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Archive for 30 noviembre 2012

Ruptura

La semana pasada fue de ruptura y cambio. Después de una temporada con el ánimo cada vez más bajo debido a las circunstancias personales (la venta de la casa cada vez más difícil con el consecuente alejamiento del sueño de irnos a vivir al campo y reinventarnos en un medio rural), globales (el mundo regido cada vez con más crueldad, despotismo y ambición por parte de unos pocos) y políticas (los partidos interesados solo en los votos y en su particular cota de poder y manipulación; las elecciones y los intentos de fracturar Catalunya…), el martes por la noche toqué algo parecido al fondo.

Me hundí, me desplomé y, harta y cansada de todo, dejé de encontrarle sentido a la vida y a la lucha diaria. ¿Para qué?, me preguntaba y no hallaba respuesta. Las redes rezuman indignación, hastío, hartura… y demasiadas malas noticias. Seguimos sin estar preparados para los cambios que necesita la humanidad y, lo que es peor, seguimos echando balones fuera, culpando a otros de nuestros males, sin darnos cuenta de que si nosotros no cambiamos nuestros pensamientos, nuestros intereses y nuestros actos, todo seguirá igual. (Sé, a estas alturas de la vida, que las cosas no suceden porque sí y que las situaciones complejas y difíciles nos retan para que aprendamos de ellas, y también soy consciente de que los estados emocionales son muy hábiles en impedir o dificultar el flujo de nuestras competencias y habilidades.)

Pau_SofiaEn estas andaba cuando el domingo 18, un buen amigo escritor (¡mil gracias Julio por tu “Never on Sunday”!), me recordó el tema de uno de los discos, desaparecido, que mis padres ponían a todo volumen los sábados y domingos para despertarnos y volví a echarlos de menos. Busqué de nuevo por la red y me encontré con que alguien de Barcelona lo vendía por 3 €. Quedamos el miércoles a primera hora de la tarde: resultó ser una bellísima persona (¡gracias también a ti, Carlos!), con la que compartí un poco de historia y un cálido y estrecho abrazo. Al cabo de media hora me encontré con mi nieta Sofía, la mayor, y mi hijo, Pau, que enseguida se percató de la pesadumbre y tristeza que reflejaba mi rostro. Estuvimos hablando un buen rato. Le expliqué cómo me sentía y me hizo ver que me hallaba en un nivel desde el que no podía hacer otra cosa que darme de bruces contra lo que me indignaba y agotaba (¡mil gracias de nuevo, hijo, eres un auténtico Sol!). Recordé la frase de Einstein “No podemos solucionar los problemas actuando desde el mismo nivel que fueron creados” (luego él me recordó otra que se atribuye tanto a Mark Twain como a  Friedrich Nietzsche “El que lucha contra los monstruos debe tener cuidado de no convertirse él mismo en un monstruo”) y me di cuenta de que esto era lo que precisamente me había hecho tocar fondo: estar al mismo nivel.

Apareció otra hija, Gavina (¡mil gracias también a ti, mi pequeña princesa!), que aquel día cumplía años, y pasamos un rato lleno de amor, ternura y risas. Llegué a casa de la hija mayor poco antes de las 9h., y estuve hablando un buen rato con Jordi (¡mil gracias también a ti, querido Jordi!), su compañero, de lo mal que estaban las cosas, de cómo me había hundido… y también él, con su habitual lucidez, Gaviname dio otra clave: ¿Qué podemos hacer nosotros para cambiar todo esto? ¿Qué tipo de acciones podemos emprender para mejorar la sociedad?

