Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 26 marzo 2011

Después de unos días muy absorbida (60 horas lectivas en 10 días) y cansada, retomo la tranquilidad del despacho para reflexionar y saborear. Me gustan, también, la soledad y el recogimiento. Los momentos íntimos, sin prisas, con la música (Spotify: Leonard Cohen, Live in London, 2009, en estos instantes) llenando los huecos del bello mosaico de la pared, pintado a mano, y resonando entre el claro ocre de las vigas (¡cuánto echaré de menos este rincón cuando nos vayamos a vivir a Extremadura!)…

Mi vida es un ir y venir constante. Un hola y adiós abiertos, en espiral, como un círculo que nunca se cierra. Cuarenta y cinco mujeres. Cuarenta y cinco honores y oportunidades de crecimiento. Mi más profundo agradecimiento a todas por tantos aprendizajes compartidos y por la confianza otorgada en ese mostraros y abriros al grupo.

Bendita alternancia conjugando momentos de tanta potencia colectiva -y colaborativa- con hondas y silenciosas soledades… Me niego a renunciar a ella y cada vez estoy más convencida de cuánto la necesitamos y cuán poco lo hacemos. Desconectar para volver a conectar, con más brío, si cabe y, sobretodo, habiendo procesado la información.

Nos movemos por los extremos. Todo el día con la lengua afuera: agitadas respiración y emociones. Acumulamos montones de información sin procesar, que repetimos sin habernos parado a comprenderla y a observarla con espíritu crítico. Uno de los primeros instintos fue el de conectarme al Entorno Virtual Colaborativo que compartimos entre un grupo de emprendedores sociales y a Twitter… y me dije un gran NO (que te atrapa, Lourdes, vigila…) aplicando la técnica del NO Positivo (William Ury, “El Poder de un No Positivo”, 2007, Editorial Norma):

Un gran a ti, a tus valores, a lo que aprecias: la paz, el silencio, la música… escribir, reflexionar,  contrastar…; a lo que te mereces: poder procesar la información, asentar ideas, tomar notas, revivir metaposicionada desde la distancia y comprender mejor, ver de otra forma y… descansar, soltar la mente, dejarla vagar, liberándola de ataduras.

Un NO, enorme, al gesto automático, a la rutina, al ritmo desenfrenado con el que imprimimos nuestros pasos por la vida… y recuerda que la gran mayoría de incongruencias que observamos son fruto de esas agendas tan apretadas que nos dejan sin tiempo para procesar e integrar la información en nuestras acciones…

Y un profundo de respeto y compromiso por lo que hacemos y con quienes estamos: luego me pondré y lo haré de forma más completa y coherente, transformada por la intususcepción de la experiencia, con las cualidades compartidas más o menos integradas, vistas, revisadas…

Una de las frases más oídas en las sesiones es la de “esto cuesta mucho” en relación a dedicarnos un tiempo diario para la reflexión, para desconectar de la cotidianeidad y conectar con nuestro yo más profundo… Alternancia y transformación van unidas, pero hay que saber poner el “pause” al piloto automático y acallar la mente para podernos preguntar ¿qué quiero ahora? y, entonces, vivir saboreando el instante.

Read Full Post »

Un tributo sonoro -alternativo- para las almas de Japon de Antonio Corbetta: A personal tribute to the tsunami’s souls. March 2011 Japan Memorial impresionantes los últimos minutos… con las hojas de los árboles evocando las almas que ascienden… (para escuchar con el volumen alto).

Read Full Post »

Hace poco leí (¡qué error no haber apuntado nombre y lugar!), en un interesante artículo sobre el liderazgo, que habría que encontrar la manera de poder expresarnos y percibirnos más como personas que como profesionales… o algo parecido. Recuerdo que emití un callado y sentido “¡bravo!” que resonó por todo el cerebro (cito desde mi desgastada memoria y más desde la interpretación/sensación, que de lo leído): acostumbramos a comunicarnos desde la profesionalidad -en donde esto no se pone así o de eso no se habla nunca…- y evitamos hacerlo desde la privacidad. Ignoro las razones por las que la ventana privada sea un tema tabú. ¿Podrían ser ecos de aquello de que “tu vida privada no interesa a nadie”? Con ello me monto una hipótesis, una elucubración de las mías. Al adoptar el papel de censor (eso no se pone, de eso no se habla…), estamos mostrándonos con una falsa racionalidad (el hemisferio izquierdo): omitimos lo emotivo (¡wala, que sonoridad: omitimos lo emotivo!) y ocultamos lo privado, una de las partes más importantes de nuestro contexto y que mejor nos explican y nos muestran. Me encanta que la persona se muestre. Me fascina compartir trozos de vidas y experiencias de otros. Mis especulares se frotan las manos cada vez que un alma generosa abre su ventana privada. Ahí es donde podemos completar -más o menos- a la persona. No basta con conocer sólo al profesional -a mí por lo menos- necesitamos conocer a la persona, saber cómo piensa, cómo siente, cómo actúa, conocer las experiencias que más le han marcado, cómo las ha superado… Reconozco que mi curiosidad es casi insaciable (¡peor que un gato!), pero compartir conocimientos no me basta para tejer esa enorme red de interrelaciones e interacciones… me faltan los componentes más íntimos, para construir una realidad  -a mi modo de ver- más completa. Así que hoy toca compartir ventana privada, como muy bien habéis intuido. Pero vayamos a la noche memorable, que me voy por las ramas, as usual.

Noche memorable...

foto de Anto

El miércoles tuve que ir a Barcelona por diversos asuntos y aproveché para verme con algunos hijos y la nieta, Sofía, de siete años. Mi hija mayor, que me conoce muy bien y sabe que me encantan las cosas fuera de lugar (y del poco tiempo del que dispongo), organizó una cena/noche en su casa y se lo montó para que la niña y yo compartiéramos cama. Tanto Sofía como yo estábamos emocionadas. Después de unos segundos jugando con las luces nos quedamos a oscuras: yo, de lado, acurrucada junto a ella y ella mirando al techo, estirada, con los brazos fuera. Empezamos hablando de la ilusión que nos hacía, del poco tiempo que teníamos para vernos, de que habría que empezar a hacerlo a través del Skype, me contó que ya lo había hecho con su otra abuela, que está en Colombia… y -de repente- me pregunta: “¿y tú de qué trabajas, iaia? ¿qué haces, a qué te dedicas?”. Y le expliqué lo que hacemos los facilitadores de la mejor manera que fui capaz. Sofía salpicaba la conversación con preguntas, gestos y expresiones de sorpresa. Estaba dentro. Preguntaba hasta el más mínimo detalle. Cuando terminábamos un tema íbamos a por otro. “¿Cuáles son las cosas que más te gusta hacer, cuál ha sido tu mejor momento, haciendo qué?”, “¿Cuál ha sido el momento en el que peor te has sentido?” (el suyo, por cierto, divertidísimo), “¿Te gusta leer?” Ahí me confirmó, una vez más, la idea de que no siempre los autores están a la altura de los niños. Hablamos, también, de los sueños, de las metas, de que podemos conseguir casi todo lo que nos proponemos si somos luchadores, nos capacitamos e insistimos (allí ella lanzaba sus puños al aire).

Imagino que llegados ahí, os preguntaréis -con razón- qué hay de memorable en todo esto tan cotidiano. Ahí va: sus ojos, sus enormes ojos color castaña mirándome en la oscuridad, acurrucadas, una frente a otra; sus onomatopeyas, sus expresiones, sus preguntas inquisitivas, siempre con sus feedbacks (“eso lo entiendo”) marcando el tempo, el flujo y el ritmo de la conversación; la comunión alcanzada a través de la atención (algo que, con los niños en general, sucede muy pocas veces: enseguida se cansan de las conversaciones con adultos), el silencio, los susurros, las risitas bajo el nórdico… Y luego el sueño, caer rendidas y despertarme con su brazo rodeándome el cuello y su piernecita encima de las mías… Noche memorable, sí.

A la mañana siguiente tuve que madrugar para una muy interesante cita con Marc, excelente persona, y no me pude despedir (tampoco creo que nos haga falta). Eso sí, luego llamé a mi hijo y le dije: no permitas nunca que nadie te haga dudar de su capacidad de atención, te lo digo por lo de la moda de diagnosticar trastornos por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)… él, evidentemente, se rió.

Todos tenemos nuestro momento, la noche del miércoles fue el nuestro… Gracias, hijos, por ese magnífico encuentro entre semana… y gracias, Sofía, por compartir conmigo ese maravilloso despertar de tus siete añitos.

Read Full Post »

Llevo poco más de dos semanas en twitter. Sí, ya sé que me he incorporado un poco tarde. Pero somos nosotros y nuestras circunstancias… y lo hice, empujada por la fuerza de la juventud que me rodea. Lourdes, tienes que estar en twitter, alucinarás! Y ahí estoy. Alucinando pepinos, as usual. Los que me conocen y me quieren bien, saben de mi ingenuidad y de mi capacidad de disfrute hacia todas estas cosas. Imagino que el hecho de haber estado casi dos años dedicada a gestionar y dinamizar cursos on-line en plataformas moodle, influye mucho en ese sentirse como en casa por los entornos virtuales (¡hemos llegado al extremo de montar una cafetería virtual, decorarla y dotarla de personal altamente cualificado!). Me gusta en mundo de la red. Lo confieso: soy una entusiasta. Llevo trabajando con ordenadores desde 1984 y conectada desde ’95. El teclado es mi scotch-brite… no puedo estar sin él.

Foto de Kropelki

Foto de Kropelki

La red nos conecta y está haciendo posible, a pesar de tanta histéresis, una revolución lenta y silenciosa. Nada que ver con el Norte de África… aquí estamos demasiado acomodados como para salir a gritar y pedir un cambio. No. La revolución acontece sin casi darnos cuenta… y es interior. Sucede dentro de cada uno de nosotros. La fuerza de la red se expresa divinamente en este proverbio etíope que ayer descubrí en twitter “When spider join their webs, they can kill a lion.” (Cuando las arañas unen sus telas, pueden matar a un león) de @AATEthiopia. No estoy hablando de lucha: hablo de cambio, del cambio que está produciendo el acceso a la información. ¿Qué todo va muy lento y que tanta información puede incluso  provocar el efecto contrario? Of course! ¡Claro que sí! como diría mi amigo Miguel. Los datos están ahí. Llamadme ilusa, pero soy de las que todavía cree en las personas y en el inmenso potencial que tenemos todos por desplegar, en el abanico de oportunidades que espera ser descubierto… ¿y cómo se traduce eso? Pues en que las personas, esas que navegamos por océanos de incertidumbre buscando islas de oportunidades, no somos tan tontas y que vamos a ser capaces de gestionar este brutal acceso a la información y organizarnos entre tanto caos; que las personas sabemos dónde y qué buscar y que… a medida que vamos ejerciéndolo, vamos aumentando nuestro criterio.

Esto para empezar. Pero hay más. Puede que mi mirada influya en lo que encuentro, de hecho estoy segura de ello. Pero lo que veo es que hay mucha generosidad en la Red (¡nunca en toda la historia de la humanidad habíamos compartido tanto!), que circulan muchos artículos y muy buena información sobre nuevas maneras de entender y ver las empresas, organizaciones e instituciones, así como nuevas formas de gestión y exigencias para los perfiles de sus responsables  y gestores (actualizadas para los nuevos tiempos): se habla -y mucho- de liderazgo, de transversalidad, de colaborativismo, de motivación, de nuevos emprendedores, de innovación, creatividad, valores… Y esto, para una nómada como la que os habla, con  14 años sumando batallas para conseguir esos mismos objetivos en las empresas… ¡qué queréis que os diga! Pues que me llena de ilusión y de esperanza. La pérdida de talento sucede, y sucederá, precisamente por estos motivos: las personas, hoy, sabemos mucho más que ayer y no estamos dispuestas a ser cómplices de las viejas formas al uso entre algunos de los individuos alfa que todavía nos rodean.

Así que cuidadín con las viejas maneras de interactuar y de interrelacionarnos. Avanzamos, ni que sea poco a poco,  hacia la transparencia y la interconectividad y ello va a exigir grandes cambios y transformaciones a los más rezagados que, en muchos casos, tienen -además-  parte de responsabilidad en la tremenda crisis española. La solución está en manos de todos: en nuestra coherencia, en nuestra capacidad de empuje e ilusión por lo que hay por construir y en ese inmenso poderío que se desprende del compartir. Avanti! tweet!!

Read Full Post »

Finalmente he acabado el trabajo final del diplomado. Estamos a 3 de marzo de 2011 y, para mí, hoy empieza el año. No digo que no haya vivido a lo largo de todo este tiempo, no. Estuvimos en Berlín un fin de semana y algún que otro día por Barcelona. Poco más. El resto, encerrada en el despacho de casa (muy hermosa), con un cartel de se vende colgando en dos de sus balcones. Mucho frío afuera (pueblo pequeño a 640 m. de altura, en el Pre-pirineo catalán) y muy a gustito dentro. Trabajando, estudiando, leyendo y… navegando para empezar a familiarizarme, de paso, con el Twitter. (Cuando quería desconectar de los estudios on-line, me conectaba!)

Descubrí esta palabra en el diplomado de transformación educativa. Histéresis. Enseguida me sedujeron su sonoridad y sus formas. Rápidamente consulta al drae on-line: Histéresis, del griego ὑστέρησις (retraso). f. Biol. y Fís.: Fenómeno por el que el estado de un material depende de su historia previa. Se manifiesta por el retraso del efecto sobre la causa que lo produce.

Y como vengo de nueves meses (un auténtico embarazo!) de profundas inmersiones en el campo de la complejidad, no pude evitar un encuentro con la ‘pauta que conecta’: pues, en tanto que materia orgánica, nosotros también estamos aquejados de una cierta histéresis. ¡Hay que ver la lentitud con la que suceden los cambios y lo que nos cuesta poner en acción las cosas que leemos y oímos, esas que tanto nos gustan sobres nuevas maneras de hacer, dirigir y liderar!

Nuestra sociedad padece una fuerte histéresis, que no tiene nada que ver con histeria… aunque, vistas como están las cosas en este país nuestro, puede que lo uno nos lleve a lo otro. El tejido empresarial y emprendedor de este país tiene que despertar y empezar a actuar para cambiar las formas de entender y plantear los negocios y las empresas. Más locura innovadora. Más apuestas atrevidas. Menos programas y más estrategias para abrir el arco de los posibles… No podemos esperar que los políticos comprendan y se pongan al día, no (ellos andan todavía peor que nosotros con eso de la histéresis).

Decían Humberto Maturana y Francisco Varela en “El Árbol del Conocimiento”: “Todo conocer es hacer y todo hacer es conocer” o, lo que es lo mismo, que de nada nos sirve saber algo si luego no lo aplicamos.

Bueno, basta por hoy, que ando con mucho trabajo acumulado y retraso (histéresis, Lourdes!), con muchas ganas de darle brío a ese blog y de ponerme también con ese trabajo colaborativo tan chulo que estamos realizando un grupo de amigos en el campus virtual…

Read Full Post »

A %d blogueros les gusta esto: