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Archive for 28 mayo 2010

Ufff! Casi sin tiempo… (tengo curso hasta el domingo!)

Si vais al Primavera Sound (Barcelona, zona Foro), no olvidéis pasaros por el stand de La Buhardilla T-Shirt Company… Son los creadores de la web de epoche e hijos… que, debido a la edad (ahora sí), se han convertido también en buenos amigos.

La Buhardilla T-Shirt Company

Que os vaya muy bien y felicidades por lanzaros a los retos!!!

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Hace unos días en epoche presentamos un curso de Líder Coach de inscripción abierta, previsto para el primer fin de semana de junio, y casi nos olvidamos de ponerlo aquí.

Recuerdo cuando en 1997 me dijeron que Maslow, según las creencias de la mayoría, estaba  ya superado y cómo poco después descubría en su libro “La Personalidad Creadora” una de las obras que más, y más profundamente, me han estimulado (y lo sigue haciendo!).

Con eso del liderazgo y del Coaching pasa lo mismo: una vez hemos inundado el mercado de propuestas, parece que ya vamos de vuelta, pero no…  la cosa no ha hecho más que empezar, y no es una moda.

Es verdad que cuando decimos Líder no todos pensamos lo mismo. Algunos piensan en un jefe, otros en el director general o en el presidente, unos en el que más sabe y mejor lo hace, otros en el más carismático… Unos ven distintos estilos de liderazgo, otros creen que es innato o genético (¡se nace líder!)… y así hasta el infinito con tantas formas de verlo como personas viéndolo. Normal.

En epoche, después de trece años impartiendo el mismo modelo de Líder, en tanto que persona capacitada y capaz de liderar/conducir su propia vida con éxito, hacia un destino, deseable y oportuno, coherente con sus valores, trabajada en sus virtudes, etc.,  volvemos a la carga luego de haber constatado los magníficos resultados, eso sí, con un alto valor añadido, actualizaciones importantes en los contenidos relativas a la visión y la automotivación, gestión de la complejidad, inteligencia sistémica, mentes del futuro… y metodología Coach, para el acompañamiento de las personas de nuestro entorno y equipos de trabajo.

El curso sigue el mismo formato que impartimos en las empresas y organizaciones: un seminario presencial y unos meses de trabajo y aprendizaje colaborativo en entorno virtual.

Los precios se han ajustado temporalmente a la crisis y hemos buscado fórmulas especiales para que nadie que esté interesado se quede sin su oportunidad.

De momento lo lanzamos en Cataluña, pero en unos pocos meses estaremos por los alrededores de Madrid (estamos buscando sitio!) y por Castilla-La Mancha…

Esto no ha hecho más que arrancar… Un nuevo modelo de persona se está preparando, una nueva manera de ser se está gestando… ¿te apuntas?

Presentación Líder Coach en SlideShare

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¡Uff! ¡Cuántos días sin escribir! ¡Tenía tantas ganas! Cómo vamos ¿eh? ¡Pillados hasta las cejas! Pero, y fijaros bien en lo que os digo, felices. Muy felices. Un buen momento, sin duda. Época de encuentros, ayudas, sinergias, alianzas, colaboraciones, interrelaciones… en una intrincada red que crece sin parar… Cuántos amigos y gente cercana… Gracias a todos por vuestro apoyo. Por ser y por estar ahí. De aquí a un rato (20’) vamos a hablar de automotivación con un amigo. Comparto con vosotros un poco de la preparación… creedme si os digo que son estas pequeñas cosas compartidas las que más me ilusionan…
Miro a mi interior (no olvidemos que nosotros somos nuestro mejor y más cercano laboratorio y más en los momentos que superamos nuestros egos) y veo una gran potencia movida por la pasión, por la entrega, por la ilusión, confianza… Puede que penséis que es más de lo mismo o y eso… ¿adónde nos lleva? Tenéis razón hay que ir más allá, que no están las cosas para más abstracciones: hay que ir a lo concreto y hurgar en lo tácito, casi siempre implícito, pero casi nunca explicado.
Esta automotivación, potencia, energía, empuje, fuerza interior… llamadla como queráis viene dada, según mi particular y discutible opinión, por muchos factores que confluyen y cooperan entre sí:
una clara visión de que una mejor persona es posible… y de que este ‘ser más para más Ser’, es oportuno y deseable (¡gracias, Maslow!)
consciencia de la nobleza de la visión, puesto que llama a lo más noble y elevado
compromiso con la misma; pasión y entrega hacia el para qué
suficiente humildad como para estar disfrutando como una niña con los pequeños tesoros diarios en forma de descubrimientos y aprendizajes
una fuerza interior, casi imperativa, que empuja a la realización, a la acción, en perfecta coherencia con los más altos valores: autenticidad en el ser (por Verdad), elegancia en el estar (por Belleza) y calidad en el hacer (por Bondad)
la confianza  en que ello no sólo es posible, sino que estamos perfectamente capacitados para conseguirlo si lo hacemos contando unos con otros.
Ya veis, son muchos los motivos para la alegría y felicidad que siento en estos instantes. Poco a poco nos unimos unos con otros, entrelazando las redes, aumentando la complejidad, sí, pero también el alcance y el crecimiento.
Acabamos de crear un grupo para epoche en Facebook…

Esperamos poder conseguir un buen número de personas convencidas de que el desarrollo y la evolución del homínido al humano pasa por la acción personal/colectiva y el compromiso. Y, como epoche es una palabra griega (un poco de apoyo moral para nuestros hermanos griegos!),  nada mejor que un viejo sirtaki para invitaros a que os suméis… (Observad a Anthony Quinn: en esta escena es la viva expresión de una potente fuerza interior)

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Estoy en plena fase crítica: procesando información, analizando sentimientos, cuestionando puntos de vista, cuestionándome nuestras intervenciones y nuestra utilidad en tanto que agentes de cambio… y preguntándome si todo eso no será un poco arriesgado y pretencioso, por no hablar del peligro que entraña si nos dejamos llevar por la vorágine de los acontecimientos.

Necesitamos tiempo y espacio para procesar, para investigar, para reflexionar, preguntarnos, desaprender, para cambiar el enfoque, distinguir, priorizar, conectar, comprender, asimilar, practicar, integrar, saber… y estoy descubriendo que éste es uno de los tiempos que menos nos concedemos.

Me diréis que es imposible encontrar un espacio para la soledad y el recogimiento, un momento sin móviles, sin voces, sin aparatos, sin correos, sin nadie ni nada cerca que nos pueda perturbar. Pena, penita. ¡Es un espacio tan necesario!

Por poco que nos observemos desde distintas perspectivas y situaciones, descubriremos que la prisa ha impregnado nuestra vida. No ‘hay’ tiempo para casi nada, y menos para el silencio y la reflexión… ese volver atrás para recuperar lo vivido y experimentado, y verlo desde otros ángulos, con otras gafas, para aprender de ello y formarnos nuestra propia idea, no tanto para identificarnos con ella como para comprender y ver.

¿Qué puede ocurrir cuando no nos damos o creamos este tiempo para desarrollar una visión más crítica? Se me ocurre (es sólo una idea) que al no poder profundizar en las experiencias que vivimos ni en lo que nos influye o aparentemente aprendemos, nos quedamos con lo superficial, con la apariencia de la cosa, con el 10 por ciento del iceberg, obviando el 90 por ciento sumergido… y ello nos convierte en ignorantes engreídos, convencidos de saber todas las respuestas.  Afirmando con contundencia cosas que no entendemos ni conocemos en profundidad. De un tiempo a esta parte escucho las mismas bonitas palabras, igual que un discurso muy bien aprendido de memoria, que luego no sabemos/podemos argumentar… y, lo que resulta todavía peor: podemos inducir a la confusión y al error. Luego nos quejaremos de lo mal que van las cosas y de lo lentos que van los cambios… ¿No será también debido en parte a esta ausencia de reflexión y visión crítica de las cosas? (no olvidemos que crítica, crisis, crisálida y cambio están muy relacionadas).

¿Cuántos, de los que hablan de Covey, lo han cuestionado? ¿Cuántos, de los que hablan de Goleman, lo han cuestionado? …y así podríamos seguir con una lista casi infinita. Cuestionar, poner en duda para poder analizar, contrastar, enriquecer con otros puntos de vista, etcétera, para luego, una vez integrado y modificado, poderlo compartir o transmitir, como prefiráis.

En fin, que voy a seguir con este breve cocooning (una crisálida para procesar…) y ya os contaré. De momento me siento súper bien. Check it out, baby!

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Hace ya tiempo que vengo advirtiendo -en su doble acepción- una creciente exaltación de todo lo concerniente a las emociones. Creo que ha llegado el momento (¡bienvenido, Kairós!) de intentar aclarar o explicar algo de lo que pueda estar pasando, desde mi humilde punto de vista, y ello me va a obligar a abrir un poco mi ventana privada y acudir un poco al conocimiento tácito o al que va implícito al desarrollo que conlleva toda experiencia.

Empecé a estudiar las emociones en 1998, pero no de la mano de Daniel Goleman, sino de la  del psiconeuroinmunólogo, Paul Martin, doctorado en biología del conocimiento, y de su libro “The Sickening Mind” (la mente enfermiza, literal, traducido como “Enfermar o Curar por la Mente: El cerebro y el sistema inmunitario”), editorial Temas de Debate. El libro, sin ser ningún bestseller, descatalogado,  sin reediciones a la vista y, con toda probabilidad, susceptible de muchas críticas, fue muy clarificador ya que ofrecía más preguntas que respuestas y, sobre todo, colocaba las emociones en su verdadero ámbito: el orgánico.

Antonio Damasio por un lado, Rodolfo Llinás por otro, junto con Petra Stöerig y unos cuantos más, siguieron contribuyendo con más preguntas y cuestionamientos… ellos me llevaron a descubrir que las emociones, muy lejos del pensamiento habitual, no muestran nuestra parte más humana sino que son expresiones orgánicas, instintivas y automáticas, que nos retrotraen a un estadio más animal, más homínido que humano.

El término Inteligencia Emocional popularizado por Daniel Goleman y adoptado sin casi ningún tipo de crítica por cantidades ingentes de gurúes de la formación, no hizo más que encender la mecha de la confusión… y ahí estamos ahora. Confundidos y enfatizando todo lo emocional.

Me consuelo pensando que esto se trata de un movimiento pendular y que hemos pasado de ignorar completamente las emociones a exaltarlas y darles más importancia de la que en realidad tienen: meras respuestas orgánicas ante una percepción -inconsciente en primera instancia- de dolor o placer (amenaza o peligro).

Lo que nos humanizaría, alejándonos de nuestro rango más primario o animal, sería darnos cuenta de esta respuesta orgánica, ver cómo actúa dentro de nosotros, qué nos hace, y luego decidir qué hacer con ella y, para ello, necesitamos alejarnos de la emoción y de la situación, poner una cierta distancia y ‘enfriarnos’ para poder ver y pensar con claridad… y esto suena más a Inteligencia Intrapersonal que a inteligencia emocional (o del organismo: sin atención y sin que intervenga la consciencia).

No podemos evitar respuestas emocionales ni egóticas, del mismo modo que no podemos  vivir sin corazón o sin riñones: forman parte de nosotros. Ahora bien, podemos educarnos en su gestión o alfabetizarnos -puesto que hay que empezar de cero y hay mucho por desaprender- y empezar a practicar y a entrenar, para cambiar hábitos perniciosos que dificultan nuestro avance y nuestros logros.

¿Cómo? Empezando por ponerlas en su sitio y ejercitando otras áreas mentales como la racionalidad, la epidisciplinariedad, la lógica, creatividad, pensamiento intuitivo, pensamiento complejo…

Las emociones otorgan información, pero no son la información… o al menos eso creo y, como todo es discutible, dejo el tema abierto para seguir con él en otro momento…

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