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Archive for 15 octubre 2010

Aceptamos con gusto la invitación de los compañeros de Hub Madrid y nos sumamos a la iniciativa de Blog Action Day 2010, de Actuable… (¡felicidades por esta genial propuesta de hacer de los Blogs espacios también para la acción y la concienciación!).

Pues sí, amigos, con el agua hay que mojarse y actuar, de una vez por todas, empezando por nosotros mismos y nuestro maldito hedonismo que, de repente, nos empuja a ducharnos y cambiarnos de ropa a diario, por nombrar sólo dos cosillas a modo de ejemplo de cómo malgastamos este recurso tan preciado y escaso que es el agua.

Los occidentales que pertenecemos a países industrializados hemos adoptado un modelo de vida extremadamente costoso para el planeta y, lo más grave de todo, es que -además- lo estamos proyectando a otras culturas en vías de desarrollo (industrializado).

Cada gesto nuestro tiene consecuencias insospechadas, y mucho más a largo plazo de lo que nunca podríamos llegar a imaginar.

Debemos de empezar a reivindicar, a través de nuestros actos, el hecho de poder ser Personas Socialmente Responsables (PSR) y empezar a cerrar grifos, a acabar con los goteos y a reflexionar sobre ciertas aparentes ‘necesidades’ de las que, si prescindiéramos, podrían hacer mucho bien a nuestro planeta (ni que sea también a largo plazo).

Las personas socialmente responsables empiezan por ellas mismas: observan un poco más allá del placer inmediato e, incluso, de lo que la ‘norma social’ establece como conveniente y piensan en los posibles impactos y repercusiones antes de actuar.

Hay muchas iniciativas a las que sumarse y mucho por hacer, pero -llamadme ilusa- también veo  la necesidad de construir esa nueva persona socialmente responsable, capaz de mojarse para el bienestar de todos sin que peligre la sostenibilidad… En todo caso, seguiremos hablando sobre ese tema (PSR)

¡Por un mayor respeto y aprovechamiento del agua!

 

 

 

 

 

(imagen cedida por Joan Carles Tasies)

 

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Preparando un post para sumarme a la genial iniciativa de Blog Action Day que me ha llegado a través del Hub Madrid… creo que estará listo hacia la noche.

Aprovecho también para pasaros un enlace al Global Education Forum 2010 que está dándose en directo…. Si podéis, no os lo perdáis!

 

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Entrevista a José Hermida, escritor y conferenciante sobre la interacción entre los seres humanos. Medio: La Contra de La Vanguardia. IMA SANCHÍS  – 08/10/2010

Primera ley de la seducción: no lo des todo al principio

Ya de niño se preguntaba por qué unos mandaban y otros obedecían, cuál era el argumento de esa obra de teatro de dominación y sumisión, quería conocer las reglas. Hoy imparte habilidades de comunicación interpersonal en el Instituto Nacional de la Administración Pública y tiene una extensa obra publicada sobre el tema. En su último libro, “Hablar sin palabras” (Temas de Hoy), explica cómo dominar todas las situaciones a través de los gestos. Si tu interlocutor se toca la cara es que está atento, si se toca la proximidad de la boca hay algo de reserva, si es la nariz: miente. “No tener prejuicios y percibir los cambios que se están produciendo en la comunicación no verbal es poder”

Tengo 59 años. Nací en A Coruña y vivo en Madrid. Divorciado y con un hijo (19). El distanciamiento y la desconfianza entre políticos y ciudadanía es un abismo. Me parece un acto de soberbia decir si algo intangible existe o no existe, y pretender ser el portavoz es ya exceso. Sólo hay tres tipos de relaciones entre las personas: confrontación, colaboración o indiferencia. Fin. ¿Dónde está la magia?

¿En los matices?
En nuestra capacidad de comunicación verbal y no verbal para cambiar ese escenario. Si estamos ante un escenario de confrontación tal vez haya que pasar un mensaje persuasivo; y si quiero huir pero conservar la relación usaré un mensaje protocolario: “Tengo prisa; nos llamamos”.

