Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 26 septiembre 2011

El pasado viernes, Anto me sorprendió con la cámara de fotos ante la ensalada de cebolla, rábano rojo y guindilla verde picante que acababa de preparar como tapita de entrante. ¿Qué haces? Fotos. ¿Y eso? Me ha sugerido un post para el blog y quiero documentarlo con la imagen de la ensalada. ¿Un post sobre ensaladas? Algo parecido… y nos liamos en una conversación de esas de calada que, día sí y otro también, acostumbramos a regalarnos. Ahí va la idea:

Los que conocen bien a mi marido saben que es un excelente cocinero, muy respetuoso con los tiempos y genial alquimista en eso de la combinación de sabores. Él me enseñó muchas cosas buenas de la cocina… la entrega, la atención al detalle, el cariño como ingrediente principal… De él aprendí a dedicarle el tiempo necesario para conseguir el preciso equilibrio que demandan los sabores y, también, a jugar con las texturas. Mi educación culinaria pertenecía al ámbito del ‘rancho’, pensada y diseñada para alimentar a una verdadera tropa (¡10 hermanos!): enormes cazuelas de macarrones, bandejas interminables de carne o pescado rebozados, albóndigas, kilos de legumbres, montones de tortillas, enormes peceras de ensaladas chorreantes del agua del lavado… Aquí me detengo. En las ensaladas chorreantes.

Una de las primeras cosas que aprendí de Anto fue, precisamente, escurrir las hojas de la ensalada. Los italianos son muy puntillosos en esto. Descubrí que el agua sobrante que no escurríamos, contaminaba el sabor de nuestro maravilloso aceite de oliva o del aliño que decidíamos ponerle, pero descubrí más… descubrí los tiempos y la mezcla… y ahora, cuando hay que aliñar, Anto me llama. Sabe que he desarrollado (¡al fin!) una buena capacidad para imaginar primero y trabajar hasta conseguir el resultado deseado. Incorporo un elemento y mezclo durante largo rato, otro… y otro largo rato de mezcla. A veces uno demanda unos minutos de reposo, pues esperamos… y así hasta que la alquimia se produce en forma de eureka. Et voilà!

Pero el post no iba de esto. Lo que vi en aquel instante, lo que me hizo ir a por la cámara  fue la relación que vislumbré entre aquella magnífica ensalada hecha por él con tanta  dedicación y cariño y la forma cómo intentamos resolver las cosas más cotidianas, casi siempre deprisa y corriendo. Creo que vale el paralelismo. No sabe igual una ensalada preparada de cualquier manera, sacudida un poco en el agua para que suelte la tierra y se eliminen posibles restos de cosas raras, escurrida en el aire con un par de gestos enérgicos y puesta en la ensaladera tal cual, que otra preparada con atención, dedicación (imaginada, probada, constatada…) y tiempo.

En nuestras interacciones sucede igual. No nos preguntamos qué queremos conseguir, no nos lo imaginamos, no ponemos la suficiente atención al detalle, no nos tomamos tiempo para preparar o buscar los ingredientes, ni para mezclar y mezclar hasta conseguir una amalgama armónica. Nos lanzamos a saco, se nos van las formas y, al final, los resultados no son como esperábamos, con el consecuente peligro de autoengaño en el que solemos caer diciéndonos que no funciona, que no sabemos, que no vale la pena volverlo a intentar…

Lo mismo sirve para la integración de los conocimientos que aparentemente vamos adquiriendo… ¿Nos damos el tiempo necesario para procesarlos, integrarlos, ensayarlos, para entrenar nuestros sentidos y aprender a identificarlos? ¿Eliminamos el agua sobrante y desaprendemos antes de aprender? ¿Dejamos que nuestras viejas ideas contaminen las nuevas sin importarnos que el resultado sea más de lo mismo?

Dedicar unos minutos al día para auto-observarnos con capacidad autocrítica y conocer nuestro modo de actuar ante las distintas situaciones, para ver qué ideas, creencias o memes, están influenciando y distorsionando la realidad, para rediseñar nuestras estrategias de actuación y desarrollar nuevos hábitos de intervención, que lleven impresos el sello de la calidad y tiempo invertidos… sería, muy probablemente, una de las mejores inversiones que podemos hacer para que nuestro valor empiece a subir al alza y, en consecuencia, aumentar nuestra autoestima. Sólo necesitamos tiempo y ganas.

Por cierto, la ensalada… ¡riquísima!

Read Full Post »

El Universo palpita. Se mueve rítmicamente, evoluciona y avanza en un animado baile organizado por parejas de contrarios: ondas y partículas, energía y materia, afección y efección… El latido del Universo nos envuelve y nos hipnotiza con un constante movimiento rítmico y pendular, como el baile de una cobra: emisión/recepción, acción/reacción, placer/dolor, cerrado/abierto, positivo/negativo…

Nosotros también formamos parte de esta danza. Todo está lleno de polos opuestos y la Vida, en tanto que palpitante, también se rige por ellos. Las cosas buenas y malas se conjugan entre la claridad y la oscuridad. Las cosas también nos hablan de contrastes y de sumas, puesto que las formas existen -o las podemos ver- gracias a la relación entre sombras y luz.

¿Tiene algún sentido posicionarnos en uno de los extremos, excluyendo su contrario, cuando todo nos habla de dualidad, conciliación, combinación y medida? La vida es como un baile de opuestos en el que, cuando uno avanza, el otro retrocede; ahora éste hace un giro a la izquierda, pues el otro a la derecha; se acercan, se dan las manos, se alejan… Son como la misma cosa en diferentes estados y condiciones. Como el agua, que no deja de serlo por el mero hecho de cambiar al estado sólido cuando se congela, convirtiéndose en hielo.

La complejidad tiene eso: nos confunde. Tenemos la perniciosa costumbre de ir casi siempre por el camino más fácil, por el atajo heurístico, por la lógica bidireccional y lineal, y esto hace que generalmente nos fijemos en los extremos y sesguemos la realidad, olvidando que las cosas se conjugan tanto a lo largo como a lo ancho y alto, través de las condiciones y variables que les hacen posibles y del contexto en el interactúan. Nuestra tendencia a la simplificación nos hace creer que sólo son así o asá. Ser o no ser. Y nos equivocamos, porque la realidad es mucho más compleja: es y no es, las cosas son y no son, o son así y también asá, y de esta manera y también de esta otra y de aquella otra… y así hasta un largo etcétera.

La Lógica del Tercero Incluido (Basarab Nicolescu, físico, 2002) nos dice que existe un nivel de Realidad en el que A es sólo A, y B sólo B, pero que también existe otro nivel de Realidad, aquel en el que A es A y esa misma A es B, donde cabe la identidad misma y la que se niega a sí misma. La Lógica del tercero incluido puede explicar una coherencia que, en el otro nivel, se expresa como incoherencia…y es por ello que nos indica ese ir más allá de… transdisciplinario y transformador.

Pour illustrer la dualité onde/corpuscule (par exemple), autor Jean-Christophe BENOIST

El Universo palpita y sus cuerdas vibran. Como nuestro cerebro que también pulsa mientras capta, procesa, modifica, crea, interactúa, transforma… (¡Me encanta saber que las cosas se corresponden y divertirme descubriendo las interrelaciones mientras sigo las pistas, los rastros que dejan antes de cambiar de estado y condición, ver cuáles son los elementos que hacen posible la transformación, meter la nariz hasta el fondo y sorprenderme con lo que descubro!). Cuando, impulsados por la curiosidad, llegamos a la puerta de este magnífico pulsar, puede pasar de todo. No nos asustemos ya que los descubrimientos realizados desde estas múltiples perspectivas acostumbran a ser muy agradables.

Tal y como nos advertían desde la antigua Grecia: “la Belleza es la adecuada conformidad de las partes entre sí y en relación al todo”. De repente podemos ver con claridad y distinguir las formas de entre las sombras. Veremos cómo se concilian los contrarios y descubriremos las cosas desde su -siempre relativa- completitud, reconociéndolas. Veremos su interior y su exterior de forma simultánea, como si pudiéramos ver un gran árbol y sus profundas raíces en un mismo instante.

Lo veremos como quien ve un relámpago, Será un visto y no visto. Por esto resulta conveniente situarse ni muy abajo ni demasiado en los extremos… un poco hacia arriba, para ampliar el campo de visión, y más o menos en medio, vigilando las fuerzas de los extremos que podrían hacernos tambalear y tener que agarrarnos a algo para no caer. Es desde esta actitud de desapego, metaposición y máxima comunión que podremos contemplar el baile… el pulsar rítmico del Universo, lleno de  cadencia, atrapándonos y al que nos abandonamos dejándonos llevar, ahora adelante, ahora  hacia atrás, ahora un giro… Entregados, sin ningún tipo de resistencia, fluyendo, apreciando y disfrutando a cada paso, reviviendo en cada aliento, vibrando con cada partícula de energía, estremeciéndonos al más mínimo roce con la materia…y, por encima de todo, viendo, comprendiendo, vislumbrando…

Werner Heisenberg (Principio de Incertidumbre), físico y premio Nobel (1932), dijo: “Declaramos que en las ciencias exactas, no menos que en las artes, la Belleza es la fuente más importante de iluminación y claridad”.

(post extraido de artículo escrito para Reclam, en 2008, y modificado)

Read Full Post »

Uno de los mayores privilegios de la vida es la de contribuir a la formación o educación de alguien. Cuando somos padres se nos brinda esta oportunidad de oro. ¡Hagámoslo con inteligencia!

La decisión de ser padres[1], debido a la gran responsabilidad que conlleva, tiene que ser meditada en profundidad. Lo primero es darnos cuenta de que los hijos tienen a sus padres siempre como modelo de comportamiento y se identifican con ellos: son su primer y más profundo referente y el espejo en el que se reflejarán en sus primeros años.

Afortunadamente, hoy vamos mucho más allá del mero impulso genético o instinto de reproducción, en busca de poderosas razones que nos motiven para emprender la aventura de la paternidad con éxito y esto, como todo, exige el desarrollo de unas habilidades de las que no siempre somos conscientes.

Los hijos no llegan con un manual de instrucciones bajo el brazo (¡faltaría!), como tampoco llegan con un pan, y para hacerles un buen acompañamiento en su proceso educativo, deberemos fortalecer, entre otras, nuestras inteligencias Intrapersonal, interpersonal y sistémica, descubrir y trabajarnos a fondo sus competencias y hacer que el nuestro sea un comportamiento ejemplar para ellos.

Los hijos que desde muy pequeños ven a sus padres ocuparse de cultivar la mente, leyendo habitualmente, estudiando, enriqueciéndose humanamente, aprendiendo, seleccionando lo que ven por la televisión, opinando con criterio y buenas argumentaciones; que se toman las cosas con sentido del humor o sin demasiado dramatismo, que saben escuchar, se comunican de forma valorativa, que siguen estimulados por la curiosidad… serán mejores personas que los que crecen al lado de unos padres que sólo se ocupan de, por ejemplo, hablar mal de los demás.

Podemos leer todos los libros que se han escrito con consejos para los padres, pero si no nos construimos como personas de calidad y nos preparamos para afrontar el largo proceso de chantajes emocionales a los que nos van a someter, tarde o temprano tiraremos la toalla y abandonaremos nuestras responsabilidades paternas,  trasladándolas a instituciones y escuelas (cosa que, por desgracia, ya está pasando).

 ¿Qué significa ser padres?

  • Descendencia, continuidad, supervivencia…
  • Inquietud, hacerse cargo, responsabilidad (habilidad para responder y resolver)
  • Educar, aprender, cultivar, transmitir valores y conocimientos…
  • Vigilar, observar, atender, escuchar de manera activa
  • Cuidar, dar soporte, ayudar, acompañar, guiar

¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a crecer?

  • Siendo íntegros y coherentes ¿cuántas veces nos habrán ‘pillado’ haciendo lo  que les decimos que no hay que hacer?
  • Estableciendo claramente los límites y manteniéndonos cariñosos pero firmes
  • Diciendo no cuando hay que decir no, enseñándoles que no todo es posible
  • Estimulándolos para que asuman responsabilidades y afronten retos y oportunidades
  • Haciéndoles comprender que las tareas de la casa son responsabilidad de todos
  • Leyendo con ellos, fantaseando, siendo creativos e imaginativos…
  • Alimentándoles la ilusión: los niños que tienen de todo no se ilusionan por nada
  • Enseñándoles el valor de las cosas con equivalentes que puedan entender
  • Siendo un vivo ejemplo de que las cosas cuestan menos esfuerzo cuando nos comprometemos y las hacemos con ganas e ilusión
  • Confiando en ellos, escuchándoles con atención e interés
  • Teniendo en consideración sus opiniones y valorando sus aciertos y esfuerzos
Hijo y nieta...

Hijo y nieta...

Una, que ya es abuela, ha tenido infinitas ocasiones para comprobar los perniciosos efectos de nuestras incongruencias en los hijos. Padres ahora preocupados por las relaciones sociales de sus hijos o por su actitud ante el trabajo y que nunca se ocuparon de vigilar lo que decían ante ellos (dejar verdes a parientes, conocidos, instituciones, compañeros de trabajo, jefes…)… La fórmula “fate come dico ma non come faccio”  (haz como digo pero no como hago), no funciona.

Afortunadamente cada vez conozco a más padres jóvenes que asumen la responsabilidad con gozo y mucha madurez, capaces de ir más allá de la mera crianza y de asumir el reto del ejemplo con alegría y compromiso.

Algunas citas sobre educación:

  • “Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera.” Albert Einstein (1879-1955, físico)
  • “Un educador trabaja para la eternidad: nadie puede decir dónde acaba su influencia.” Henry Brooks Adams (1838-1918, historiador)
  • “El hombre no es más que lo que la educación hace de él.” “Los niños deben ser educados no para el presente, sino para una condición futura, mejorada, de manera que se adapte a la idea de humanidad y al destino de hombre.” Emmanuel Kant (1724-1804, filósofo)

[1] Incluyo a ambos géneros

Read Full Post »

Llevaba días queriendo escribir sobre ello. Al principio pensé que pasaría, pero viendo la envergadura que iba tomando la cosa y, sobre todo, viendo la gran cantidad de personas que se estaban adhiriendo a la causa de “defender el catalán”, como si alguien lo estuviera atacando, me decidí finalmente a escribir mi artículo semanal -en catalán- y hablar abiertamente de ello, consciente de que éstos temas casi siempre levantan ampollas y que -como todos los relacionados con el ego y las identificaciones- tienen la extraña habilidad de sacar lo peorcito de cada persona.

Estoy bastante acostumbrada a exponerme a través de mis escritos, ya no me asusta… Así que transcribo el artículo publicado hoy en el Reclam (ligeramente modificado en el proceso de traducción). Para los que lo queráis leer en catalán, aquí tenéis el enlace con la revista (lo encontraréis en la página 26):

****************

Estos días las redes sociales están muy agitadas debido a una sentencia del TSJC que establece el castellano “como lengua vehicular en Catalunya, al lado del catalán”… Os juro que no entiendo todo el follón que se ha originado a su alrededor. He leído comentarios que sacarían los colores a cualquier persona con un poco de sentido común. He leído insultos contra los que sencillamente expresan su opinión, con respeto hacia todas las lenguas, y me he sentido avergonzada (¡ésta es la Catalunya que me duele![1]) por las barbaridades vertidas hacia los que exponen sus argumentos con buenas maneras, en contra de la inmersión lingüística.

¿Qué nos está pasando? ¿De qué tenemos miedo? ¿De ser políglotas? ¿De poder leer, escribir y hablar correctamente más de un idioma? No lo puedo evitar, voy a compartir con vosotros un párrafo del capítulo 8 del libro “Nous sommes tous nés polyglottes” (Todos hemos nacido políglotas), de Alfred Tomatis (1920-2001), otorrinolaringólogo, psicólogo e investigador francés:

“¿No es demasiado arriesgado enseñarle muy temprano una lengua extranjera a un niño que no domina todavía su propia lengua?  ¿No vamos a comprometer la lengua materna? Estas son  observaciones que me hacían seguido y que prueban cuán ignorantes somos acerca de las potencialidades de nuestro cerebro, porque éste es capaz de aprender todas las lenguas del mundo y todo lo que se proponga, lo que me hace decir una vez más, que ‘todos hemos nacido poliglotas’. Ciertos padres están persuadidos que cuando los niños alcanzan un conocimiento profundo de su lengua no tendrán ninguna dificultad a empezar una segunda lengua.  No obstante, un niño que ha alcanzado un conocimiento elevado de su lengua materna, tiene a menudo más dificultades para comenzar una lengua extranjera. ¿Por qué razón?  En efecto, el niño ha ido tan lejos en el conocimiento de su idioma, que no admite la aparente regresión que gatilla en él un cambio de registro lingüístico. Se siente perdido y frustrado ante la pérdida de esa facilidad natural y del pequeño sentimiento de superioridad que le otorgaba. Existe la creencia de que se puede perder la identidad cuando se hablan muchas lenguas… El pensamiento, cuando deviene políglota gana en riqueza y fineza, adquiere mayor docilidad y más inflexión. El bilingüismo nos ayuda a encontrar y vivir esas famosas conexiones que existían entre las lenguas. Las palabras reencuentras sus canales fonológicos que abren la puerta a los neologismos, a los juegos de palabras interlingüísticos” dice.

El idioma catalán hace años que ha cerrado las puertas a los neologismos y a los juegos de palabras. Nuestro afán proteccionista lo está debilitando… Éste es uno de los motivos por los que, a pesar de ser catalana, no voy a ver cine en catalán (penosos sus doblajes que traducen, por ejemplo, ‘robots fuera de control’ por ‘robots fascinerots’, en la película Wall-E). Encerrándolo, sumergiéndolo y/o generando una inmersión lingüística van a conseguir lo que no se consiguió en los 40 años de dictadura: convertirlo en una lengua muerta, incapaz de fecundarse y fecundar, de enriquecerse con matices y con giros de otras lenguas.

Me sorprende y me preocupa también, que esto nos llame más la atención y a la acción, que el triste y lamentable hecho de que el curso, en la comunidad catalana, vaya a iniciarse con unos 15.000 alumnos más y 727 profesores y maestros menos. De hecho, las cifras de la Consejería de Educación indican que este año faltarán 2.660 maestros y profesores para atender a los alumnos en las mismas condiciones que en el curso anterior.

Como que soy crítica por naturaleza y muy cuestionadora, me pregunto (podéis llamarme desconfiada)… ¿No habrá una cierta connivencia entre el Gobierno de la Generalitat Catalana y la sentencia del TSJC? Poca broma. Las debilidades y fragilidades -y un pueblo temeroso y apegado a antiguas señas de identidad, lo es- nos hacen ignorantes y fáciles de manipular.

“¡Bah! Les lanzamos una sentencia que se cargue la inmersión y todos a arañar el fondo y a hacerse las uñas… Así no se darán cuenta de lo que pasa en la superficie.” Triste destino el de este pequeño país mío que todavía no se ha enterado de que la cultura se construye mirando hacia adelante y no hacia atrás.

 

 

 

Y añado:

Mis antepasados (al menos desde los tatatatatarabuelos) fueron -por padre y madre- catalanes. Crecí y viví mi etapa escolar con Franco como dictador, así que lo hice en castellano, lo que no me impidió nunca hablarlo en casa ni que lo fuera mejorando con el tiempo y un poco de ganas. Llevo 25 años al lado de un hombre maravilloso que es italiano y habla a la perfección el catalán y el castellano. Mi nieta Sofía es -como le gusta decir a ella- mitad colombiana y mitad catalana y habla también las dos lenguas y un poco de inglés, sin problemas. Y… desde hace muchos años tengo la sensación de que vivimos en una especie de aldea global en la que lo que menos importa son las banderas, las identidades o los orígenes y lo que más, las personas y nuestro entorno. ¡Hay tantas cosas importantes que atender y por las que actuar!

Cuidemos nuestro planeta, cuidemos de todos sus habitantes, sin hacer ningún tipo de distinciones. Aparquemos de una vez por todas las chorradas que nos separan y unamos nuestras fuerzas para que el futuro de los que se queden cuando nos vayamos sea un poco mejor y menos belicoso…

¿Cómo? ¡Más maestros y profesores! Menos alumnos por aula y mejoremos la educación. Todo lo demás es secundario…

 

 


[1] En alusión a dos artículos que escribí ya hace tiempo: “La Catalunya que amo” y “La Catalunya que me duele”

Read Full Post »

A %d blogueros les gusta esto: