baile de salón, teatro, arte digital, peluquería, artes marciales, hockey sobre hielo, esquí de travesía, ¡cocina! (Saili y su hermano Mikael aprendieron a cocinar en el colegio y preparan la cena en casa cuando les toca). También primeros auxilios, carpintería, soldadura o música. Los alumnos tocan el violín, la guitarra eléctrica u otros instrumentos, según sus preferencias. Y, sobre todo, se estimula el pensamiento crítico. Se invita a discutir. El sistema español margina el debate y la expresión oral. El alumno toma apuntes pasivamente, bosteza.”

No hace mucho, vi una interesantísima charla del brillante economista y profesor Huerta de Soto. Hubo un detalle cuando estaban presentándolo que me llamó la atención: “no todos los profesores querían estar en su clase, del miedo que le tenían” (debido a su espíritu crítico). Pues bien, justo esto es lo que hemos de fomentar: espíritu crítico para forjar el criterio y la autonomía de opinión.

El criterio es una condición o regla que facilita el discernimiento, la elección y la opinión. Criterio (juicio, opinión), crítico (que decide) y crisis (decisión) beben de la misma fuente: la duda, y ésta, a su vez, tiene su raíz en ‘duo’, por las dos o más alternativas entre las que elegir. Así pues, para desarrollar nuestro criterio o la propia opinión de las cosas, tenemos que dudar y bailar en la cuerda floja del cuestionamiento. Pero no hay nada más cómodo que creer sin dudar ni nada más fácil que asirse con fuerza a la certeza de algo. Dudar y cuestionar son actividades incómodas porque nos obligan a observar, a investigar, a contrastar y a reflexionar para extraer nuestras propias conclusiones e ideas. Vivir en la duda permanente es agotador y genera mucha inseguridad, es por ello que optamos por la creencia fácil.

No se trata tanto de ser un descreído o desconfiar de todo, como de ejercer una confianza relativa, responsable, que nos habilite para resolver y responder ante la cuestión en sí. Creemos en cosas porque las hemos oído, porque se habla de ello o se rumorea por muchos. Creemos en cosas porque las vemos impresas en los libros, porque lo dicen profesores, mayores con autoridad o porque ‘siempre han sido así”. Nuestro sistema educativo está matando la creatividad, la brillantez, la efervescencia y la emergencia de nuevas formas de ver, entender y afrontar la realidad y el futuro.

Edgar Morín en su obra “Los 7 Saberes Necesarios para la Educación del Futuro” (Unesco, 1999) ya nos advierte en el primer capítulo sobre “Las Cegueras del Conocimiento”.

¿Hasta cuándo seguiremos fomentando la incapacidad de nuestros niños y jóvenes para afrontar y superar los retos que la vida les presentará de forma ineludible? ¿Hasta cuándo vamos a seguir dormidos y sumidos en la ceguera del conocimiento?

“El hombre más peligroso para cualquier gobierno es aquel capaz de pensar con independencia,  ya que resulta inevitable que llegue a la conclusión de que el gobierno bajo el cual vive es deshonesto y está enfermo” (H.L. Mencken)

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Más allá de la credibilidad que podamos inspirar, existe el arte de persuadir al otro. La persuasión es una habilidad que todos podemos desarrollar, aunque no sin dedicarle mucha práctica, tiempo y esfuerzo.

Persuadir es hacer que los demás acepten nuestra manera de ver las cosas, que respeten, aprecien y consideren nuestros planteamientos como si fueran los suyos propios.

Podemos ser personas con una cierta capacidad de influencia, por nuestra coherencia, por nuestra manera de ser y de actuar, por encanto personal o carisma, y no ser muy conscientes de ello. La persuasión, en cambio, conlleva voluntad, intención de influenciar al otro, de hacerle cambiar de opinión y de que este cambio sea asumido por el otro como decisión propia, en pleno uso de su libertad de elección.

Soft Skills en el Hub MadridConexión de Banda Ancha

Para persuadir a alguien y hacer que adopte nuestra idea, enfoque, punto de vista u opinión tenemos que conseguir una conexión de banda ancha y librarla de parásitos, ruidos y de las máximas interferencias. Necesitamos conectar con el otro. Captar su frecuencia. Sintonizar su onda, oírla bien, escuchar con mucha atención y con una buena actitud epoché (suspensión temporal de toda idea, juicio u opinión) para conocer, entender, aprender: algunas de las acciones que nos acercan al otro y que nos lo muestran tal como es, con sus ilusiones y temores.

Cuando escuchamos al otro con interés, atendiendo las interferencias que puedan producirse, la calidad de la información entrante aumenta de manera casi exponencial. Si atiendes a alguien con esa actitud, descubres sus necesidades, sus motivos, sus razones para hacer e incluso para pensar de una determinada manera y es entonces (y no antes) cuando puedes empezar a construir tu planteamiento argumental: cuando conoces todos sus puntos de resistencia y sabes cómo afrontarlos para darles la vuelta.

¿Quieres Persuadir?

  • Haz que tus mensajes sean interesantes para el otro y piensa que en general lo que más interesa es que alguien nos escuche. Pregúntale. Interésate por él y procura que este interés sea verdadero (el falso interés se nota enseguida).
  • Debes saber que los mensajes más convincentes son los que conectan directamente con el sistema de creencias (posibles objeciones y resistencias) de tu interlocutor. Hazlo de manera elegante y considerada. Trátale de manera que se sienta cómodo y libre de toda amenaza.
  • Recuerda que la estrategia demostrativa es muy útil, puesto que activa el deseo de imitación y que los ejemplos son más motivadores y se asimilan mejor que los contenidos puramente teóricos.
  • Aportar experiencias, propias y ajenas, correctamente combinadas con el mensaje, facilitarán la comprensión y el deseo de aceptación del otro.
  • Crea un clima de confianza para que el otro pueda manifestar todas sus dudas. A mayor distancia entre interlocutores, mayor riesgo de que se ‘simulen’ los cambios y de que fracases en tu intento de persuasión.
  • En las estrategias de identificación (hacer cosas que otros hacen), aludes a las necesidades de pertenencia y afecto. Son las que requieren menos esfuerzo y son más fáciles de desplegar, pero sus efectos son de menor duración.
  • En las estrategias de argumentación, más dotadas de explicaciones racionales y lógicas, llamas a las necesidades de comprensión y de autorrealización. Requieren más capacidades y habilidades y un conocimiento más profundo de lo que vayas a argumentar.
  • Cuanto más cualificado y racional sea tu interlocutor, más argumentación y de mayor calidad vas a necesitar si quieres ser eficaz en tu capacidad de persuasión.

Aceptamos con mucha más facilidad los consejos o puntos de vista de aquellos que, para nosotros, tienen una “credibilidad” que supera o iguala la nuestra y, generalmente, acostumbramos a ignorar los de las personas que consideramos fuera o lejos de nuestra onda o “nivel intelectual”.

Conviértete en una persona de valor y verás cómo crece tu área de influencia y tu capacidad de persuasión. Elige tus palabras y argumentos con mucho cuidado y esmero y comprobarás que los demás confían cada vez más en ti. Recuerda que la verdadera autoridad fluye de las personas auténticas, de las de mayor calidad…

(Este artículo fue publicado en la revista Salud Vital [2007] y ELEG&CIA ha tenido la amabilidad de compartirlo en su blog. ¡Muchas gracias!)

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