Muy típico.
Mejor eso que “eres un pesado y no te aguanto más”. Yoamis alumnos suelo decirles: “Ojalá lleguemos a convertirnos en personas que no dicen lo que piensan”.

¿. ..?
Hay que pensar qué efecto van a causar nuestras palabras y si eso es lo que pretendemos. No hay que perder de vista para qué estamos hablando.

Nos gusta seducir al interlocutor.
Coger al otro por la solapa y empezar a agitarle diciéndole “¡ámame!” no funciona.

Bueno…, eso ya lo sabemos.
¡Y un cuerno!, la inmensa mayoría de la gente se muestra arrogante, agresiva o sumisa y no le pasa por la cabeza esto tan mágico de qué puedo ofrecer a esa persona.

Vale.
La primera ley de la seducción, sin la cual nada funciona, es: no lo des todo al principio. Y no hablo de sexo, si lo agotas todo, ¿qué interés tendrás la semana siguiente?…

¡Es que si no te da para dos semanas!
Has de dejar de pensar en ti y pensar en la otra persona. Sorprenderla cada día.

¿Y cómo se seduce sin palabras?
Se trata de identificar el escenario: si alguien aparta la mirada cuando le hablas, te interrumpe, mira la hora, lo más probable es que el escenario sea de confrontación o de indiferencia tensa; sabiéndolo, puedes rebelarte ante todo tipo de dominación.

Cuénteme eso.
Póngase de pie. Tenga.

¡Vaya!
Hacerle sostener algo mío sin pedirle permiso es una actitud de dominación. Nuestro cuerpo es un semáforo, un emisor de señales. Cuando ligamos, ¿se ha fijado en que hay un momento en el que no se habla y se está bien?… Es porque nos hemos estado emitiendo señales en un escenario de colaboración. Movimientos lentos (no tengo ningún tipo de nervios); lanzar una sonrisa sosteniendo la mirada (estoy a gusto contigo).

La mirada está llena de códigos.
Sí. Como no tengo confianza con usted, le miro entre los extremos de los arcos ciliares y la punta de la nariz; pero no en la boca, ni del cuello para abajo, ni insistentemente a los ojos. Así le estoy diciendo que me interesa pero la respeto. Lo percibe, supongo.

Sí.
Sin embargo, si quiero agredirla le miraré la boca, la repasaré descaradamente y usted dirá: este es un imbécil. ¿Por qué? Porque la he invadido. Aparte de la connotación sexual, la boca es el túnel a una cantidad de vísceras increíble, es algo íntimo.

Hay quien te habla y no te mira.
Dominación. El macho alfa es un personaje habitual en las oficinas, ese que también te mete la bronca delante de la gente.

Conozco.
En el momento en que tu frente brille, los hombros suban (porque ocultamos las zonas vitales), estás perdido. No olvide que somos seres humanos desde ayer por la tarde.

¿Cómo pararle los pies?
La primera señal que debo emitir es “a mí no me impresionas pero estoy dispuesto a colaborar si te portas bien”. Esto significa que mis hombros tienen que estar caídos y que no estaré rígido, por eso tendré descompensado el cuerpo. Le miro, pero no directamente a los ojos, es decir, le respeto y exijo el mismo respeto.

¿Y si se pasa de rosca?
Técnicas más específicas, por ejemplo, a los aznares que te dan la mano sin mirarte, yo se la pongo cerca pero no se la doy, entonces te miran y te encuentran sonriente… ¡Ya es tuyo!: has cambiado el escenario.

También están los que te dan golpecitos cuando hablan.
En la sociedad occidental la mujer tiene derecho a tocar más que los hombres (podéis quitarnos una miga del jersey). Y tenéis derecho a mirar durante más rato, inspeccionar. A nosotros nos resulta antipático ese comportamiento porque son señales femeninas destinadas a un público femenino y a nosotros nos gusta que nos vean machos.

Hablamos sin palabras.
Sí, con esas que suprimimos después de una coma. Por ejemplo: “¡Pero pregunta ya, (pesada)!”. Esa palabra no dicha se escucha, la emitimos con el semáforo. La clave está en observar para cambiar el frame (marco).

