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Archive for 18 junio 2011

El tiempo es un recurso muy extraño, lo necesitamos para todo, no se puede recuperar ni reciclar, sólo aprovechar… y tiene un ritmo inefable hacia adelante, esférico, de bucle abierto: cada día empezamos todos con las mismas horas a nuestra disposición (24), a medianoche se nos agotan y al cabo de un segundo se nos vuelven a renovar automáticamente. Unos le sacan mayor partido y otros, en apariencia, menos. Esta es la reflexión, a grosso modo, a la que me invitó hace unos días mi querido amigo Miguel, hablando de la (auto)observación y del (auto)autoconocimiento. Tendríamos que averiguar cuál es nuestra relación con el tiempo, me dijo. Y ahí quedó la idea, dando vueltas por mi cabeza, entre chispazos neuronales.

Y como las cosas, para un mejor aprovechamiento, hay que estructurarlas un poco, ahí van los 2 temas que me gustaría compartir con vosotros, así sabréis si os merece el esfuerzo de seguir leyendo:

  1. Breve reflexión sobre la IV Jornada Técnica para el Avance de la Metodología en Intervención Social, dentro del marco de las Buenas Prácticas organizadas por Cruz Roja Española.
  2. Un paseo revelador por el parque del Retiro, la tarde del miércoles, al encuentro de Joaquín Araujo. La comunicación, la calma y el brío… o sobre cómo intento relacionarme con el tiempo.

1.

Me gusta llegar antes a los eventos y asistir a las charlas de otros. Creo que esta es una práctica muy habitual entre muchos de los facilitadores o formadores… nuestra curiosidad y ganas de aprender nos pueden. Fernando de la Riva  estuvo genial con su “Participación social 2.0 TICs y redes sociales para la inclusión”, invitando a las organizaciones a abrirse a los nuevos tiempos, a contribuir al cambio de paradigma social que estamos viviendo y a sumarse a las redes sociales y a las nuevas prácticas socio-tecnológicas. Le siguió David Díez Sánchez, de la Fundación Neuronilla, con sus “Estrategias para optimizar la creatividad en inclusión social”, que nos hizo pasar un rato muy interesante y divertido, desaprendiendo y aprendiendo entre dibujo y dibujo. Después del descanso les tocó el turno a Silvia R. Guarnieri, de la Escuela Europea de Coaching  y a Paula Farias, expresidenta de Médicos Sin Fronteras, con una reflexión muy interesante sobre “La Confianza como herramienta de desarrollo”. Destaco aquí la pregunta que una asistente realizó a Paula Farias (con relación a su experiencia en Chipindo, Angola): ¿Cómo haces para poder actuar en un lugar en el que mueren diariamente 30 niños de hambre, sin que eso te afecte? (En el preciso instante que vi la sorpresa en los ojos de Paula, otra pregunta se formó en mi mente ¿Y cómo nos lo montamos nosotros para poder actuar en un mundo en el que mueren de hambre alrededor de 25 mil niños al día, sin que eso nos afecte?)

Justo antes del descanso para la comida (íbamos con 30’ de retraso), llegó mi breve y briosa reflexión, invitando a observar los peligros de la (sobre)protección con “Amores k Matan”. Deseo agradecer, desde aquí, la excelente acogida y sintonía, alcanzada en tan sólo media hora, culminada en la gran emoción colectiva que desató el corto de Alejandro Correa Alzate, “La Soprano”.

En resumen: una mañana muy rica en descubrimientos, encuentros, intercambios e impresiones… y la total y absoluta confianza de que estas Jornadas sirven, y mucho, para mejorar continuamente las buenas prácticas y las intervenciones destinadas a facilitar la inclusión de los más desfavorecidos a una sociedad. Tenemos el vídeo de la ponencia en fase de producción. En cuanto esté listo, lo colgaremos en la web de noûs.

2.

Habíamos decidido liberarnos de compromisos y regalarnos una tarde paseando bajo las magníficas sombras del Parque del Retiro y para contemplar, de paso, Todos los Bosques del Mundo sin salir de él, a través de la exposición fotográfica, comisariada por nuestro -gracias a cómo se comparte- gran naturalista Joaquín Araujo.

Llegamos a sus puertas empapados de sudor, después del largo recorrido por La Castellana y Serrano. Justo en la entrada vimos unos guardas y preguntamos. Nada. Ninguna exposición fotográfica. Da igual, aprovecharemos las sombras y el frescor. Tiempo para vagar. Para no hacer nada. Para contemplar. El Retiro es un pulmón imponente que al principio respira como rugiendo, en ese constante pulsar de la ciudad que lo circunda… pero a medida que te adentras en sus entrañas, te alcanzan su calma y sosiego. Nos sentamos en una terraza en busca de algo fresco para tomar… y allí reflexionamos con más profundidad sobre el tiempo y de nuestra relación con él. Cuando pienso en estas cosas hay algo que casi siempre acude a mi mente: alternancia y ductilidad. Creo que nuestra relación con las cosas debe tender, siempre, hacia el máximo respeto y consideración, con lo que implica de atención al contexto, a la realidad que percibimos y a un montón de parámetros más. Así que, debe haber momentos para todo y hemos de ser suficientemente flexibles y dúctiles como para adaptarnos con facilidad y adecuarnos al entorno, con ternura y respeto. Momentos para el brío, la vehemencia, y para el exponer calmado, momentos para la meditación, para la reflexión, para ritmos desenfrenados y también para deambulares contemplativos. Somos nosotros los que debemos decidir cómo adaptarnos a cada situación, cómo relacionarnos con ella, con qué ritmo, con qué profundidad, con qué amplitud, con qué actitud, desde qué perspectiva…

Seguimos paseando, ahora ya mucho más reposados y, de repente, nos encontramos frente las inmensas fotografías de los Bosques del Mundo (¡así que estaban allí!). En una de las primeras imágenes, un imponente árbol, con sus raíces en el aire, y una reflexión de Joaquín Araujo sobre ese todo que forman ramas y raíces, me trasladan de nuevo a la alternancia, esta vez entre el Ethos (emisor, actor, que expresa o actúa) y el Pathos (paciente, receptor pasivo del otro o de lo otro)… Una bella forma metafórica para expresar, una vez más, la necesidad de alejarnos de nuestra tendencia a la disyunción y disgregación y encaminar nuestros pasos hacia una actitud más copulativa, integradora: somos tanto lo uno como lo otro y en cómo los (y nos) alternamos se halla uno de los quids de la cuestión. Y como hay que tener tiempo para todo, toca dar por terminada la reflexión de hoy y prepararme para un fantástico evento: el encuentro anual entre los italianos de la comarca de Osona… Un placer salpicado de risas y personas de excelente calidad. Un verdadero lujo: vamos p’allá!

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A veces las cosas suceden redondas… como burbujas flotando, casi ingrávidas, acoplándose y desacoplándose con asombrosa naturalidad. Así es la realidad, o así la veo yo, conectando todo con finas hebras…

Uno de los cabos empezó mucho antes del visionado de Ray y, probablemente, mucho antes que su música, allá, con los primeros coros de góspel de mi infancia. Otro cabo arranca, desde que yo sé, del faldón de mi madre, mujer muy alegre, enérgica y emprendedora. Otro cabo tiene su origen en Madrid, en una de las sedes de la Cruz Roja Española, recogido por Rafael. Otro me lo entregó Luís, un gitano valiente que decidió coger las riendas de su vida y pasar de recoger chatarra a conectar chispas. Otro me lo dio Eva, otro Pilar… y tantas personas con las que he tenido el privilegio de compartir trozos de su trayecto. A todos ellos dedicaré mi aportación a la IV Jornada Técnica para el Avance de la Metodología en Intervención Social:

Son varios los criterios que se tienen en cuenta para definir un proyecto de Intervención Social como Buena Práctica. Algunos de ellos dan un valor fundamental a la participación de las personas en los proyectos de los que éstas son beneficiarias. Esta cuestión será el eje central de la Jornada Técnica del presente año.

La participación de las personas en los proyectos de los que éstas son beneficiarias… Interesante. Parece que los conceptos de intervención y ayuda, finalmente, van dando paso a ideas de tipo superior, evolutivamente hablando, y que empezamos a introducir la corresponsabilidad, abandonando la vieja actitud padre/madre protector.

En unos minutos emprendo el viaje hacia Madrid. Va a ser un honor, as usual, pero hasta ahora ha sido un verdadero disfrute y una excelente oportunidad para conectar puntos… Mañana, a las 13 horas… “Amores que Matan” un tema de debate para los profesionales de la ayuda y la intervención.

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Amores k matan (Autoliderazgo y desarrollo personal en personas con riesgo de exclusión).

Ponente, Lourdes Tebé. 15 de junio a las 13 horas, dentro de las Jornadas de Buenas Prácticas en la Inclusión Social 2011, de CRUZ ROJA ESPAÑOLA. Programa y Hoja de Inscripción

Resumen:

Las organizaciones, entidades y personas dedicadas al sector de la ayuda deben de considerar, dentro de sus Buenas Prácticas, los peligros que conlleva el concepto de ayuda mismo.  Los usuarios de nuestros servicios se merecen el mejor trato, la mayor distinción y respeto, y ello implica su capacitación -también- en autoliderazgo, para que sean capaces de guiar y protagonizar sus vidas, liberándolos de su dependencia hacia nosotros.

