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Archive for 20 julio 2012

A menudo, cuando pienso en la situación actual, con un gran cambio en ciernes, en el que las soluciones tendrán que venir de asambleas populares, visto el estrepitoso fracaso de los políticos y sus partidos, por no hablar los que (des)manejan la economía mundial (condenando –día sí y otro también– a millares de personas a la muerte), me pregunto… ¿estamos preparados?, ¿sabremos hacerlo bien o será otra revolución a la francesa para que después de unos años o décadas vuelvan a mandar los “Alfa” de turno?

Queda claro que yo, una humilde persona de la calle que lucha por su mejorar su vida y la de los demás, no creo en los actuales gobernantes (¿o debería decir los títeres sin cabeza de las  grandes corporaciones multinacionales y otras sanguijuelas financieras?). No creo ni en los de aquí, ni en los de ningún otro país: todos sirven al mismo y antiquísimo señor, al poderoso caballero Don Dinero.

La única solución posible, creo, pasaría por una huelga indefinida, tal y como sugiere Teresa Forcades, una monja benedictina muy combativa, en este vídeo (53 min. muy bien invertidos): una fórmula legal y pacífica para hacer caer el gobierno. Ok. Imaginemos que hacemos caer el gobierno… ¿Y luego qué? Es ahí dónde surge la pregunta ¿estamos preparados?

Me duele el alma decir esto, ya que acostumbro a andar por la vida con una actitud muy positiva, pero creo que no. No todavía. Y que conste que me encantaría decir que sí. Cuando me pongo a soñar en un futuro más fraternal, equitativo, equilibrado, igualitario, responsable… en el que la cooperación, la colaboración, el respeto, la valoración y la libertad sean posibles, pienso que cada vez está más cerca. Más cerca sí, pero hoy ya no creo que yo pueda llegar a verlo, porque una ya empieza a tener sus añitos. Me parece que nos falta mucho más de lo que mi mente, dada a la ilusión y la fantasía, me hacía pensar. Nos falta seguir evolucionando y creciendo como personas. Pero mejor lo aclaro un poco para que entendáis mis temores.

  • Nos sigue faltando pensamiento crítico: nos creemos las cosas sin contrastarlas porque nos sometemos con extrema facilidad a ideas y opiniones ajenas, y más si vienen de la mano de alguien de confianza (que puede estar tan infoxicado  como nosotros mismos). Sin criterio o pensamiento propio (que ya sabemos co-construido también a través de pensamientos e ideas de nuestros antecesores y contemporáneos), somos presa fácil para la propaganda, venga de donde venga, de la izquierda, de la derecha o directamente desde el cielo.
  • Seguimos faltos de autoestima y con el ego sobredimensionado (la relación es inversamente proporcional: a mayor ego menos autoestima y viceversa). Seguimos juzgando y ajusticiando sin compasión (o eres de los míos o estás contra mí), separándonos en bandos de  buenos y malos (una de las actividades favoritas del ego)… Seguimos peleones, llenos de ira, armándonos para batallar y, de esta manera, calmar nuestras conciencias.
  • Seguimos hablando y hablando sin actuar: cómo nos gusta ¡dios!, citar las mejores frases y seguir a los más buenos, a los mejores ‘famosos’, pensando que con la cercanía se nos contagiará su aura. Parece que la acción se nos va por la boca o por los dedos en el teclado. Y no digo que actuar sea solo salir a la calle a manifestarse a gritar nuestra indignación (que también sirve): conozco a gente que, a la chita callando y sin pregonarlo, están haciendo mucho más para el bien común y para el futuro de nuestras sociedades (que no sólo existe la nuestra…) y culturas, que muchos de los que simplemente sueltan su rabia para luego seguir con su vida de siempre sin cambiar ninguno de sus hábitos ni intentar mejorar como personas contribuyendo a una mejora de la humanidad.

Mis dudas son:

¿Somos conscientes de nuestros privilegios?, ¿sabremos renunciar a ellos? ¿Estamos dispuestos a decrecer, a vivir con menos? ¿Devolvimos nuestros Apple (Mackintosh, iPhone, iPad, iPod..) cuando supimos que en 2011 la cuenta fiscal en España le salió negativa? ¿Hicimos/promovimos algún boicot o seguimos comprando como si nada? ¿Hasta cuándo seguiremos alimentando empresas y endiosando empresarios que se enriquecen a costa de la explotación humana?

¿Seguiremos especulando y pidiendo a los bancos que nos den más intereses por nuestros ahorros a sabiendas de que esta actitud les da poder y empobrece a nuestros hijos, nietos y a todas las generaciones que esperan? ¿Estamos dispuestos a ganar menos para que otros puedan tener trabajo? ¿Y qué pasa con la coherencia, esta delgada línea –tan frágil ella– entre lo que decimos (o pensamos) y nuestros actos y actitudes cotidianas?

I’m sorry, lo siento… Veo un futuro oscuro, por mucho que hagamos caer a los de arriba. O empezamos a cambiar nosotros y nos preparamos para ser un poco más humanos… o lo tenemos difícil. Hasta que no veamos a los demás, sean del color que sean y piensen como piensen, como humanos/personas/hermanos en el mismo barco que nosotros, a los que entender y aceptar sin juzgar, y empecemos todos juntos a trabajar para el bien común, no me lo voy a creer. Lo veo lejos… porque parece que no nos damos cuenta de que todavía somos homínidos en vías de humanización. Hay que empezar a ser el cambio que queremos ver, sin dilación ni esperas o nos quedamos sin alternativas para el día después.

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