Cuénteme.
En las parejas, por ejemplo, con tan sólo un par de gestos uno puede hacer cambiar la franja de colaboración a la de indiferencia; de hecho se usa mucho para mantener el interés del otro. Los que cambian los escenarios lideran las relaciones humanas.

¿Y si quiero oyentes entregados?
En una conferencia la gente escucha unos cinco minutos, luego se evade. Lo primero es captar la atención y lo segundo estimular el interés, lo que sólo sucederá si lo que dice les propone un beneficio o les evita un problema. Las explicaciones déjelas para el final. Pero lo esencial para que te escuchen es que tú hayas escuchado primero.

La Contra

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No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los “poetas vivos”.
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas…

Poema anónimo, atribuido por algunos a Walt Whitman, y fuente de inspiración para algunas frases de “El Club de los Poetas Muertos” (1989)

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Es alucinante descubrir los pequeños tesoros que se guardan en el interior de las cosas y en la cotidianeidad con la que interaccionamos e interrelacionamos, en una inmensa red de redes. La curiosidad nos empuja. El husmear nos atrapa… De repente, he descubierto el inmenso potencial que esconde la palabra desafío… y me ha venido a la mente un párrafo de Anagarika Govinda (Fundamentos de la Mística Tibetana, 1975): “La esencia de la palabra no se termina ni en su utilidad en tanto que transmisora de sentimientos o de ideas, ni en su significación presente; posee, al mismo tiempo, propiedades que van mucho más allá de lo representable (…)”.(Ya sabemos de la plasticidad de nuestro cerebro y que configuramos la realidad según la pensamos y las palabras que elegimos para ese reflexionar.)

¿A quién no despierta un buen desafío? ¿A cuántos conocemos capaces de resistirse a su envite? Los desafíos bien podrían ser como los alimentos del alma. Aquello que nos ‘obliga’ a salir de la inercia y la comodidad a las que tendemos. Los desafíos fuerzan el despliegue y  facilitan el entreno y la actualización de nuestras habilidades y estrategias, invitan a contextualizar, a observar con una mirada más distante, con menos ego implicado y con las  emociones mejor administradas, capaz de ver la complejidad de las cosas, sus intricadas interrelaciones e interaccionar, abriendo el abanico de los posibles.

La vida es mucho más divertida e interesante, al menos para la que escribe, cuando nos tomamos las pequeñas situaciones diarias como desafíos a superar de la mejor manera posible. Lo más curioso es que nos empeñamos en buscar una única solución a los problemas/situaciones, cuando hay un verdadero haz de ellas.

Lo que llamamos realidad es mucho más complejo e inabarcable de lo que pensamos. El pensamiento científico nos induce a pensar que la ‘verdad’, en tanto que conocimiento absoluto de la cosa, no sólo es posible sino que, además, es analizable, medible, constatable, demostrable… Nuestro evolucionar es tan lento, que todavía no hemos incorporado en nuestro quehacer diario las últimas revoluciones del conocimiento: convivimos con el caos-orden, incertidumbre-certeza, organización-desorganización, generación-degeneración, completitud-incompletitud, luces-sombras…

Desde que recuerdo, he intuido que debíamos cultivar una gran curiosidad hacia lo que nos rodea y, luego, mantener esta curiosidad planteándonos las distintas situaciones como retos a superar, como desafíos de la vida.

Esta sencilla palabra nos invita al divertimento, a la apertura mental y a un cierto orden interior, que ineludiblemente llama a la lucidez o claridad mental, facilitando la consideración y aceptación de lo que hay, junto con su entero (pero nunca al completo) contexto. Cuando percibimos un desafío, nuestra mente se dispone a preparar, cuantos más mejor, posibles escenarios para la acción o distintas formas de solucionar la situación… y ello es el mejor garante para la superación del momento.

¿Cómo empezar? Pues… ¿desafiándonos a nosotros mismos, desafiando nuestro propio  conocimiento?

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