Fumé mi último cigarrillo en la terraza. La constelación de Orión, Sirius, la luna y la playa al fondo… me llenaron de paz. Recordé el programa libre Stellarium que Anto, mi amado compañero, me había instalado para ver el cielo en tiempo real (de allí, he sacado la imagen para compartirla con vosotros) y, cuando me acosté, al lado del ventanal que da a la terraza para seguir viendo las estrellas, oí el clic y supe que mis padres también estaban allí y que habían acudido a la llamada del “Grand Tour” (el LP que había conseguido a través de Carlos). Dormí serena, en calma, hacía mucho tiempo que no lo hacía, sabiendo que había cambiado de nivel y que empezaba de verdad mi octava etapa (7×8=56). Recordé las conversaciones con mis hijos, sus rostros bellísimos y agradecí el privilegio y el honor de ser madre y abuela. A la mañana siguiente pude pasar un buen rato con Marta, la mayor, mujer extraordinaria y emprendedora (¡mil gracias también para ti, hermosura!), y lloramos juntas, esta vez de felicidad, al escuchar la versión de “The Three Bells” que ella también recordaba de mis padres. Finalmente había abandonado la lucha estéril y el pesimismo: estaba en situación de empezar a construir algo diferente, a lo que habría que empezar a dar forma y, lo más importante, sabía que no estaría sola.Marta_jordi_Ali

Emergencia

Descubrí el concepto de emergencia gracias al estudio de la complejidad. Según Ilya Priogine[1]: “En el equilibrio o cerca de él, no se produce nada interesante y todo es lineal. Cuando pueden ocurrir cosas sorprendentes es lejos del equilibrio: si llevamos un sistema lo bastante lejos del equilibrio, entra en un estado inestable con relación a las perturbaciones en un punto llamado de bifurcación…/… Lejos del equilibrio, la materia se autoorganiza de forma sorprendente y pueden aparecer espontáneamente nuevas estructuras y tipos de organización que se denominan estructuras disipativas” (y que yo, desde mi humilde punto de vista, relaciono con la fuerza emergente).Cielo_211112 Así que en ello ando, buscando la forma de empezar un movimiento de cambio y hacer emerger  un espacio en el que poder reunir y co-construir alternativas sociales, políticas, económicas, medioambientales… donde se compartan ideas, teorías, experiencias ya probadas… que ofrezca oportunidades y nuevas posibilidades para la esperanza y la ilusión.

¿Me ayudáis compartiendo vuestras ideas y experiencias en los comentarios? ¿Sumamos y co-construimos el cambio?


[1] Ilya Prigogine (1917-2003) físico y químico, Premio Nobel de Química del año 1977.

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“Think global, act local”, es un meme que lleva muchos años circulando y que acostumbra a aparecer acompañando mensajes de sostenibilidad, ecología y concienciación para el cambio.

La mal llamada sociedad desarrollada se hunde en un cenagal del que ya nunca  podrá salir. La ambición, el afán de poder y la avaricia de unos pocos, sumada a la pasividad y silenciosa complicidad por parte de todos nosotros, nos ha hundido en la más absoluta de las miserias: económica, de valores, emocional… Qué más da si tarda 2, 5 ó 10 años en hacerlo. Lo importante es saber que está tocada de muerte y que, en su agonía, pretende arrastrarnos a todos por el fango. Nos encontramos justo en el borde del abismo; un abismo que atrae y llama, con la fuerza de gravedad, a los instintos más primarios y más bajos de nuestra especie. Y, cómo no, algunos de estos señores de la corrupción y la guerra (de estas que se libran también sin armas), intentan, en sus últimos estertores, dejarnos el legado miope, escaso, famélico y sesgado, de una realidad que añoran: la de su supuesta grandeza. No way!

Cuando pienso global veo un universo que nos acoge a todos por igual; a la luna que brilla e ilumina las noches de todos los seres sintientes de este planeta sin distinciones de razas, credos, culturas, idiomas y castas; un maltrecho aunque hermosísimo planeta, que tampoco duda en ofrecernos sus mejores frutos ignorando nuestra procedencia, género, altura, color de los ojos… Ellos nos igualan y a ellos me dirijo cuando me pierdo, porque me recuerdan quien soy: un ser diminuto que es nadie y que va a ninguna parte; una mota de polvo que hoy está y mañana habrá dejado de existir.

Cuando actúo local me digo que, aun siendo nadie, estoy de tránsito por la vida y que, como yo, hay millones de seres intentando dar un sentido a este recorrido. Así, dándome cuenta de que lo que nos hermana es mucho más que lo que nos separa, entiendo que toca cooperar, unirnos, responsabilizarnos y actuar —todos juntos— en pos del bien común.

Lo que ahora toca (the future is now!) es mirar hacia adelante, prepararnos para una democracia directa tipo modelo suizo o islandés, y luchar para que desaparezcan, de una vez por todas, las oligarquías y los desenfrenos que nos están llevando al abismo.

Somos hermanos —todos— y nuestra es la responsabilidad de hacer que esta sociedad, más allá de cualquier concepto partidista de país o nación, sea en verdad fraternal, igualitaria y libre.

 

Nota:

La entrada inicial ha sido modificada, eliminando aquello que aludía a las elecciones catalanas, para que no llame a comentarios que puedan tender a la beligerancia y para dar a este post un enfoque más positivo y esperanzador. Los aprendices hemos de saber rectificar. En estos momentos las cuestiones identitarias encienden muchas pasiones. Mi posición es hacia una sociedad más inclusiva, abierta, sin banderas ni fronteras. Espero que lo comprendáis, mil gracias por vuestra visita.

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Iba a escribir un post sobre la cuestión catalana, Mas y las elecciones, cuando alguien me ha  recordado que hoy se cumplen 78 años del nacimiento de Carl Sagan; me he dicho que iba a disfrutar mucho más recordando a este brillante científico y humanista, y que es mucho más bello y gratificante contribuir con humildad a su recuerdo y al conocimiento de sus obras. Lo necesitamos para abrir nuestra mente y pensar un poco más grande, de forma más holística, hologramàtica, crítica y preparada para  incluir complejidades.

Un cariñoso recuerdo para la obra escrita con su esposa Ann Druyan “Sombras de Antepasados Olvidados”. Su descubrimiento y posterior lectura a principios de los noventa, contribuyó en gran manera a ampliar mi visón de la vida y de nuestro recorrido por ella. Transcribo algunas de las preguntas (pág. 18) que incluye en el prólogo, porque me parece que son cuestiones vitales sobre las que deberíamos reflexionar a menudo para impulsarnos hacia el futuro:

“¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Por qué somos de esta forma y no de otra? ¿Qué significa ser humano? ¿Seríamos capaces, en caso necesario, de introducir cambios fundamentales o bien las manos muertas de antepasados olvidados nos están empujando en alguna u otra dirección, para bien o para mal, indiscriminadamente y sin que podamos controlarlo? ¿Podemos alterar nuestro carácter? ¿Podemos mejorar nuestras sociedades? ¿Podemos legar a nuestros hijos un mundo mejor que el que nos legaron? ¿Podemos liberarnos de los demonios que nos atormentan y que obsesionan a nuestra civilización? ¿Tendremos a la larga la inteligencia suficiente para saber qué cambio necesitamos? ¿Puede confiársenos nuestro propio futuro?”

Carl Sagan (9 noviembre 1934 – 20 diciembre 1996) fue astrofísico, astrónomo, humanista, exobiólogo, escritor y divulgador científico. Os invito a conocer a una de las personas, librepensadora y escéptica, que más ha hecho por la divulgación del pensamiento científico.

Os dejo con algunos enlaces interesantes, que no quiero acaparar vuestro tiempo y hay que celebrarlo por la red:

http://esceptica.org/2012/11/09/feliz-dia-de-carl-sagan/

http://carlsaganday.com/

http://centerforinquiry.net/carlsaganday

http://www.carlsagan.com/

http://alt1040.com/2010/11/carl-sagan-citas-frases

¡Feliz día de Carl Sagan!

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