No debemos confundir ayudar o acompañar con proteger. En el mismo instante en el que empezamos a proteger en exceso, corremos el peligro de debilitar al otro, impidiéndole afrontar y superar las ideas y creencias que hacen que se convierta en una víctima del ‘sistema’. La resiliencia emerge cuando sentimos que hay -al menos- una persona que confía en nosotros, en que tenemos suficientes capacidades y potencial para salir adelante y superar momentos y situaciones difíciles.

En “Amores k matan” veremos que es muy fácil confundir ese propósito de ayuda con el instinto de protección, conoceremos sus peligros para ser conscientes de ello, y descubriremos nuevas formas de acompañar y de amar, más respetuosas con nosotros mismos y con los demás.

Hoy, preparándome esta ponencia, he tenido un encuentro conmovedor…

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Después de unos días muy movidos, tanto externa como internamente, y de cumplir también con la responsabilidad de atender ciertos avisos del cuerpo, retomo la escritura con ilusión y con muchas ganas de jugar. Dicho esto, a modo de aviso para navegantes, la emprendemos con algunos de los mitos sobre nuestros miedos.

Llevo muchos años reflexionando, facilitando reflexiones, en empresas y organizaciones, sobre los miedos más comunes y sus limitaciones. Han sido muchas horas dedicadas a debatir y a entrar en lo más profundo de nuestros temores, y uno de los más extendidos es, sin ninguna duda, el miedo a hablar en público o miedo escénico.

Me gusta observar a la gente, me divierte descubrir relaciones entre las cosas… y aprendo un montón cuando viajo en transportes públicos, cosa que hago con mucha frecuencia. De unos años a esta parte observo que hay muchas personas que no son conscientes del contexto en el que están. Voy a compartir una experiencia que viví hace unos días, yendo de Mataró a Barcelona.

En el andén me fijé en ella. Hablaba con el volumen muy alto y gesticulaba un montón. Era una mujer joven, muy atractiva. La perdí de vista un rato y apareció de nuevo, esta vez a dos asientos del mío, ya en el tren. Su teléfono no paraba de sonar. Todas eran llamadas de trabajo. 35 minutos de trayecto levantando la vista del libro (El Cerebro Ejecutivo) que me acompañaba en este viaje, distraída por sus voces, risas y perdiéndome una y otra vez en los intríngulis de sus conversaciones. En una media hora supimos dónde trabajaba, cuál era el estado de salud de su empresa, los problemas que tenía con sus clientes, los nombres de sus clientes, lo pesaos que eran y otras minucias más, los productos que compraban, los ratios que les iban a aplicar, lo que iban a responder, los concursos a los que se presentaban, los ERE’s que estaban a punto de caer, los márgenes de negociación…

¡Vaya! ¡Cómo para que se te siente al lado alguien con ganas de fastidiar y hacer uso de la información que nos estás facilitando a todos! Me pasé casi todo el viaje riendo para mis adentros y observando la cara de alucine del resto de pasajeros, los gestos que se hacían entre ellos y correspondiendo a alguna que otra mirada cómplice que también me alcanzó.

Pere Tremolosa, CalldetenesDe repente lo vi claro. La vi en un hall enorme, deambulando de arriba abajo, taconeando, agitando las manos en el aire, sin soltar el dichoso aparatito… y porque no lleva un ‘manos libres’ -pensé- que si no… De allí al escenario fue un attimo, un instante. La vi en un auditorio lleno a rebosar, deambulando de arriba abajo, taconeando, agitando las manos en el aire, sin soltar el puntero láser. Hablando con voz firme y segura ante cientos de personas, seduciéndonos con sus risas, con sus gestos y su verbo ágil.

Y, como decía al principio, éste es un fenómeno que se está extendiendo. Pero ¿y qué tiene que ver eso con el miedo a hablar en público? Creo que si preguntáramos a estas personas que hablan tan potente y con tanta naturalidad, sin darse cuenta del contexto en el que están, cuán grande es su miedo a hablar en público la respuesta más probable sería: enorme.

En un curso de oratoria, les haría descubrir el enorme potencial que tienen como oradores y cómo enfocarse hacia lo que realmente importa: saber de qué se habla.

Cuando tienes las ideas claras, te conoces el tema al dedillo porque te lo has preparado bien y eres consciente del público al que te vas a dirigir, ya no hay que sentir miedo… sobre todo si actuamos como lo hacen estas personas: con total y absoluta tranquilidad, ignorando los ojos que te miran, como si estuvieras hablando solo o por el móvil…

Si te ha gustado el artículo o quieres añadir algún comentario…  ya sabes, tu opinión será bienvenida.

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